|
De lo que
contesçió a un ciego que adestrava a otro
Otra vez fablava el conde Lucanor con
Patronio, su consegero, en esta guisa:
-Patronio, un mío pariente et amigo, de qui yo fío mucho et só çierto que me
ama verdaderamente, me conseja que vaya a un logar de que me reçelo yo mucho. Et
él dize que me non aya recelo, que ante tomaría él muerte que yo tome ningund
daño. Et agora ruégovos que me consejedes en esto:
-Señor conde Lucanor -dixo Patronio-, para este consejo mucho querría que
sopiésedes lo que contesçió a un çiego con otro.
El conde le preguntó cómo fuera aquello.
-Señor conde -dixo Patronio-, un omne morava en una villa, et perdió la
vista de los ojos et fue çiego. Et estando así çiego et pobre, vino a él otro
çiego que morava en aquella villa, et díxole que fuessen amos a otra villa çerca
daquella et que pidrían por Dios et que avrían de qué se mantener et governar.
Et aquel çiego le dixo que él sabía aquel camino de aquella villa, que avía ý
pozos et varrancos et muy fuertes passadas; et que se reçelava mucho daquella
ida.
Et el otro çiego le dixo que non oviesse reçelo, ca él se iría con él et lo
pornía en salvo. Et tanto le asseguró et tantas proes le mostró en la ida, que
el çiego creyó al otro çiego; et fuéronse.
Et desque llegaron a los lugares fuertes et peligrosos, cayó el çiego que
guiava al otro, et non dexó por esso de caer el çiego que reçelava el camino.
Et vós, señor conde, si reçelo avedes con razón et el fecho es peligroso, non
vos metades en peligro por lo que vuestro pariente et amigo vos dize que ante
morrá que vós tomedes daño; ca muy poco vos aprovecharía a vos que él muriesse
et vós tomássedes daño et muriéssedes.
El conde tovo éste por buen consejo et fízolo assí et fallóse ende muy bien.
Et entendiendo don Johan que este enxiemplo era bueno, fízolo escrivir en
este libro, et fizo estos viessos que dizen assí:
Nunca te metas ó puedas aver
mal andança,
aunque tu amigo te faga segurança.
Et la istoria deste exiemplo es ésta que se sigue:
FIN |