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Rimas y leyendas
[Libro: Texto completo]

Gustavo Adolfo Bécquer

Introducción
Rima I: Yo sé un himno gigante y extraño
Rima II: Saeta que voladora
Rima III: Sacudimiento extraño
Rima IV: No digáis que agotado su tesoro
Rima V: Espíritu sin nombre
Rima VI: Como la brisa que la sangre orea
Rima VII: Del salón en el ángulo oscuro
Rima VIII: Cuando miro el azul horizonte
Rima IX: Besa el aura que gime
Rima X: Los invisibles átomos del aire
Rima XI: Yo soy ardiente, yo soy morena
Rima XII: Porque son, niña, tus ojos
Rima XIII: Tu pupila es azul, y cuando ríes
Rima XIV: Te vi un punto, y, flotando
Rima XV: Cendal flotante de leve bruma
Rima XVI: Si al mecer las azules campanillas
Rima XVII: Hoy la tierra y los cielos
Rima XVIII: Fatigada del baile
Rima XIX: Cuando sobre el pecho inclinas
Rima XX: Sabe, si alguna vez tus labios
Rima XXI: ¿Qué es poesía?
Rima XXII: ¿Cómo vive esa rosa...?
Rima XXIII: Por una mirada, un mundo
Rima XXIV: Dos rojas lenguas de fuego
Rima XXV: Cuando en la noche
Rima XXVI: Voy contra mi interés
Rima XXVII: Despierta, tiemblo al mirarte
Rima XXVIII: Cuando entre la sombra
Rima XXIX: Sobre la falda tenía
Rima XXX: Asomaba a sus ojos una lágrima
Rima XXXI: Nuestra pasión fue
Rima XXXII: Pasaba arrolladora
Rima XXXIII: Es cuestión de palabras
Rima XXXIV: Cruza callada
Rima XXXV: ¡No me admiró tu olvido!
Rima XXXVI: Si de nuestros agravios
Rima XXXVII: Antes que tú me moriré
Rima XXXVIII: Los suspiros son aire
Rima XXXIX: ¿A qué me lo dices?
Rima XL: Su mano entre mis manos
Rima XLI: Tú eras el huracán
Rima XLII: Cuando me lo contaron sentí el frío
Rima XLIII: Dejé la luz a un lado
Rima XLIV: Como en un libro abierto
Rima XLV: En la clave del arco mal seguro
Rima XLVI: Me han herido recatándose
Rima XLVII: Yo me he asomado
Rima XLVIII: Como se arranca el hierro
Rima XLIX: Alguna vez la encuentro
Rima L: Lo que el salvaje que con torpe mano
Rima LI: De lo poco de vida que me resta
Rima LII: Olas gigantes que os rompéis
Rima LIII: Volverán las oscuras golondrinas
Rima LIV: Cuando volvemos las fugaces horas
Rima LV: Entre el discorde estruendo
Rima LVI: Hoy como ayer, mañana como hoy
Rima LVII: Este armazón de huesos y pellejo
Rima LVIII: ¿Quieres que de ese néctar...?
Rima LIX: Yo sé cuál el objeto
Rima LX: Mi vida es un erial
Rima LXI: Al ver mis horas de fiebre
Rima LXII: Primero es un albor trémulo y vago
Rima LXIII: Como enjambre de abejas irritadas
Rima LXIV: Como guarda el avaro su tesoro
Rima LXV: Llegó la noche y no encontré asilo
Rima LXVI: ¿De dónde vengo?
Rima LXVII: ¡Qué hermoso es ver el día
Rima LXVIII: No sé lo que he soñado
Rima LXVIX: Al brillar un relámpago nacemos
Rima LXX: ¡Cuántas veces al pie de las...
Rima LXXI: No dormía; vagaba en ese limbo
Rima LXXII: Las ondas tienen vaga armonía
Rima LXXIII: Cerraron sus ojos
Rima LXXIV: Las ropas desceñidas
Rima LXXV: ¿Será verdad que cuando toca...
Rima LXXVI: En la imponente nave

Leyendas

Volver a Gustavo Adolfo Bécquer

03 Oct 2009

Durante más de cuatrocientos años la paternidad del telescopio, el instrumento que transformó nuestra visión del universo, ha estado en disputa. ¿Lo inventó el italiano Galileo Galilei? ¿El alemán Hans Lippershey? ¿O los holandeses Zacarías Janssen y Jacobo Metius?

 

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El silencio de Galileo

Nueva novela de

Luis López Nieves

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