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Si yo fuera un perrito, y no tu hijo, madre mía, y si quisiera comer en tu
plato, ¿me dirías ‘no’ entonces? ¿Me rechazarías diciendo: ‘Vete, chucho
entrometido’ ¿Pues vete, madre, vete,. Ya no vendré más cuando me llames, ni
dejaré que me des de comer.
Si yo fuera sólo un lorito verde, y no tu hijo, madre mía, ¿me tendrías
encadenado para que no me fuera volando? ¿Me amenazarías con el dedo,
diciéndome: ‘¡Pajarraco desgraciado! Todo el día estás picoteando tu cadena’¿
Pues vete, madre, vete. Me iré al bosque. Ya nunca dejaré que me cojas en tus
brazos.
FIN
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