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30 Voces Mes de las Humanidades 2001La búsqueda de un teatro diferente
lunes, 8 de octubre de
2001
Por Myrna Rivas
Nina Especial El Nuevo Día
![]() Rosa Luisa
Márquez (Rosario
Fernández Esteve/El Nuevo
Día)
|
Nota del Director:
Treinta voces, treinta visiones. Durante el mes de octubre
en conmemoración del Mes de las Humanidades, El Nuevo Día abre
sus páginas para presentar las soluciones que proponen estos
treinta puertorriqueños a los retos sociales que
enfrentamos.
ZANCOS, MASCARAS, teatreros ambulantes, imágenes,
experimental, brincos y saltos. Hay muchos tipos de teatros y
el juego también puede formar parte de las humanidades, y en
eso se destaca la profesora de drama Rosa Luisa Márquez. El
arte es para ella "un lugar de placer y un instrumento de
comunicación". Su premisa: todos somos artistas en potencia y
sólo hay que ofrecer el espacio y la oportunidad para que
florezca ese potencial. El proceso: trabajos que desarrollan
la imaginación, exploran y transforman el mundo a través de
juegos teatrales.
Viene de una tradición de teatro popular de los sesenta y
setenta comprometido con la paz y vinculado a los café-teatros
(La Tierruca, La Tea y La Tahona). El grupo Anamú del que
formó parte sacó el teatro del teatro y lo acercó a la calle.
Teatro ha sido para Rosa Luisa una actividad democrática, un
espacio de participación y una fuente de aprendizaje.
"El teatro es un oficio artesanal muy de contacto directo,
nos devuelve a la comunicación primaria tan necesaria".
Su búsqueda de un teatro diferente ha acercado a Rosa Luisa
al teatro del brasilero Augusto Boal y a Peter Schumann del
Bread and Puppet Theater. En 1979 creó un curso en la
Universidad de Puerto Rico bautizado como "Brincos y saltos",
donde se forman estudiantes para que éstos lleven talleres de
teatro a las escuelas, hospitales psiquiátricos, hogares de
ancianos, centros de rehabilitación, cárceles y comunidades.
Ha observado con sus estudiantes los cambios que el teatro
puede lograr aún con los grupos más difíciles. Para ella es
importante que los proyectos educativos surjan de las
necesidades de los participantes, que deben formar también
parte del proceso.
"Todo el mundo juega, participa, es que ser espectador es
extraordinario, pero más extraordinario es ser hacedor,
creador".
Han pasado ya varias generaciones de "teatreros ambulantes"
y algunos tienen sus propias compañías de teatro, como es el
caso de Pedro Adorno y el grupo Agua, Sol y Sereno. Aunque
otros se desempeñan en profesiones como maestros, psicólogos,
abogados o incluso arquitectos, ella sabe que utilizan en su
quehacer destrezas adquiridas en el proceso de creación
teatral. Por esto valora la formación de profesionales con una
perspectiva amplia, "que se crucen fronteras, que se formen
psicólogos-artistas, educadores-artistas...".
Antonio Martorell ha sido el "cómplice" de Rosa Luisa desde
hace 17 años. Trabajan "cuerpo a cuerpo y mano a mano" en
proyectos gráfico-teatrales. Junto a Martorell ha realizado
más de 30 espectáculos y actualmente preparan un programa de
radio, "Un, dos, tres probando", que se emitirá próximamente
por Radio Universidad.
Pero, ¿qué le preocupa a esta mujer de tanta actividad? "Lo
que ocupa mi mente, no lo que me preocupa, es Vieques. No
hemos sabido encontrar otra manera de acercarnos a verlo con
el mismo esfuerzo después de los actos terroristas, hay que
seguir hablando de paz aún cuando el discurso dominante es de
agresión, los viequenses se siguen afectando de la misma forma
que antes del 11 de septiembre".
Otro tema que le inquieta es la falta de creatividad para
vencer el aburrimiento, que es para ella lo que lleva a muchos
niños y jóvenes a las drogas. "Usan la droga porque les
produce placer y les llena el tiempo, pero el arte también
puede cumplir esas necesidades, ¡el teatro por supuesto que
las llena!".
Para Rosa Luisa la calidad de vida comenzará a ser
diferente cuando la sociedad se pregunte "qué se puede hacer
con el ocio para que se convierta en ocio creador y no en un
ocio destructor".
Además, considera que cada persona debe velar por la
calidad de vida de su espacio más inmediato y de la gente que
le rodea.
Por otro lado, Rosa Luisa está convencida que experiencias
que se desarrollan dentro de la Universidad de Puerto Rico
podrían ser modelos muy positivos para el desarrollo de
programas y políticas públicas, éste es el caso de las
técnicas innovadoras para el aprendizaje de idiomas como el
francés que podría usarse de modelo en la enseñanza del
inglés.
Y exhorta a los líderes políticos que vean el arte como la
forma de vida de mucha gente, para lo que hace falta apoyar
una infraestructura, "que nos ofrezcan espacios físicos de
trabajo, no dinero para un proyecto o una obra".
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