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Madre, di, ¿por qué estás tan callada y tan triste, sentada ahí, en el suelo?
¿No ves que la lluvia entra por la ventana y que te está mojando?
Oye, el gong está dando las cuatro y hermano tiene que volver ya del colegio.
¿Qué té pasa, di madre, por qué estás tan rara? ¿Es que no has tenido hoy carta
de papá?
A todo el pueblo le trajo hoy el cartero una carta, yo lo he visto.
Sólo las cartas de papá se las guarda en un saco para leérselas él.
¡Madre! ¡Estoy seguro de que el cartero es muy malo!... Pero no estés triste
por eso, madre. Mira, mañana es la feria del pueblo. Que vaya la criada y compre
plumas y papel. Yo mismo te voy a escribir todas las cartas de papá. Y verás que
no encuentras ni una falta.
Te escribiré derechito desde la A hasta la K... ¿Por qué te estás riendo,
madre?
¿Tú crees que yo no sé escribir tan bien como papá?
Ya verás, yo rayaré el papel con una regla, y pondré mucho cuidado, y haré
bien grandes las letras.
Y cuando concluya, ¿piensas que voy a ser tonto como papá, que echa las
cartas en el saco de ese cartero feo?
¡Te la traeré yo mismo al momento y te ayudaré a deletrearla! ¡Ya sé que al
cartero no le gusta darte las cartas más buenas!
FIN
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