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Amor es más laberinto
[Teatro. Texto Completo. Acto Segundo.]

Sor Juana Inés de la Cruz

ACTO SEGUNDO


Salen el rey MINOS y TEBANDRO
MINOS:            En esta del horror caverna obscura, 
               mi venganza insaciable hallar procura 
               modo con que templar el dolor fiero 
               del tormento mayor, del más severo
               linaje de pesar y alevosía 
               que pudo fabricar la tiranía.
TEBANDRO:      Ya Vuestra Majestad tiene en Tesco 
               satisfecho el desastre de Androgeo, 
               puesto que al Minotauro ya entregado, 
               pasto suyo, su fin habrá alcanzado, 
               donde pagado habrá su adversa suerte,
               réditos de una vida con su muerte.
MINOS:         Aunque es verdad que es príncipe de Atenas,
               tan crecido es el golfo de mis penas, 
               que en ondas de congojas fluctüando,
               mi triste vida miro zozobrando 
               en un mar de tormentos repetido, 
               donde estoy de congojas sumergido.
TEBANDRO:      Si opuesto siempre, el hado riguroso 
               dispuso que en el Príncipe, costoso 
               fuese el fin de sus prendas un violento,
               trágico estrago, fúnebre lamento, 
               siendo los juegos en que se excedía, 
               tragedia de su misma gallardía;
               pues con primor de partes las más diestras,
               era rayo galán de las palestras, 
               en cuyas lides fue, sin desvarío, 
               el que daba lección al mismo brío.
MINOS:         Qué importa el que gallardo, osado lidia,
               si feroz contra él tiene la envidia, 
               enemigo tan fiero e inhumano 
               que se precia de aleve y de tirano; 
               pues contra el que feliz más se previene,
               tiene sed de lo mismo que no tiene, 
               cuya injuria de locas esperanzas
               hidrópica de horror bebe venganza.
               Pero con el tributo,
               manjar viviente de un hambriento bruto
               que habita el laberinto obscuro tanto
               que es eco del pavor, voz del espanto,
               han de acabar mis iras repetidas 
               tantas infames temerosas vidas.
TEBANDRO:      Dé Vuestra Majestad a pena tanta 
               treguas de alivio hoy.
MINOS:                                ¡Tebandro, cuánta
               fuera mi dicha, si aliviar pudiera
               esta batalla de mi enojo fiera

Asómase ATÚN al paño
ATÚN:          Por sacar la cabeza, a lo que infiero, 
               soy atún, y galápago ser quiero.
MINOS:         ¡Muera Teseo!
ATÚN:                         ¡Horrendo disparate!
               Éste, no hay que dudar que es fiero mate.
MINOS:         De cólera en mi enojo no sosiego; 
               todo soy iras, todo rayos.
ATÚN:                                     ¡Fuego!
TEBANDRO:      Tu Majestad procure divertirse.
ATÚN:          Déjelo, y más que llegue a consumirse,
               que con aqueste rey tan aturdido, 
               el secreto sabré del consumido.
TEBANDRO:      Las Infantas, Señor, tienen dispuesta 
               hacer a Vuestra Majestad gran fiesta 
               de un sarao en el Alcázar de Dïana.  
               Témplese una congoja tan tirana, 
               y opóngase lo cuerdo al accidente; 
               porque un sentir, si es cuerdo, menos siente.
MINOS:         Por si puedo aliviar tanto tormento, 
               iré, Tebandro.

Vanse TEBANDRO y el rey MINOS, y sale ATÚN
ATÚN:                         Cierto, que es contento 
               el ir a ver el Rey, sin más andanzas, 
               en dos Infantas suyas las mudanzas.
 
                  Salgamos a ver el día,   
               que hay un laberinto grande, 
               en éste en que estoy metido; 
               plegue a Dios que ello en bien pare.  
               Salgamos a ver el día; 
               que en esta horrorosa cárcel 
               donde se estudian tinieblas, 
               se ignoran las claridades.
               Cierto, que estoy, a mi amo, 
               dispuesto en aquesta parte 
               casi, casi, por no verlo, 
               por lïarlas casi, casi.

Sale TESEO del laberinto
TESEO:         ¡Atún!
ATÚN:                 Señor, oye al punto 
               con qué modo, con qué arte 
               podemos a Ariadna y Fedra 
               verlas en danza esta tarde.  
               Dame albricias, y sean luego; 
               acaba ya, no te tardes.  
               Dame lo que tú quisieras, 
               y no lo que tú mandares.
TESEO:         ¿En danza?
ATÚN:                    Sí, porque tienen 
               dispuesto un sarao muy grande, 
               donde príncipes y nobles 
               entran con bravos disfraces 
               de galas y mascarillas, 
               porque los conozca nadie.  
               No de príncipe papel harás, 
               sino de danzante; 
               haz, por Dios, lo que te ruego, 
               aunque es forzoso que saltes.
TESEO:         Infeliz soy y dichoso
               en un tiempo, pues combaten 
               a mi pecho, entre imposibles, 
               amantes neutralidades.
               Fedra, a quien mi amor 
               erige rendimientos por altares, 
               adoraciones me intima, 
               afectos me persüade.
               Ariadna, a quien no le debo 
               menos que la vida, amante, 
               si no me rindo a su cielo, 
               de ingrato he de hacer alarde; 
               porque si fue el instrumento 
               para que yo me librase 
               dando muerte al Minotauro, 
               ¿en qué pecho noble cabe 
               recibir el beneficio, 
               para no saber pagarle?
               Pues en este Laberinto 
               donde vivo, ni aun señales 
               deja la duda al recelo, 
               para que riesgos me asalten; 
               pues con el hilo piadoso 
               que su amor supo fïarle 
               sólo a mi valor, mi vida 
               tuvo en su piedad rescate.  
               Por cuya fineza quiso, 
               para que yo me librase, 
               Fedra que yo de Arïadna 
               me mostrase fino amante;
               acción de amor generosa, 
               de tan subidos quilates, 
               que sólo para mis bienes 
               de sus injurias se vale, 
               solicitando su ofensa 
               tan agente, al resguardarme, 
               que a Arïadna le permite 
               lo que nunca es dispensable.  
               Su mal es grande estadista, 
               porque estudia infatigable, 
               en escuelas de tormentos, 
               políticas de pesares.
               Pues cuando firme pretende 
               que por quererla, a otra ame, 
               cobra sueldos de fineza, 
               sin tirar de amante gajes.

ATÚN:          Aunque pudiera, la muerte, 
               hoy por el hilo sacarte, 
               del bruto, tan bien la hiciste, 
               que el rey de ella está ignorante.
TESEO:         Pero di, el sarao que dices, 
               Atún, ¿de dónde lo sabes?
ATÚN:          Sélo, porque al Rey, Tebandro 
               avisó, que festejarle 
               querían Ariadna y Fedra 
               por divertir sus pesares, 
               y que habían dispuesto 
               un festín de aquellos que hacen, 
               con cortesanos adornos, 
               las palaciegas deidades.
TESEO:         Yo danzara, si tuviera 
               decente forma.
ATÚN:                         Millares, 
               de príncipes, has de ver, 
               que en forma y figura salen.
TESEO:         Para el caso galas tengo, 
               como tú sabes, bastantes; 
               pues por príncipe, aunque preso, 
               traje muy rico homenaje.
ATÚN:          Que no las tienes, presumo, 
               según es fuerza empeñarte.
TESEO:         ¡Qué sería que con Fedra 
               danzara!
ATÚN:                    Siendo el tu autem 
               de que tú salgas, espero 
               te baile el agua delante.
TESEO:         ¿En qué lo fundas?
ATÚN:                              ¡Qué lindo!
               En lo que llego a fundarme 
               es que se paga del viento, 
               y tienes tú muy lindo aire.

Sale LAURA con manto, tapada
LAURA:         Buscando vengo a Teseo; 
               mas, si no llego a engañarme, 
               éste que miro es Atún.
               ¡Cé, galán!
ATÚN:                       Anzuelo trae 
               para pescarme, sin duda, 
               este fregatriz donaire.
TESEO:         Mira que te busca; llega.
ATÚN:          ¿Buscona, y que llegue? ¡Tate!
               Pero llego. ¿Qué me quiere, 
               mi reina?
LAURA:                   Que a su amo llame.
ATÚN:          Es enfadoso, y conmigo 
               puede usted desenfadarse.
LAURA:         Mire que vengo de prisa.
ATÚN:          Despacio es razón que me hable.

LAURA:         No es fácil, Señor galán.
ATÚN:          Si es vuesarced, es muy fácil.
LAURA:         ¡Ce, Teseo!
ATÚN:                       Oigan las cees,
               las quees, las erres, las haches, 
               con el etcétera de otras 
               letras, para que yo cante.
TESEO:         Ordéneme vuestro gusto, 
               Señora, lo que mandareis 
               que a obedeceros me obligo.
LAURA:         Pues lo que os pido al instante 
               es que admitáis esta banda, 
               seña que será bastante 
               de la que, por conoceros, 
               aquesta súplica os hace.
TESEO:         ¿Cómo?
LAURA:                 Entrando en un sarao, 
               a que os cita.
TESEO:                        ¿A mí, citarme?
ATÚN:          Sí, Señor, y es muy bien hecho 
               que te cite de remate.
TESEO:         La duda que aquí padezco, 
               sin repugnar al dictamen, 
               es el que los presos tengan 
               excepción de libertades.
ATÚN:          Su esclavo he de ser muy libre.
LAURA:         ¿Él, mi esclavo?
ATÚN:                           No se enfade, 
               que pienso, si no lo acierto, 
               que por su esclavo he de herrarme.
LAURA:         Adiós, porque ya no puedo 
               detenerme.
ATÚN:                     Aquí ha de estarse 
               conmigo, como usted guste, 
               que no por banda ha de echarme.
LAURA:         No gaste flores conmigo.
ATÚN:          Aunque lo sean y las gaste, 
               para las damas mis flores 
               jamás han sido de azahares.
TESEO:         ¿Pues no sabré a quién le debo 
               tanto favor?
LAURA:                      Sólo baste
               deciros que es a una infanta.
ATÚN:          Si es infanta, a mí me cabe.  
               Venga la banda.
TESEO:                        ¿Hay tal loco?
ATÚN:          Con ella pueden atarme.
TESEO:         ¿De qué infanta?
LAURA:                        Oídme en secreto. 
               De Fedra.  Y adiós, que os guarde.  
               Si vais al sarao, después 
               por el cuarto que cae al parque 
               y corre hasta el laberinto 
               saldrá a veros.


Vase LAURA
TESEO:                         ¡Suerte grande!
ATÚN:          Una exhalación con manto 
               es la mozuela picante.
               Si a cuartos no me condena
               la dicha, más que me arrastre.

Sale CINTIA tapada con manto
CINTIA:        ¡Cé, galán!
ATÚN:                     ¿Qué es lo que miro?  
               Aquésta es segunda parte 
               de la comedia de Amor, 
               donde hay bellezas a pares.
CINTIA:        Llame a su amo, que le importa.
ATÚN:          ¿Y eso a mí puede importarme?
TESEO:         Atento estaré, Señora,
               a lo que vos me ordenarais; 
               y así, si he de obedeceros, 
               no dilatéis el mandarme.
CINTIA:        De vos una dama quiere 
               que, con esta pluma, alarde 
               hagáis de lo que os estima.
ATÚN:          Hombre de pluma lo hace.
CINTIA:        Pues para un sarao os convida.
TESEO:         La máscara he de quitarme, 
               aunque la lleve, sirviendo 
               a quien tanto favor me hace.  
               Mas, ¿no me diréis quién es 
               la que quiere hacer examen 
               ahora de mi obediencia, 
               sin embozarme su imagen?
CINTIA:        Basta deciros que es quien 
               os lo ruega.
ATÚN:                       No es bastante;
               que puede ser fea, y los ruegos 
               de las feas son en balde.
TESEO:         Si no cabe en lo soberbio 
               tal favor, ¿cómo en mí cabe?
CINTIA:        Sólo digo que una infanta 
               os lo pide.
ATÚN:                     Si el que nace 
               varón, infante se llama, 
               y ella es infanta, yo infante.
TESEO:         Necedades deja, loco.
ATÚN:          ¿Éstas llamas necedades, 
               pretender, sea como fuere, 
               desde lacayo infantarme?
CINTIA:        Adiós, no me detengáis,
               que es tarde ya; y perdonadme, 
               que me espera.
TESEO:                        ¿Quién?
CINTIA:                              La infanta
               Ariadna.
ATÚN:                    Clara es el ángel...
CINTIA:        El cuarto que corresponde, 
               aunque está un poco distante 
               de este laberinto, tiene 
               dispuesto para que os hable.  
               Y adiós.
TESEO:                   Esperad un poco.
CINTIA:        Adiós, adiós, que es muy tarde.

Vase CINTIA
TESEO:         Atún, ¿qué dices de aquesto?
ATÚN:          Lo que digo es que te apartes, 
               que entre tanta infantería, 
               es forzoso que dispares.
TESEO:         Las dos a una parte misma 
               me llaman.
ATÚN:                     Para este lance, 
               no de una, lo mejor fuera 
               ser hombre de muchas partes.
TESEO:         La banda es un fuerte empeño.
ATÚN:          La pluma es para cortarse.
TESEO:         La banda he de llevar sola.
ATÚN:          Plumas se las lleva el aire.
TESEO:         ¿Pero si soy conocido?
ATÚN:          ¿Pero si damos al traste?
TESEO:         Mi vida arriesgo, mas muera.
ATÚN:          ¿Morir? ¡Muérase un alarbe!
TESEO:         Pero un medio se me ofrece.
ATÚN:          Ni aun un real es bastante.
TESEO:         ¿Con máscara no se ha de ir?
ATÚN:          La fiesta es el descararse.
TESEO:         Pues tú has de ir de aventurero.
ATÚN:          ¡Hay desventura más grande!
TESEO:         Yo la banda he de ponerme, 
               tú la pluma, y muy iguales 
               en la gala y bizarría, 
               hemos de ir a este certamen.
ATÚN:          ¿Tengo cara de hechicero?
               No por cierto, luego es fraude, 
               sólo porque se te antoja,   
               el querer hoy emplumarme.
TESEO:         Quien ama no teme riesgos.
ATÚN:          Quien sirve, los teme tales.
TESEO:         Yo he de salir con la mía.
ATÚN:          Otros con la mía se salen.
TESEO:         ¿Pero si lo sabe el Rey?
ATÚN:          Luego al punto, si lo sabe...
TESEO:         ¿Qué ha de hacer?
ATÚN:          Por Dios que es lindo;
               que otra vez nos minotaure.
TESEO:         Las infantas son hermosas.
ATÚN:          Sí, pero el viejo es matante.
TESEO:         ¡Oh si logro la ocasión!
ATÚN:          ¡Oh si me quieren de balde!
TESEO:         ¡Oh si mereciese a Fedra!
ATÚN:          ¡Oh si Ariadna me rogase!

Vanse TESEO y ATÚN, y sale
RACIMO
RACIMO:           Yo tengo un amo, Señores, 
               que con él, por mis pecados, 
               en buena filosofía, 
               he de conceder que hay Baco.  
               Yo no sé por qué ocasión, 
               saliendo aquí en un sarao 
               solicita ser de fiesta 
               hombre de tanto trabajo.  
               De aquí para allí corriendo, 
               por estar enamorado, 
               aunque me trae bien vestido 
               me trae siempre hecho pedazos.  
               Su amor no le da lugar 
               a mi amor, y es fuerte caso 
               el que se lo quiera todo 
               sin dejarme querer algo.  
               Por ser de Laura cautivo 
               me trata como un esclavo, 
               y quisiera algunas veces 
               ser con ella un libertado.  
               De este palacio, mondonga, 
               según los pies y las manos, 
               me ha parecido, porqué 
               de mondonga tiene callos.  
               Ya se va haciendo la hora 
               de la fiesta; ahora veamos 
               el cómo se han de ir siguiendo 
               los que han de salir bailando.

Tocan instrumentos y cantan dentro
MÚSICA:           "Del cielo lucida envidia, 
               gallarda afrenta del Alba, 
               el hermoso sol de Fedra 
               sale con el de Arïadna; 
               porque firme la dicha,
               de sus mudanzas 
               hace, con sus bellezas 
               de airosa, gala."

Salen el rey MINOS, TEBANDRO y acompañamiento, al son de 
músicos instrumentos, FEDRA y ARIADNA, CINTIA y LAURA con mascarillas 
y sombreros con plumas, TESEO, LIDORO, BACO Y ATÚN; a un lado las damas y
al otro los galanes, y sentado el rey y los demás en pie,
dicen
MINOS:         Hermosamente lucido,
               a contiendas de buen garbo, 
               el buen donaire y buen brío 
               se retan y eligen campo.

MÚSICA:           "Cuando la confïanza
               vive segura,
               hace aplauso, industriosa, 
               de su fortuna; 
               que fortuna que elige 
               la dicha, siempre 
               afïanzada, acredita 
               su buena suerte."
 
FEDRA:         Vuestra Majestad dispense 
               el embozo, que el recato 
               hará que tenga el festejo 
               más libre el desembarazo.
ARIADNA:       Ceremonia es, más que adorno, 
               este disfraz tan usado, 
               vinculado a los festines 
               cortesanos de palacio.
MINOS:         Atender a vuestro gusto 
               será mi mayor agrado.
TESEO:         El mérito de esta dicha
               lo hace grande vuestro aplauso.
BACO:          Mi obsequio, tendrá, rendido, 
               su obligación por resguardo.
LIDORO:        El velo de mi temor 
               correré con vos muy vano.
ATÚN:          Señora, a vos me rindiera 
               pero un rendido es cansado.

MÚSICA:           "Aunque el favor se emboce, 
               si la dicha se alcanza 
               sin afán de mudanza, 
               porque feliz la goce,
               sólo la logra aquél que la conoce."

FEDRA:         A la banda he de ponerme
               del más diestro aquí danzando.
TESEO:         (¿A la banda?  Aquésta es Fedra.       Aparte
               Voy a lograr lance tanto.)

Llégase TESEO a FEDRA y Sácala de la
mano, y bailan hasta la punta del tablado, y se harán la
reverencia los dos en llegando, y dirán
TESEO:            Mis confïanzas resueltas, 
               sin hallar neutralidades 
               de presas, al verse sueltas, 
               truecan en felicidades 
               de mi fortuna las vueltas.
FEDRA:            Vuestro crédito afïanza 
               darme lección entendido, 
               que estudio en vuestra importancia, 
               pues dichosa he conseguido 
               de vos tan feliz mudanza.

MÚSICA:           "Las que Venus procura 
               imitar, soberanas,
               gallardamente ufanas, 
               su primor asegura
               que salgan por milagros de hermosura."

BACO:             Por señas del vestido
               ésta es Ariadna. ¿Qué aguardo? 
               Sácola, porque con ella 
               mi fortuna airosa saco.

Saca BACO de la mano a ARIADNA, y bailan con el
mismo orden
BACO:          Si atiendo a vuestra decencia 
               a quien estoy venerando, 
               por cortesana advertencia 
               me toca, con vos danzando, 
               sólo a mí la reverencia.
ARIADNA:       Libre a los desembarazos, 
               y a los compases sujeta 
               con primores nunca escasos, 
               me acreditaré discreta
               sólo en seguir vuestros pasos.

MÚSICA:           "Si se logra oportuna, 
               la ocasión afïanza 
               con segura esperanza,
               por ser como ninguna,
               hacer de sus mudanzas su fortuna."

LIDORO:        ¿Si será tanta mi suerte
               que este aire y este buen garbo 
               sea de Fedra?  No lo dudo.  
               A sacarla me adelanto.

Saca LIDORO a LAURA y danzan con el mismo orden
LIDORO:           Luces que ignoran ocasos 
               en sus gloriosos empleos, 
               sin que puedan ser acasos, 
               ser estudian sus paseos 
               de mi libertad los lazos.
LAURA:            Mi afecto, que os satisface, 
               cuando danzar consiguió 
               con vos, hizo que mirase 
               cortés, cuando me sacó, 
               que por vuestra me quedase.

MÚSICA:           "Mérito, que ha de serlo 
               porque quiso la suerte, 
               si el peligro lo advierte, 
               sin llegar a temerlo, 
               riesgo fue que estudió cómo no serlo."

ATÚN:             Danzando con esta dama,
               por Dios que he de echar el trapo, 
               que es muy sobrado de bueno 
               mi vestido por lo largo.

Saca ATÚN a CINTIA de la mano y bailan como
los demás
Si en danza meterme trato, 
               mirando vuestro donaire, 
               sin que sea desacato, 
               a mí todo--es poco--al aire, 
               lo metéis en un zapato.
CINTIA:           Como vuestro esmero es 
               tan atento y cortesano, 
               diestro el garbo más cortés, 
               aunque os gane por la mano, 
               no os ha de ganar por pies.

Tocan, y van danzando todos, y cáesele la
pluma a ATÚN y cógela BACO
BACO:             Esta pluma que a mis pies 
               se ha venido, la levanto.  
               Con ella rabio de celos, 
               porque puesta en el tocado 
               presumo que se la he visto 
               a Ariadna.  Indeterminado 
               estoy; ponérmela quiero, 
               y buscar el desengaño 
               si acaso es que por favor
               la trajo Lidoro.  Vamos 
               un poco despacio, celos, 
               y averigüemos mi agravio.

Pónese la pluma en el sombrero
FEDRA:         Conocido he por la banda 
               al Príncipe; hablarle trato.

Háblale en secreto
Teseo, esta noche espero.
TESEO:         ¿Quién mereció bien,tan alto?
ARIADNA:       Según la pluma, es Teseo. 

Háblale en secreto a BACO
Príncipe, esta noche aguardo.
BACO:          ¿Hay más dicha?
ARIADNA:                      Sí, por señas
               de esta pluma.

BACO:                         Declarado
               ya con esto, está el enigma.  
               En llamas de celos ardo, 
               este favor fue a Lidoro.
ATÚN:          ¡Vive Dios, que estoy cansado!
LIDORO:        Sin duda, que Baco y Fedra 
               son los que allí se hablaron. 
               ¿Cómo, sabiendo sufrirlo, 
               ignoro cómo vengarlo?
TESEO:         Aunque culto, el bello idioma 
               de Fedra es tan colocado,
               que con lenguaje de luces 
               dicta palabras de rayos.
BACO:          Nunca aspire a ser dichoso 
               el que nació desdichado, 
               que es desaire a las estrellas 
               querer violentar los astros.
MINOS:         Permitidos galanteos
               son siempre los de palacio, 
               haciendo los rendimientos 
               gala del desembarazo.
               A las aras del respeto 
               llega el deseo tan sagrado, 
               que en veneración del culto 
               humos gasta el holocausto.  
               Discretos Baco y Lidoro 
               como príncipes tan altos, 
               son los que a la vista tengo; 
               esto es cierto, no hay dudarlo.
               Sin adularos, bien puedo 
               deciros lo que me he holgado, 
               que mi pesar divertido 
               templará mal tan tirano.
TESEO:         Señor, del festejo es dicha, 
               haber sabido aliviaros.
MINOS:         Grosero fuera el tormento 
               no admitiendo este agasajo.

MÚSICA:           "En todo lo que no creo 
               finjo a veces confïanza, 
               por ver si saco esperanza 
               de las fuerzas del deseo."

Repite TESEO la copla
TESEO:         Buena es la copla; el sentido 
               de ella me toca explicarlo.
BACO:          Es de mi asunto tan mía, 
               que para mí la cantaron.
LIDORO:        Certamen será ingenioso.
ATÚN:          Pues si ha de serlo, veamos 
               a los cuatro discurrir, 
               porque nos la dan de cuatro.
 
TESEO:            En todo lo que no creo, 
               finjo a veces confïanza,
               por ver si saco esperanza 
               de las fuerzas del deseo.
 
                  Aunque alivie mi dolor, 
               vuestro favor contradice, 
               que jamás un infelice 
               algo alcanza en su favor.  
               Presumirlo será error 
               o engaño de mi deseo; 
               pero a vista de mi empleo, 
               oponiéndome a mi daño, 
               pienso que padezco engaño 
               en todo lo que no creo.
FEDRA:            Por el bien que no malogro, 
               es contra un recelo injusto, 
               recomendación del gusto 
               la solicitud del logro.
               Feliz sin dudarlo cobro 
               fiel y segura esperanza, 
               porque de vuestra mudanza, 
               que mi voluntad aprecia, 
               con fe amante y nunca necia, 
               finjo a veces confïanza.
BACO:             Mi desdicha al declararse 
               es tal sin desvanecerse 
               que hubo menester perderse 
               un favor para encontrarse.  
               Por el modo de alcanzarse, 
               jamás mi pecho descansa, 
               mas si aliento confïanza, 
               será contra un fin sin medio, 
               por ver si encuentro remedio, 
               por ver si saco esperanza.
ARIADNA:          Si es forzoso despedirlo
               la voz, cuando sale al labio,
               lo difícil de un agravio 
               es no saber reprimirlo.
               No os combata resistirlo,
               pues yo que el bien no poseo, 
               valiéndome de otro empleo 
               cuando a mi defensa salgo, 
               en esta ocasión me valgo 
               de las fuerzas del deseo.
 
MINOS:            Cortesanos los conceptos, 
               con estilo más que urbano, 
               en lo que se han excedido 
               discretos se han igualado.  
               A repetir este asunto 
               vuelva la música, cuando 
               no es razón que falten de él
               los que en nada aquí han faltado.

MÚSICA:           "En todo lo que no creo, 
               finjo a veces confïanza, 
               por ver si saco esperanza 
               de las fuerzas del deseo."

LIDORO:           Si es gloria de mi trofeo 
               el bien que no merecí, 
               y es engano del deseo, 
               andaré discreto aquí 
               en todo lo que no creo.
LAURA:            Porque sosiego no alcanza 
               mi ciega seguridad 
               fundada en vana esperanza, 
               sin hacerla realidad, 
               finjo a veces confïanza.
ATÚN:             Mi fortuna la afïanza 
               sola la imaginación; 
               porque mi deseo la alcanza, 
               no por sacar posesión, 
               por ver si saco esperanza.
CINTIA:           Cuando vuestra razón veo 
               que agradecerla es razón, 
               se valdrá siempre mi empleo,
               si no de la ejecución, 
               de las fuerzas del deseo.
 
MINOS:            Vamos, porque ya es forzoso 
               pedir treguas de descanso, 
               por lo grande de su esmero,
               festejo que ha sido tanto.
TESEO:         Muy de Vuestra Majestad, 
               Señor, ha sido el reparo; 
               porque ya va descosiendo 
               la noche su negro manto.

Apartes de cada uno
FEDRA:         (Amor, busquemos alivios           Aparte
               para la dicha que aguardo.)
ARIADNA:       (Vamos a pensar, tormentos,        Aparte
               el modo de remediaros.)
LIDORO:        (Vamos a morir tan luego,          Aparte
               males, que no me deis plazo.)
TESEO:         (Fortuna, vamos aprisa             Aparte
               a gozar el bien despacio.)

Vanse, y quedan ATÚN Y RACIMO
ATÚN:          Solo he quedado; mas miento, 
               porque según este trasto 
               de media tijera, juzgo 
               --y juzgo bien--que es lacayo.  
               Quiero saber su intención,
               pues solo aquí se ha quedado.
               Oye; si sirve, me tenga 
               usted por su menor amo.

Quitase el sombrero y conoce que perdió la
pluma
(¿Pero qué es esto?  La pluma,    Aparte
               ¡vive Dios! que me han hurtado 
               y que el galán que la lleva 
               tiene gentil garabato.)
RACIMO:        Yo tengo amo a quien servir.
ATÚN:          Dígame quién es.
RACIMO:                          Es Baco.
ATÚN:          Servirle no puede ser,
               si no es estando borracho.
RACIMO:        ¿Cómo habla de esa manera?
ATÚN:          Estilo mejor no gasto.
               Pero ¿cómo no está en cueros 
               quien en Baco se ha empleado, 
               cuando se quejan los montes 
               de que los va despoblando?
RACIMO:        Los montes, ¿por qué ocasión?
ATÚN:          Por los lobos que ha tomado.
               (Mas la noche llega, y quiero      Aparte
               dejar este mentecato.)
               Adiós.
RACIMO:               Os iré sirviendo.
ATÚN:          Si es de balde, sea volando.
RACIMO:        Fuerza es que de balde sea, 
               porque de vos no me pago.  
               Voy.
ATÚN:                Exceso es terrible.
RACIMO:        Forzoso es ir.
ATÚN:                         Será en vano.
RACIMO:        Baste ya de cumplimientos.
ATÚN:          ¿Cumplimientos? ¿Pues son años?
RACIMO:        Usted no pase de aquí.
ATÚN:          ¿Qué es de aquí?  No he de dar paso.
RACIMO:        Yo he de quedarme.
ATÚN:                             Ha de irse
               usted con todos los diablos.

Vanse.  Salen FEDRA y ARIADNA, cada una por su
puerta
FEDRA:            Si encuentro sombras, y la luz no veo 
               de un bien que se dilata, por ser mío, 
               cuando más cerca está, más me desvío 
               de un peligro que toco y que no creo.
                  Si es cobarde, y se alienta mi deseo 
               teniendo por razón mi desvarío, 
               y de la noche mi ventura fío, 
               lóbrego ensayo de medroso empleo,
                  quien está, como yo, tan asistida 
               de un mal tan firme y un penar tan vario, 
               sólo espera una muerte repetida;
                  que el esperar, que es muerte de ordinario
               siendo el mayor contrario de mi vida, 
               más allá de la muerte es mi contrario.
ARIADNA:          El manto de la noche, en sombras tinto, 
               que medroso vistió de mis temores 
               tupido laberinto de pavores,
               no es mayor que mi obscuro laberinto.
                  Parecido a mi suerte, no es distinto 
               el color de sus trágicos horrores, 
               porque sin luz me pinta los rigores 
               que yo sin descansar hago y me pinto.
                  Sin que hagan intermisión mi amor constante 
               de alivio, mi tormento, que es la herida 
               que apetezco, más viva y penetrante
                  me lisonjea, cuanto más sentida; 
               pues por vivir muriendo, tengo amante 
               mi tormento por alma de mi vida.

FEDRA:            ¡Qué largas que son las horas 
               de la esperanza, y qué fijos 
               en el alma los tormentos 
               de un mal, cuando está remiso!
ARIADNA:       La noche con los horrores 
               y las sombras que ha tejido 
               de miedos y confusiones, 
               de mi muerte es vaticinio.
FEDRA:         Si llego a vivir y muero 
               triunfando de lo que vivo,
               nunca mejor vence amando 
               un corazón, que vencido.
ARIADNA:       Mi fortuna es un achaque 
               tan de gusto, en asistirlo, 
               que el remedio de mi daño 
               es de mi daño incentivo.
FEDRA:         Tanto apetezco mis males, 
               que hidrópicamente aspiro 
               a sed de nuevos tormentos 
               que bebo y no desperdicio.
ARIADNA:       Tanto me hallo con la pena 
               del dolor que no mitigo, 
               que imaginando el descanso, 
               me cansa lo que imagino.
FEDRA:         No hallo a mi mal bien que pueda 
               tan feliz sustituirlo; 
               lo que necesito, es sólo 
               del bien que no necesito.
ARIADNA:       Esperar quiero a Tesco.
FEDRA:         Con Teseo determino
               que en él y en mi amor se logren 
               recíprocos los cariños.
ARIADNA:       Hora será de que venga.
FEDRA:         ¿Si a esta cuadra habrá salido?
               Porque en esta cuadra es donde
               con maña y con artificio
               cae de su prisión la puerta,
               donde logrará propicio 
               mi amor la dicha de verlo, 
               sin mostrarse el hado esquivo.
ARIADNA:       Descuidada dejé a Fedra; 
               que no quiero más testigos 
               de mi pasión amorosa, 
               que mis amantes suspiros.
FEDRA:         Temiendo estoy que Arïadna 
               me eche menos, porque libro 
               en su descuido el descanso 
               que sin ella solicito.

Sale TESEO
TESEO:         Hora será de que salga 
               el sol de Fedra divino, 
               que salir el sol de noche, 
               es gala de su prodigio.
               En esta parte pretendo 
               aguardarla, pues me dijo 
               que me esperaba esta noche. 
               ¡Oh, llegue ya, porque vivo 
               no tengo más que el tormento 
               que por ella paso, esquivo!  
               Pero hacia aquí, me parece,
               que he sentido de su aliño 
               pasar un crujir de seda.
ARIADNA:       Un bulto hacia aquí percibo.
TESEO:         0 es que hago con el deseo 
               verdad lo que aun no averiguo, 
               o siento ruido.
ARIADNA:                      ¡Oh, si fuera!
               Que asusta el bien por temído.
TESEO:         Llego a hablarle.
ARIADNA:                         A hablarle llego.
FEDRA:         A aquella parte he sentido 
               pasos. ¿Si será Teseo?
ARIADNA:       Mi bien es, o yo lo finjo.
TESEO:         Un infeliz, que cobarde 
               contra la razón de tibio, 
               teme, si aspira a dichoso, 
               riesgos de su precipicio.
ARIADNA:       Amor, ¿en qué me detengo?
TESEO:         Llego ciego al Sol que miro.
               ¡Hermoso sol, a quien hace, 
               con mucho aplauso festivo, 
               apagados rendimientos 
               de la noche el negro abismo, 
               mariposa enamorada, 
               a tornos de vuestros giros 
               libando ardores que bebo 
               qué dulce pira me erijo, 
               Ícaro de vuestros rayos, 
               si tan feliz me derrito! 
               ¡Oh qué gallarda es la muerte, 
               de un peligro tan altivo!
ARIADNA:       Cortesanías amorosas
               que al silencio las remito, 
               las halla mejor callando, 
               siempre un corazón ladino.
TESEO:         Si calláis a mis congojas, 
               que no pongáis, os suplico,
               a los oídos candados, 
               poniendo a las almas grillos.
ARIADNA:       Dar crédito a la fineza 
               es interés, con motivo 
               de logro, porque afïanza
               la aceptación de bien quisto.
FEDRA:         Si son Teseo y Arïadna, 
               Amor, ¿qué fiero cuchillo 
               a la garganta me has puesto 
               para morir a sus filos?
TESEO:         Tormenta corre anegado
               mi pecho, infeliz navío 
               con lastre de pensamientos 
               y velas de mis suspiros, 
               que al pecho, el cordel más flojo 
               le da, apretando nocivo, 
               cuando galantea su muerte, 
               razones de bien herido.
FEDRA:         Desdoro es de mi pasión 
               ser mi pesar tan sufrido; 
               pero vamos poco a poco, 
               tormentos, que es requisito 
               saber resistir amando, 
               el pesar que no resisto;
               pues si arriesgo lo que quiero, 
               peligro lo que he querido.  
               Mas contra mi pundonor 
               este desaire es indigno 
               de mi amor; pues ¡ea, pesares, 
               mirad que os desacredito! 
               ¡Vierta la ponzoña el labio!  
               Pero ¿tal pronuncio y digo? 
               ¿Yo aventurar lo que quiero?
               No, Amor. ¿Pues qué haré?  Sufrirlo.
TESEO:         Mi corazón hace alarde
               de que se ve a un tiempo mismo, 
               tan avaro de placeres 
               como de pesares rico.
               Baste ya, divina Fedra.
ARIADNA:       (¿Qué escucho? ¡Ah ingrato!  El juicio Aparte
               pierdo con desdén tan fiero.
TESEO:         ¿No respondéis?
ARIADNA:                      (¿Quién se ha visto     Aparte
               en lance tan apretado?
               Pero fingir determino
               que soy Fedra. ¡Oh qué costoso 
               examen el de un martirio!
FEDRA:         ¿No me nombraron?  Sí, pienso, 
               si, que el eco bien distinto 
               de mi desgraciado nombre 
               me trajo este infausto aviso.  
               Yo no me engaño. Arïadna 
               es la que--según colijo 
               por los ecos--con Teseo 
               logra el bien de que me privo.
ARIADNA:       Cuando llego a responderos,
               de vuestro amor no me obligo, 
               porque os hallo para amante 
               con señas de poco fino.
TESEO:         Quien por culto os rinde un alma 
               tan postrada, el sacrificio,
               que se acredita de vuestro, 
               amitidlo, no por mío.
ARIADNA:       Agravio es, más que fineza 
               el vuestro, que si lo admito, 
               con lo mismo que obligarme 
               intentáis, me desobligo.
TESEO:         No os entiendo.
ARIADNA:                      Si más cuerdo
               no lo miráis, y preciso 
               estudiáis, como ignorante 
               aprended mejor estilo.
TESEO:         ¿Qué es esto que me sucede, 
               Señora?  Si en el bajío 
               de lo infeliz dio mi nave, 
               mi suerte lo habrá querido.
               Aunque por amaros sea 
               como descollado pino 
               que--verde gigante--un rayo 
               su vana pompa deshizo; 
               como la flor, que a la Aurora 
               le bebió el blanco rocío, 
               para morir a la tarde 
               de achaque de haber nacido; 
               como en cuna azul el sol, 
               purpúreo rubí encendido, 
               que después en el ocaso, 
               topacio agoniza tibio; 
               como la menuda grama, 
               cuyo verde, hermoso aliño 
               en seco polvo convierte 
               el brasero del estío; 
               como cristal que, en verano 
               corriendo, armónico vidrio,
               comprimido en el invierno
               suspende lo fugitivo;
               así seré.  Porque yo,
               nave en golfos de peligros, 
               pino mi altivez errada, 
               flor mi amor, mi daño estío, 
               rayo el incendio del pecho, 
               cristal el mar de suspiros, 
               si encuentro por mis desgracias, 
               entre males tan nocivos, 
               para mi cristal invierno, 
               para mi escollo desvíos, para 
               mi sol triste ocaso, 
               para mi nave bajíos, 
               para mi flor desalientos, 
               para mi verdor olvidos, 
               todos aquestos contrarios 
               de mi amor fieros ministros, 
               me parecerán lisonja 
               cuando los logre castigo.

Asómase LÁURA con BACO al paño
LAURA:         Bien podéis entrar, que aquéste 
               es el señalado sitio.
BACO:          Lo que aquí os debo, no dudo 
               satisfaré agradecido.
LAURA:         Entrad, que ya voy volando 
               a darle a mi ama aviso 
               de que aquí estáis.  (Con Teseo,     Aparte
               a su amor albricias pido.)

Sale BACO
BACO:          Por ver si me dan las sombras 
               la luz, que águila registro, 
               vengo; pues de Ariadna hermosa 
               citado esta noche he sido.
ARIADNA:       Hacia allí he sentido pasos.
TESEO:         Hacia aquí siento rüido.
ARIADNA:       Si me ven, perdida soy.
TESEO:         Mucho pierdo si soy visto.
BACO:          Llego, que según las señas, 
               presumo, sin ser delirio, 
               que me alumbra a ser dichoso
               la estrella de quien me fío.  
               Llego, pues que Ariadna es ésta.

Llégase a FEDRA
Permitid, sol más divino, 
               que no os oculten las sombras, 
               porque del sol siempre han sido 
               unos bastardos borrones 
               que se pierden desmentidos.  
               A obedeceros dichoso
               vengo; porque han sido siglos 
               los que he tardado viniendo 
               esclavo, sólo a serviros.
FEDRA:         (¿Si es éste, Teseo?  Pues antes,      Aparte
               averiguarlo es preciso.)
               Extraño vuestra venida.
BACO:          ¿Qué decís?
FEDRA:                    Lo que yo os digo 
               es que la venida extraño.
BACO:          Ya sé, a costa de suspiros, 
               que es Lidoro solamente 
               de vuestros favores digno.
FEDRA:         (Teseo ha sabido, sin duda,        Aparte
               que me pretende.)  Atrevido,
               sobre hallaros desatento, 
               estáis.
ARIADNA:               Yo cierro el postigo 
               de esta puerta, que mi padre 
               sé que no está recogido.  
               Dejaros quiero.
TESEO:                        ¿Qué escucho?
               ¿Cómo este pesar recibo? 
               ¿Os vais?

Vase ARIADNA
Pero me parece
               que ha venido gente.  Indicio 
               de su afrenta y de su agravio 
               es, y vengar determino,  
               a despecho de mis celos, 
               esta injuria.  Aquí escondido 
               he de examinar mi daño.

Escóndese TESEO
FEDRA:         (Con desdenes, con desvíos        Aparte
               he de probar su fineza.)
               Idos luego.
BACO:                       Resistiros
               mal podré.
TESEO:                   Sin duda es Fedra, 
               que sintió que había venido 
               quien con otro hilo, pendiente 
               tiene mi vida en un hilo. 
               ¿Para qué fue el de Arïadna? 
               ¡Oh, engañoso basilisco, 
               que disfrazando los ojos, 
               me has muerto por el oído!
FEDRA:         Si a mi vista os he encontrado 
               tan amante y tan rendido 
               como os he atendido, en vano 
               será el que os escuche.  Idos.
BACO:          No entiendo lo que decís.

Sale ARIADNA
ARIADNA:       (Vengo, por ver si consigo         Aparte
               despacio hablar con Teseo.)
BACO:          (Para este empeño es preciso          Aparte
               el valerme de una industria.)
               Aquel favor, si fue mío 
               de enviarme vos una pluma, 
               decidme, ¿qué fue el motivo?
ARIADNA:       (Peor es esto; ésta es sin duda       Aparte
               Fedra, y Teseo el atrevido 
               que con ella aquí está hablando.  
               Erré en irme; pero libro 
               mi defensa en mi venganza.  
               Pensando que habla conmigo, 
               es Teseo; no hay dudarlo. 
               ¿Cómo rayos no fulmino, 
               pues yo la pluma le envié?)
FEDRA:         ¿Yo, pluma? Ése es desvarío. 
               ¿Banda es lo mismo que pluma?
TESEO:         ¿Banda escuché? ¿Esto es fingido?
               ¿Si es Fedra pensando que 
               soy yo?  Claro es el indicio.
ARIADNA:       Con la pluma solamente 
               tengo mi engaño entendido. 
               ¡Oh falso! ¡Oh aleve amante!
FEDRA:         (Quiero estorbar un peligro        Aparte
               aquí, para que se vaya 
               con sólo mudar de estilo.)
               Esto no ha sido otra cosa, 
               que examinamos de fino.

Sale CINTIA
CINTIA:        Señora, mira que es Fedra.
ARIADNA:       ¿Qué dices?
TESEO:                    (Que es Fedra ha dicho  Aparte
               esta voz; pues ¿a qué aguardo? 
               ¡Muera el traidor enemigo!)

Sale ATÚN al paño
ATÚN:          Poco a poco abro la puerta 
               de este que parece el limbo, 
               porque ya tarda mi amo.
BACO:          Tan vuestro me sacrifico, 
               que nadie podrá estorbarle.

(Sale TESEO al paño con la espada desnuda, y
riñen
TESEO:         Si no es yo.

FEDRA:                      Hombre atrevido, 
               ¿quién eres que de esta suerte 
               haces gala de un delito?
BACO:          Yo sabré aquí castigarlo.
TESEO:         Verás cómo vengativo, 
               con esta lengua de acero 
               mi ofensa esta vez te digo.
FEDRA:         ¡Laura!
ARIADNA:                 ¡Cintia, ven aprisa!
FEDRA:         ¡Luces!
TESEO:                   Si no me retiro,
               dama y vida arriesgo a un tiempo.

Sale LIDORO al paño
LIDORO:        Asaltado de improviso
               rondando la luz de Fedra, 
               hacia esta parte he sentido 
               ruido de espadas; ya es fuerza 
               salir.

Sale, y riñe con BACO
¿Qué es esto?
ATÚN:                              En conflicto
               está mi amo.  ¡Señor!
TESEO:         ¿Eres Atún?
ATÚN:                      Soy el mismo.
TESEO:         Pues por sagrado nos valga, 
               esta vez, el laberinto.  
               Entrémonos, que las luces 
               sacan ya.
ATÚN:                    ¡Por Dios, que es lindo!  
               Acaba que si nos miran, 
               hemos de ser muy mal vistos.

Éntranse ATÚN y TESEO en el
laberinto, y salen LAURA y CINTIA con con luces
LAURA:         Señora, aquí están las luces.
CINTIA:        ¿Qué mandas?
BACO:                      ¿Pero qué miro?
               ¿No es Lidoro el que aquí veo?
LIDORO:        ¿No es Baco éste?  El enemigo 
               con quien él se acuchillaba, 
               ¿adónde está?  Encanto ha sido.
FEDRA:         Valdréme de mi respeto 
               en empeño tan crecido.
ARIADNA:       De mi decoro me valgo, 
               que éste es remedio preciso.
FEDRA:         ¡Fuerte lance es, si lo vieron!
ARIADNA:       Teseo no ha sido visto
               de alguno. ¡Fue suerte grande 
               con que él aquí está escondido!
FEDRA:         Este aprieto, con mi enojo 
               aquí alentar determino.
               ¿Vos, Lidoro, de esta suerte?
ARIADNA:       ¿Vos, Príncipe, desmedido 
               profanando este sagrado?
BACO:          Yo, Señora, sólo digo...
LIDORO:        Yo, Señora, a vuestra voz...
BACO:          Atento siempre y rendido, 
               he venido.
LIDORO:                   No he faltado.
ARIADNA:       Mi padre, con el castigo 
               de atrevimiento tan grande, 
               satisfará este delito.
LIDORO:        ¿Qué es lo que a mí me sucede?
BACO:          ¿Qué es lo que me ha sucedido?
               (En Lidoro he de vengar            Aparte
               los celos que aquí averiguo.)
               Por darle a Su Majestad 
               una nueva, había venido, 
               que me escribieron de Atenas.
LIDORO:        La misma a mí me han escrito.
LAURA:         (Esto entre los dos se llama       Aparte
               herir por los mismos filos.)
BACO:          (¡Que de mi industria se valga!)    Aparte
LIDORO:        (Su disculpa me ha valido.)        Aparte
FEDRA:         ¿Pues qué hace a lo descompuesto, 
               la nueva?
BACO:                    Haber presumido
               algún rüido en palacio.
LIDORO:        Este alboroto fue el mismo 
               que me trajo de esta suerte.

Apartes de cada uno
BACO:          (Lidoro ha perdido el juicio;      Aparte
               pero de celos reviento.)
LIDORO:        (¿Quién sería el escondido           Aparte
               que reñía aquí con Baco? 
               ¿Es soñado lo que miro?)
FEDRA:         (Sólo en librarse Teseo               Aparte
               toda mi fortuna libro.)
ARIADNA:       (Estando Teseo sin riesgo,         Aparte
               ya no temo algún peligro.)
LIDORO:        (Vamos a pensar, venganzas,        Aparte
               el modo de concluíros.)
BACO:          (Busquemos breve, tormentos,       Aparte
               remedio para el alivio.)
FEDRA:         (Adelantemos, rigores,             Aparte
               memorias contra el olvido.)
LIDORO:        (Pues amarte contra el riesgo...)  Aparte  
BACO:          (Resuelto contra mí mismo...)         Aparte
FEDRA:         (Opuesta contra mi estrella.)      Aparte
ARIADNA:       (Determinada me alisto.)           Aparte
BACO:          (...yo a morir...)                 Aparte
LIDORO:                     (...yo a padecer...)  Aparte

BACO:          (...por amante.)                   Aparte
LIDORO:                       (...por rendido.)
FEDRA:         (¿Pero, sabrá mi congoja...)          Aparte
ARIADNA:       (Pero, sabrá mi delirio...)       Aparte
LAS DOS:       ...sentir que en mis confusiones,
               amor es más Laberinto?
 

FIN DEL ACTO SEGUNDO

El silencio de Galileo

  • Genial. Universidad de Georgetown, Estados Unidos
  • Pone patas arriba las concepciones actuales. Punto de Libro, España
  • Fascinante. El Comercio, Ecuador
  • Sobresaltante. El Nacional, República Dominicana
  • Arrincona la verdad. Prensa, Panamá
  • Fascinante. El Nuevo Día, Puerto Rico
  • Narración ágil que atrapa. Veintitrés, Argentina

 

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Luis López Nieves

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