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30 Voces Mes de las Humanidades 2001Línea abierta a la reflexión
viernes, 5 de octubre
de 2001
Por Myrna Rivas
Nina Especial para El Nuevo Día
![]() Fernando Picó
(Archivo El Nuevo
Día)
|
Nota del Director:
Treinta voces, treinta visiones. Durante el mes de octubre
en conmemoración del Mes de las Humanidades, El Nuevo Día abre
sus páginas para presentar las soluciones que proponen estos
treinta puertorriqueños a los retos sociales que
enfrentamos.
NO ES casualidad que la conversación con el
historiador Fernando Picó tuviera lugar en el Parque Luis
Muñoz Rivera, en Puerta de Tierra, tras su salida del Archivo
General de Puerto Rico, lugar que visita con frecuencia. Este
sacerdote jesuita, que ha publicado más de una docena de
libros -de bueno libros-, plantea que se debe disfrutar más de
los espacios urbanos.
Picó es reconocido como uno de los historiadores más
fecundos, originales y valientes de Puerto Rico. Y es que sus
investigaciones históricas y sociales han cuestionado lo
incuestionable. Así lo vemos en "Los irrespetuosos", su más
reciente libro, que estudia lo que ha significado "el respeto"
dentro de nuestra sociedad y cómo éste ha marcado la relación
y resistencia entre distintos grupos sociales.
A pesar de su trabajo en los archivos históricos no se ha
apartado del presente y el futuro del país, al contrario.
Trabaja como capellán y maestro en las instituciones penales,
desde donde ha impulsado proyectos de estudios universitarios
para confinados con excelentes resultados. Picó, que por 12
años vivió en la comunidad de Caimito, está convencido de que
muchas personas acaban en la marginación porque nunca pudieron
encausar sus inquietudes y talentos. Es que para él, el
rebelde es alguien que tiene algo que decir, que se debe
escuchar.
"Hay mucho talento que crece silvestre en este país, pero
no encuentra oportunidad, lo he visto en las cárceles, en los
barrios...".
Al preguntarle sobre las situaciones que más le preocupan,
Picó no duda en señalar "la falta de imaginación". Pero no se
refiere a un tema en particular, le inquieta más bien la forma
en que aquí se ven y resuelven los problemas.
"A mí me preocupa quién dice esto es un problema y estos
son sus contornos, porque creo que la manera en que se define
un problema define su solución".
Picó cuestiona las encuestas de opinión y su impacto ya que
aunque señalan continuamente unos problemas, no mueven a los
líderes del país a buscar alternativas. También ve con cautela
el papel de algunas personas que sólo aportan visiones
sesgadas y limitadas a problemas sociales complejos.
"Veo que la definición de los problemas sociales se le ha
delegado a gente que hace campañas de relaciones públicas o a
personajes del momento..."
Este historiador considera, por ejemplo, que no es correcto
achacar los problemas a la situación actual de la familia e
indirectamente al hecho de que las mujeres trabajen fuera del
hogar. Él, que ha estudiado censos de otros siglos, observa
que siempre ha existido en Puerto Rico una enorme variedad de
arreglos familiares, especialmente en los sectores urbanos.
También destaca que en otras épocas las mujeres han salido
fuera del hogar a trabajar, aunque no asalariadamente.
Por su parte, percibe que los medios de comunicación han
generado conciencia sobre temas bien serios como el maltrato
de los niños, la violencia doméstica y problemas ecológicos,
pero hay otras discusiones que no se han dado o se dan de
manera muy tímida.
Ve lamentable que actualmente los humanistas, científicos
sociales y otros intelectuales se hayan quedado al margen de
las discusiones, ya que parece que sólo los políticos pueden
hablar de los asuntos del país. De acuerdo con este
historiador, son los propios sucesos atroces de la actualidad
los que están marcando la pauta a los políticos, "muchas cosas
se hacen episódicamente, en reacción a algo atroz que ha
pasado".
Este historiador define la calidad de vida "como la vida
buena, como decía (el exgobernador Luis) Muñoz Marín". Para
Picó esto significa vivir en armonía con los demás, sin
fuertes ansiedades sobre la salud, el trabajo y la seguridad.
Para esto es importante el esfuerzo por hacer de las ciudades
y los espacios laborales lugares más agradables, menos
endeudamiento, el disfrute del arte y que se brinden más
oportunidades a las nuevas generaciones. También destaca las
cualidades positivas de Puerto Rico como pueblo al hablar de
calidad de vida.
"El puertorriqueño ha mantenido su humor, su ironía, hay
muchísima sociabilidad, solidaridad, mucha más que en otras
sociedades donde yo he vivido, es una sociedad que desdeña la
pedantería, la jerarquía impuesta,... una de las sociedades
más igualitarias que conozco".
Picó exhorta a abrir nuevos foros públicos que inicien en
el país "una discusión seria, responsable, cuestionante, que
no se limite a decir que todo es culpa de la familia o de los
valores". En este sentido, le recuerda a los líderes cívicos y
comunitarios la importancia de mantener abierta la reflexión
sobre los propios temas que atienden, que les permita
reevaluarse y no convertirse sólo en recaudadores de fondos.
Para una mejor calidad de vida
Crear foros para una discusión más profunda de los
problemas sociales y sus soluciones.
Hacer los lugares de trabajo más agradables y más justos.
Escuchar con seriedad y responsabilidad a los jóvenes
rebeldes.
Promover el disfrute de las letras y las artes.
Breve ficha biográfica
• Nace en San Juan, el 15 de agosto de 1941.
• Estudio en la Universidad de Fordham (1966) y terminó su
doctorado en la Universidad de Johns Hopkins University
(1970).
• Profesor de la Universidad de Puerto Rico desde 1972.
• Libros publicados: "Libertad y servidumbre en Puerto Rico
en el Siglo XIX", "Amargo Café", "Los gallos peleados",
"Historia general de Puerto Rico", "1898: la guerra después de
la guerra", "Vivir en Caimito", "Puerto Rico, tierra adentro y
mar afuera" (junto a Carmen Rivera Izcoa), "Don Quijote en
motora y otras andanzas", "Al filo del poder", "Contra la
corriente: seis microbiografías de los tiempos de España", "El
día menos pensado. Historia de los presidios en Puerto Rico",
"La peineta colorá", "De la mano dura a la cordura", "Contra
corriente" y "Los irrespetuosos".
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