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Entró un león en la cuadra de un labrador, y éste, queriendo cogerlo, cerró
la puerta. El león, al ver que no podía salir, empezó a devorar primero a los
carneros, y luego a los bueyes.
Entonces el labrador, temiendo por su propia vida, abrió la puerta.
Se fue el león, y la esposa del labrador, al oírlo quejarse, le dijo:
-Tienes lo que buscaste, pues ¿por qué has tratado de encerrar a una fiera
que más bien debías de mantener alejada?
Si compites con los poderosos,
prepárate bien o saldrás malherido.
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