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Mamá, me gustaría muchísimo dejar mis lecciones. No me he separado de mi
libro en toda la mañana.
Dices que sólo son las doce.
Bueno, aunque efectivamente no sea más tarde, ¿no podemos suponer que, aun
siendo mediodía, ha empezado ya la tarde? A mí me es muy fácil imaginar que el
sol ha llegado ya al otro extremo del arrozal, y que la vieja pescadora anda
recogiendo hierbas para su cena junto a la laguna.
Cierro los ojos y me parece estar viendo las sombras, cada vez más oscuras,
bajo el madar, y el agua del estanque reluce con toda su negrura.
Si también en plena noche son las doce, ¿por qué ahora que suenan las doce no
puede ser de noche?
FIN
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