Di de él, Juez, lo que te plazca, pero yo conozco las faltas de mi niño.
Si lo amo no es porque sea bueno, sino porque es mi hijo.
¿Qué sabes de la ternura que puede inspirar, tú que pretendes hacer exacto
inventario de sus cualidades y sus defectos? Cuando yo tengo que castigarlo se
convierte en mi propia carne.
Cuando lo hago llorar, mi corazón llora con él.
Sólo yo puedo acusarlo y reñirle, pues sólo quien ama tiene derecho a
castigar.
Durante más de
cuatrocientos años la paternidad del telescopio, el instrumento que
transformó nuestra visión del universo, ha estado en disputa. ¿Lo inventó
el italiano Galileo Galilei? ¿El alemán Hans Lippershey? ¿O los holandeses
Zacarías Janssen y Jacobo Metius?