|
Soy pequeño porque soy un niño.
Seré grande cuando sea tan viejo como mi padre.
El maestro me dirá: ‘Vamos, es tarde, trae la pizarra y los libros’.
Y yo le contestaré: ‘¿Pero no has visto que soy mayor como papá? No necesito
más lecciones’.
El maestro quedará sorprendido y dirá: ‘Sí, puede dejar los libros, si
quiere, porque ya es un hombre’.
Me vestiré solo y me iré a la feria, donde hay tanta gente.
Mi tío correrá hacia mí, diciéndome: ‘Te perderás, chiquillo, deja que te
acompañe’.
Y yo le contestaré: ‘¿Pero no ves, tío, que ya soy mayor como papá? Quiero ir
a la feria solo’.
Y mi tío dirá: ‘Sí, ahora puede ir donde quiera, ya es un hombre’.
Cuando mi madre vuelva del baño verá que estoy dándole dinero al ama, pues sé
abrir la caja con la llave.
Me dirá: ‘¿Pero qué estás haciendo, infeliz?’ Y yo le contestaré: ‘¿Pero no
ves, madre, que ya soy mayor como papá y que debo pagar a mi ama?’ ‘Es verdad’,
pensará mi madre, ‘puede dar dinero a quien quiera, porque ya es un hombre’.
Mi padre volverá a casa para las vacaciones de octubre, y creyéndome todavía
un niño me traerá de la ciudad zapatitos y vestiditos de seda.
Y yo le diré: ‘Dáselos a mi hermano mayor, padre, porque yo ya soy tan grande
como tú’.
Y padre pensará: ‘Sí, puede comprarse sus vestidos él mismo, si así lo
quiere, porque ya es un hombre’.
FIN
|