|
El conde Lucanor hablaba un día con
Patronio, su consejero, de este modo:
-Patronio, bien sabéis vos que yo ya no
soy tan joven y que he pasado muchos trabajos. Os aseguro que me gustaría poder
descansar de aquí en adelante, cazando cuando quisiera hacer ejercicio y
viviendo libre de disgustos y preocupaciones. Como sé que siempre me habéis
aconsejado bien, os ruego que lo mismo hagáis ahora, diciéndome qué es lo que
creéis que me conviene más.
Señor conde -respondió Patronio-, aunque
tenéis mucha razón en lo que decís, me gustaría que supierais lo que dijo una
vez el conde Fernán González a Nuño Laínez.
El conde le rogó que se lo contara.
-Señor conde -comenzó Patronio-, estando
el conde Fernán González, que había pasado muchos trabajos por defender su
tierra, una vez en Burgos con sosiego y paz, díjole Nuño Laínez que estaría muy
bien que de allí en adelante no se metiera en guerras y que descansara y dejara
descansar a los suyos. A esto el conde respondió que a nadie en el mundo le
agradaría más que a él descansar y vivir en paz con sus vecinos, pero que bien
sabía que los moros, los leoneses y los navarros eran enemigos de los
castellanos y que, si quisieran éstos descansar, en seguida les atacarían, y que
si quisieran solazarse cazando con buenas aves por las riberas del Arlanzón,
montados en gruesas mulas, en vez de defender su tierra, lo podrían hacer, pero
que les sucedería lo que dice el antiguo proverbio: Murió el hombre y murió
su nombre; si, por el contrario, los castellanos, olvidando solaz y
deleites, se defendían y aumentaban su honra, se diría de ellos: Murió el
hombre, pero no su nombre. Y pues lo mismo se ha de morir viviendo entre
deleites que entre trabajos, no me parece bien que por librarnos de éstos
dejemos de obrar de tal manera que después de muertos nos aseguremos la buena
fama.
Vos, señor conde, pues tenéis que morir,
nunca dejaréis por consejo mío de sacrificar deleites o descanso a trabajos que
os sirvan para ganar fama perdurable.
Al conde le agradó mucho lo que Patronio
le aconsejó, lo puso en practica y le fue muy bien.
Como a don Juan le pareció este cuento
muy bueno, lo hizo poner en este libro y escribió estos versos:
Si por descanso o
deleites la buena fama perdemos
al acabar nuestra vida deshonrados quedaremos. |