-Mis raíces habitan en lo profundo de la tierra roja, y
te daré mi fruto.
Y el hombre dijo al árbol:
-¡Qué parecidos somos! Mis raíces también habitan en la
profundidad de la tierra roja. Y la tierra roja te da poder para concederme tu
fruto y la tierra roja me enseña a recibir de ti con agradecimiento.