Advertencias de un escritor
Gabriel
García Márquez
Una cosa es una historia larga, y otra, una historia
alargada.
El final de un reportaje hay que escribirlo cuando
vas por la mitad.
El autor recuerda más cómo termina un artículo que
cómo empieza.
Es más fácil atrapar un conejo que un lector.
Hay que empezar con la voluntad de que aquello que
escribimos va a ser lo mejor que se ha escrito nunca, porque luego siempre
queda algo de esa voluntad.
Cuando uno se aburre escribiendo el lector se aburre
leyendo.
No debemos obligar al lector a leer una frase de
nuevo.