|
Se hallaban en continua guerra los ratones y las comadrejas. Los ratones, que
siempre eran vencidos, se reunieron en asamblea, y pensando que era por falta de
jefes que siempre perdían, nombraron a varios estrategas. Los nuevos jefes
recién elegidos, queriendo deslumbrar y distinguirse de los soldados rasos, se
hicieron una especie de cuernos y se los sujetaron firmemente.
Vino la siguiente gran batalla y, como siempre, el ejército de los ratones
llevó las de perder. Entonces todos los ratones huyeron a sus agujeros, y los
jefes, no pudiendo entrar a causa de sus cuernos, fueron apresados y devorados.
El poder no implica vanagloria, sino
responsabilidad.
|