Amo la iglesia - sus hexaptérigas,
la plata de sus vasos sagrados, sus candelabros,
las luces, su iconos, el púlpito.
Cuando entro en la iglesia de los griegos:
con la fragancia de su incienso,
con las voces y músicas litúrgicas,
la majestuosa presencia de los sacerdotes
y el ritmo grave de cada uno de sus movimientos
-resplandecientes en los ornamentos de las vestiduras-
mi pensamiento va a los grandes honores de nuestra raza,
a nuestra gloriosa Bizantinidad.
Durante más de
cuatrocientos años la paternidad del telescopio, el instrumento que
transformó nuestra visión del universo, ha estado en disputa. ¿Lo inventó
el italiano Galileo Galilei? ¿El alemán Hans Lippershey? ¿O los holandeses
Zacarías Janssen y Jacobo Metius?