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San Juan, Puerto Rico - Actualizado: 29 de marzo de 2002 a las 8:36:06 PM
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30 Voces
Mes de las Humanidades 2001

La búsqueda de un teatro diferente

lunes, 8 de octubre de 2001


Por Myrna Rivas Nina
Especial El Nuevo Día

Rosa Luisa Márquez (Rosario Fernández Esteve/El Nuevo Día)

Nota del Director:

Treinta voces, treinta visiones. Durante el mes de octubre en conmemoración del Mes de las Humanidades, El Nuevo Día abre sus páginas para presentar las soluciones que proponen estos treinta puertorriqueños a los retos sociales que enfrentamos.

ZANCOS, MASCARAS, teatreros ambulantes, imágenes, experimental, brincos y saltos. Hay muchos tipos de teatros y el juego también puede formar parte de las humanidades, y en eso se destaca la profesora de drama Rosa Luisa Márquez. El arte es para ella "un lugar de placer y un instrumento de comunicación". Su premisa: todos somos artistas en potencia y sólo hay que ofrecer el espacio y la oportunidad para que florezca ese potencial. El proceso: trabajos que desarrollan la imaginación, exploran y transforman el mundo a través de juegos teatrales.

Viene de una tradición de teatro popular de los sesenta y setenta comprometido con la paz y vinculado a los café-teatros (La Tierruca, La Tea y La Tahona). El grupo Anamú del que formó parte sacó el teatro del teatro y lo acercó a la calle. Teatro ha sido para Rosa Luisa una actividad democrática, un espacio de participación y una fuente de aprendizaje.

"El teatro es un oficio artesanal muy de contacto directo, nos devuelve a la comunicación primaria tan necesaria".

Su búsqueda de un teatro diferente ha acercado a Rosa Luisa al teatro del brasilero Augusto Boal y a Peter Schumann del Bread and Puppet Theater. En 1979 creó un curso en la Universidad de Puerto Rico bautizado como "Brincos y saltos", donde se forman estudiantes para que éstos lleven talleres de teatro a las escuelas, hospitales psiquiátricos, hogares de ancianos, centros de rehabilitación, cárceles y comunidades. Ha observado con sus estudiantes los cambios que el teatro puede lograr aún con los grupos más difíciles. Para ella es importante que los proyectos educativos surjan de las necesidades de los participantes, que deben formar también parte del proceso.

"Todo el mundo juega, participa, es que ser espectador es extraordinario, pero más extraordinario es ser hacedor, creador".

Han pasado ya varias generaciones de "teatreros ambulantes" y algunos tienen sus propias compañías de teatro, como es el caso de Pedro Adorno y el grupo Agua, Sol y Sereno. Aunque otros se desempeñan en profesiones como maestros, psicólogos, abogados o incluso arquitectos, ella sabe que utilizan en su quehacer destrezas adquiridas en el proceso de creación teatral. Por esto valora la formación de profesionales con una perspectiva amplia, "que se crucen fronteras, que se formen psicólogos-artistas, educadores-artistas...".

Antonio Martorell ha sido el "cómplice" de Rosa Luisa desde hace 17 años. Trabajan "cuerpo a cuerpo y mano a mano" en proyectos gráfico-teatrales. Junto a Martorell ha realizado más de 30 espectáculos y actualmente preparan un programa de radio, "Un, dos, tres probando", que se emitirá próximamente por Radio Universidad.

Pero, ¿qué le preocupa a esta mujer de tanta actividad? "Lo que ocupa mi mente, no lo que me preocupa, es Vieques. No hemos sabido encontrar otra manera de acercarnos a verlo con el mismo esfuerzo después de los actos terroristas, hay que seguir hablando de paz aún cuando el discurso dominante es de agresión, los viequenses se siguen afectando de la misma forma que antes del 11 de septiembre".

Otro tema que le inquieta es la falta de creatividad para vencer el aburrimiento, que es para ella lo que lleva a muchos niños y jóvenes a las drogas. "Usan la droga porque les produce placer y les llena el tiempo, pero el arte también puede cumplir esas necesidades, ¡el teatro por supuesto que las llena!".

Para Rosa Luisa la calidad de vida comenzará a ser diferente cuando la sociedad se pregunte "qué se puede hacer con el ocio para que se convierta en ocio creador y no en un ocio destructor".

Además, considera que cada persona debe velar por la calidad de vida de su espacio más inmediato y de la gente que le rodea.

Por otro lado, Rosa Luisa está convencida que experiencias que se desarrollan dentro de la Universidad de Puerto Rico podrían ser modelos muy positivos para el desarrollo de programas y políticas públicas, éste es el caso de las técnicas innovadoras para el aprendizaje de idiomas como el francés que podría usarse de modelo en la enseñanza del inglés.

Y exhorta a los líderes políticos que vean el arte como la forma de vida de mucha gente, para lo que hace falta apoyar una infraestructura, "que nos ofrezcan espacios físicos de trabajo, no dinero para un proyecto o una obra".

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