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30 Voces Mes de las Humanidades 2001La ciudad como espacio ideal
martes, 9 de octubre
de 2001
Por Myrna Rivas
Nina Especial El Nuevo Día
![]() Magdalis
García Ramis (Wanda
Liz Vega/El Nuevo Día)
|
Nota del Director:
Treinta voces, treinta visiones. Durante el mes de octubre
en conmemoración del Mes de las Humanidades, El Nuevo Día abre
sus páginas para presentar las soluciones que proponen estos
treinta puertorriqueños a los retos sociales que
enfrentamos.
NO GUIA, no tiene carro y lo más sorprendente de
todo es que no busca cambiar esta situación, que ella misma ha
escogido. El año pasado la invitaron a hacer la presentación
de dos libros sobre la ciudad de San Juan, uno desde la
arquitectura y otro desde las artes. Es que la historiadora,
periodista y escritora Magali García Ramis se conoce bien la
ciudad, la siente como propia y la disfruta mientras camina,
coge pon o sube a la guagua.
Pero no todo es luna de miel en su relación con la ciudad.
García Ramis lamenta entre otros aspectos lo limitados que son
los servicios de transportación pública, el estado de las
aceras y las impertinencias tanto de los conductores como de
los peatones. Sería partidaria de las multas a los peatones
porque "existen unos acuerdos básicos de convivencia urbana
que deberíamos cumplir todos para no caer en el caos".
Ha visto sucumbir el Paseo de Covandonga frente al
Capitolio bajo las gomas de los carros de muchos empleados,
precisamente de la casa de las leyes o de otras agencias
cercanas. También fue testigo de la construcción del
estacionamiento del Parque del Tercer Milenio en El Escambrón,
al que le dedicó una columna en septiembre de 1999 en El Nuevo
Día. Le molestan las cosas feas que se pueden llegar a hacer
en la ciudad.
"Hay que hacer ciudades, la estética es parte
importantísima de la capacidad creadora del ser humano".
Le preocupa también la especulación con el terreno y el
desarrollo de proyectos pocos respetuosos con los espacios
urbanos y los recursos naturales. Ve con esperanzas los grupos
de la sociedad civil que han ido surgiendo como resistencia.
Pero pese a todos sus problemas, le gusta la ciudad y se
identifica totalmente como citadina. No escapa de la ciudad
para escribir, en su caso emigra temporeramente a otras
ciudades como Ponce o Mayagüez.
Actualmente se encuentra trabajando en varios proyectos,
incluyendo la novela "Las horas del Sur" y otra novela
contemporánea que tendrá como protagonistas a Puerto Nuevo y
el camino al matadero. También ha iniciado una biografía que
ha pensado en llamar "El libro de las tías", que presentará
precisamente eso, la vida de las siete hermanas Ramis,
incluida su madre. De la ciudad y de su familia ha sacado
muchos de sus personajes. "Felices días tío Sergio", novela de
corte autobiográfico publicada en 1986, es su obra más
conocida. En ella se presenta y cuestiona al Puerto Rico con
todos los prejuicios sociales, culturales y raciales de los
años cincuenta desde el punto de vista de una adolescente.
García Ramis percibe las Humanidades como "una manera de
ver el mundo, de confiar en la raza humana, de celebrar el ser
humano, pero también de tomar decisiones e involucrarse en
esta vida". Será humanista todo aquel que se identifique como
tal, así las Humanidades no quedan limitadas a unas
profesiones u oficios. Muestra cierta preocupación con algunas
corrientes contemporáneas dentro del llamado "New Age" que
invitan a los individuos a vivir su vida tranquilamente sin
pensar en los demás. Para ella es importante que lo que vemos
alrededor que no nos gusta, nos indigne y nos motive al
cambio.
Al preguntarle lo que más le preocupa de Puerto Rico, fue
muy enfática con la educación. Considera que la escuela está
obligada llenar a muchos espacios que las familias y las
comunidades no están llenando en la formación de los niños.
"De prekinder a sexto grado son los años más importantes de
los niños. Yo le subiría el sueldo a los maestros al menos a
$2,500 como mínimo, ¡mañana mismo!, en los años formadores es
que aprendes a decir desde buenos días y a compartir con los
demás hasta a pensar que la vida no es sólo tener cosas, que
hay algo más".
Junto a la educación, a García Ramis le conmueve el tema de
la salud. Sus experiencias directas con el cuidado de sus
padres y tías le ha hecho conocer de cerca la difícil
situación de la medicina en el país. A través de las
enfermeras, que no duda en llamar "heroínas anónimas", se ha
ido empapando de relatos sobre vicisitudes que pasan
diariamente las personas médico indigentes ante lo que ella
llama "la indiferencia general" de los líderes.
"Tenemos una tolerancia gigantesca frente a muchos
problemas, no estamos como pueblo educados para demandar un
mejor sistema de salud, donde la gente no se tenga que morir
por falta de servicios, de sangre o de un plan médico."
Finalmente, volviendo al tema de la ciudad, exhorta a los
líderes a escuchar arquitectos, y otros profesionales al igual
que a los grupos comunitarios. Como buena observadora de la
ciudad, García Ramis está segura de la conveniencia de hacer
de los cascos urbanos un espacio ideal para las personas de
mayor edad.
"Ellos ahí pueden vivir, compartir, caminar o ir a comprar
a la tiendita de la esquina, ellos tienen el gusto por la
ciudad, no se les puede seguir mandando a torres espantosas".
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