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En el nombre de Dios: amén. Entre muchas cosas estrañas et
marabillosas que nuestro Señor Dios fizo, tovo por bien de fazer una muy
marabillosa; ésta es que de cuantos omnes en el mundo son, non a uno que semeje
a otro en la cara; ca como quier que todos los omnes an essas mismas cosas en la
cara los unos que los otros, pero las caras en sí mismas non semejan las unas a
las otras. Et pues en las caras, que son tan pequeñas cosas, ha en ellas tan
grant departimiento, menor marabilla es que aya departimiento en las voluntades
et en las entenciones de los omnes. Et assí fallaredes que ningún omne non se
semeja del todo en la voluntad nin en la entençión con otro. Et fazervos he
algunos enxiemplos porque lo entendades mejor.
Todos los que quieren et desean servir a Dios, todos quieren una cosa, pero
non lo sirven todos en una manera; que unos le sirven en una manera et otros en
otra. Otrosí, los que sirven a los señores, todos los sirven, mas non los sirven
todos en una manera. Et los que labran et crían et trebejan et caçan et fazen
todas las otras cosas, todos las fazen, mas non las entienden nin las fazen
todos en una manera. Et así, por este exienplo, et por otros que serién muy
luengos de dezir, podedes entender que, como quier que los omnes todos sean
omnes et todos ayan voluntades et entençiones, que atán poco como se semejan en
las caras, tan poco se semejan en las entençiones et en las voluntades; pero
todos se semejan en tanto que todos usan et quieren et aprenden mejor aquellas
cosas de que se más pagan que las otras. Et porque cada omne aprende mejor
aquello de que se más paga, por ende el que alguna cosa quiere mostrar a otro,
dévegelo mostrar en la manera que entendiere que será más pagado el que la ha de
aprender. Et porque a muchos omnes las cosas sotiles non les caben en los
entendimientos, porque non las entienden bien, non toman plazer en leer aquellos
libros, nin aprender lo que es escripto en ellos. Et porque
non toman plazer en ello, non lo pueden aprender nin saber así como a ellos
cumplía.
Por ende, yo, don Johan, fijo del infante don Manuel, adelantado mayor de la
frontera et del regno de Murçia, fiz este libro compuesto de las más apuestas
palabras que yo pude, et entre las palabras entremetí algunos exiemplos de que
se podrían aprovechar los que los oyeren. Et esto fiz segund la manera que fazen
los físicos, que quando quieren fazer alguna melizina que aproveche al fígado,
por razón que naturalmente el fígado se paga de las cosas dulçes, mezclan con
aquella melezina que quieren melezinar el fígado açúcar o miel o alguna cosa
dulçe; et por el pagamiento que el fígado a de la cosa dulçe, en tirándola para
sí, lieva con ella la melezina quel’ a de aprovechar. Et esso mismo fazen a
cualquier miembro que aya mester alguna melezina, que sienpre la dan con alguna
cosa que naturalmente aquel mienbro la aya de tirar a sí. Et a esta semejança,
con la merçed de Dios, será fecho este libro, et los que lo leyeren si por su
voluntad tomaren plazer de las cosas provechosas que ý fallaren, será bien; et
aun los que lo tan bien non entendieren, non podrán escusar que, en leyendo el
libro, por las palabras falagueras et apuestas que en él fallarán, que non ayan
a leer las cosas aprovechosas que son ý mezcladas, et aunque ellos non lo deseen
aprovecharse an dellas, así como el fígado et los otros miembros dichos se
aprovechan de las melezinas que son mezcladas con las cosas de que se ellos
pagan. Et Dios, que es complido et complidor de todos los buenos fechos, por la
su merçed et por la su piadat, quiera que los que este libro leyeren, que se
aprovechen de’l a serviçio de Dios et para salvamiento de sus almas et
aprovechamiento de sus cuerpos; así como Él sabe que yo, don Johan, lo digo a
essa entención. Et lo que ý fallaren que non es tan bien dicho, non pongan la
culpa a la mi entençión, mas pónganla a la mengua del mío entendimiento. Et si
alguna cosa fallaren bien dicha o aprovechosa, gradéscanlo a Dios, ca Él es
aquél por quien todos los buenos dichos et fechos se dizen et se fazen.
Et pues el prólogo es acabado, de aquí adelante començaré la manera del
libro, en manera de un grand señor que fablava con un su consegero. Et dizían al
señor conde Lucanor, et al consegero, Patronio.
FIN
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