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San Juan, Puerto Rico - Actualizado: 29 de marzo de 2002 a las 8:36:06 PM
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30 Voces
Mes de las Humanidades 2001

Línea abierta a la reflexión

viernes, 5 de octubre de 2001


Por Myrna Rivas Nina
Especial para El Nuevo Día


Fernando Picó (Archivo El Nuevo Día)

Nota del Director:

Treinta voces, treinta visiones. Durante el mes de octubre en conmemoración del Mes de las Humanidades, El Nuevo Día abre sus páginas para presentar las soluciones que proponen estos treinta puertorriqueños a los retos sociales que enfrentamos.

NO ES casualidad que la conversación con el historiador Fernando Picó tuviera lugar en el Parque Luis Muñoz Rivera, en Puerta de Tierra, tras su salida del Archivo General de Puerto Rico, lugar que visita con frecuencia. Este sacerdote jesuita, que ha publicado más de una docena de libros -de bueno libros-, plantea que se debe disfrutar más de los espacios urbanos.

Picó es reconocido como uno de los historiadores más fecundos, originales y valientes de Puerto Rico. Y es que sus investigaciones históricas y sociales han cuestionado lo incuestionable. Así lo vemos en "Los irrespetuosos", su más reciente libro, que estudia lo que ha significado "el respeto" dentro de nuestra sociedad y cómo éste ha marcado la relación y resistencia entre distintos grupos sociales.

A pesar de su trabajo en los archivos históricos no se ha apartado del presente y el futuro del país, al contrario. Trabaja como capellán y maestro en las instituciones penales, desde donde ha impulsado proyectos de estudios universitarios para confinados con excelentes resultados. Picó, que por 12 años vivió en la comunidad de Caimito, está convencido de que muchas personas acaban en la marginación porque nunca pudieron encausar sus inquietudes y talentos. Es que para él, el rebelde es alguien que tiene algo que decir, que se debe escuchar.

"Hay mucho talento que crece silvestre en este país, pero no encuentra oportunidad, lo he visto en las cárceles, en los barrios...".

Al preguntarle sobre las situaciones que más le preocupan, Picó no duda en señalar "la falta de imaginación". Pero no se refiere a un tema en particular, le inquieta más bien la forma en que aquí se ven y resuelven los problemas.

"A mí me preocupa quién dice esto es un problema y estos son sus contornos, porque creo que la manera en que se define un problema define su solución".

Picó cuestiona las encuestas de opinión y su impacto ya que aunque señalan continuamente unos problemas, no mueven a los líderes del país a buscar alternativas. También ve con cautela el papel de algunas personas que sólo aportan visiones sesgadas y limitadas a problemas sociales complejos.

"Veo que la definición de los problemas sociales se le ha delegado a gente que hace campañas de relaciones públicas o a personajes del momento..."

Este historiador considera, por ejemplo, que no es correcto achacar los problemas a la situación actual de la familia e indirectamente al hecho de que las mujeres trabajen fuera del hogar. Él, que ha estudiado censos de otros siglos, observa que siempre ha existido en Puerto Rico una enorme variedad de arreglos familiares, especialmente en los sectores urbanos. También destaca que en otras épocas las mujeres han salido fuera del hogar a trabajar, aunque no asalariadamente.

Por su parte, percibe que los medios de comunicación han generado conciencia sobre temas bien serios como el maltrato de los niños, la violencia doméstica y problemas ecológicos, pero hay otras discusiones que no se han dado o se dan de manera muy tímida.

Ve lamentable que actualmente los humanistas, científicos sociales y otros intelectuales se hayan quedado al margen de las discusiones, ya que parece que sólo los políticos pueden hablar de los asuntos del país. De acuerdo con este historiador, son los propios sucesos atroces de la actualidad los que están marcando la pauta a los políticos, "muchas cosas se hacen episódicamente, en reacción a algo atroz que ha pasado".

Este historiador define la calidad de vida "como la vida buena, como decía (el exgobernador Luis) Muñoz Marín". Para Picó esto significa vivir en armonía con los demás, sin fuertes ansiedades sobre la salud, el trabajo y la seguridad. Para esto es importante el esfuerzo por hacer de las ciudades y los espacios laborales lugares más agradables, menos endeudamiento, el disfrute del arte y que se brinden más oportunidades a las nuevas generaciones. También destaca las cualidades positivas de Puerto Rico como pueblo al hablar de calidad de vida.

"El puertorriqueño ha mantenido su humor, su ironía, hay muchísima sociabilidad, solidaridad, mucha más que en otras sociedades donde yo he vivido, es una sociedad que desdeña la pedantería, la jerarquía impuesta,... una de las sociedades más igualitarias que conozco".

Picó exhorta a abrir nuevos foros públicos que inicien en el país "una discusión seria, responsable, cuestionante, que no se limite a decir que todo es culpa de la familia o de los valores". En este sentido, le recuerda a los líderes cívicos y comunitarios la importancia de mantener abierta la reflexión sobre los propios temas que atienden, que les permita reevaluarse y no convertirse sólo en recaudadores de fondos.

Para una mejor calidad de vida

Crear foros para una discusión más profunda de los problemas sociales y sus soluciones.

Hacer los lugares de trabajo más agradables y más justos.

Escuchar con seriedad y responsabilidad a los jóvenes rebeldes.

Promover el disfrute de las letras y las artes.

Breve ficha biográfica

• Nace en San Juan, el 15 de agosto de 1941.

• Estudio en la Universidad de Fordham (1966) y terminó su doctorado en la Universidad de Johns Hopkins University (1970).

• Profesor de la Universidad de Puerto Rico desde 1972.

• Libros publicados: "Libertad y servidumbre en Puerto Rico en el Siglo XIX", "Amargo Café", "Los gallos peleados", "Historia general de Puerto Rico", "1898: la guerra después de la guerra", "Vivir en Caimito", "Puerto Rico, tierra adentro y mar afuera" (junto a Carmen Rivera Izcoa), "Don Quijote en motora y otras andanzas", "Al filo del poder", "Contra la corriente: seis microbiografías de los tiempos de España", "El día menos pensado. Historia de los presidios en Puerto Rico", "La peineta colorá", "De la mano dura a la cordura", "Contra corriente" y "Los irrespetuosos".

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