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Pasaba un circo por una calle de Jerusalén, en Israel. De
pronto se abrió una jaula y se escapó un león enfurecido. Le arrancó la cabeza a
un anciano, desfiguró a una chica. Todos corrían despavoridos, menos un joven
que sacó un cuchillo, enfrentó al león y lo mató.
Un fotógrafo de Prensa Asociada tomó fotos y corrió a
sus oficinas para entregarlas.
-Te felicito, es noticia de primera página -le comentó
el jefe-. Saldrá con el titular: “Joven héroe mata a león asesino”.
Pero en ese momento llegó un reportero que había
obtenido el nombre del joven que mató al león: es palestino y se llama Salim
Muhamed.
El redactor jefe, de la agencia norteamericana Prensa
Asociada, tacha el titular y escribe encima:
“León indefenso muere víctima del terrorismo
palestino”.
Esta anécdota dice más que una tesis doctoral sobre “El
escritor y los medios de comunicación”. No seré tan obvio como para tratar de
explicarla. Así que contaré otra anécdota.
En el 1997 fui el único puertorriqueño que asistió al
Primer Congreso Internacional de la Lengua Española, en Zacatecas.
La primera noche, uno de los conferenciantes dijo que
el español se estaba perdiendo en Puerto Rico. Fue como si me hubiera pegado una
bofetada.
Le pregunté al conferenciante en qué fuentes se basaba
para sostener esa gran necedad. Al principio evadió la pregunta. Su incomodidad
era evidente. Pero insistí. Finalmente me contestó que lo había leído en la
prensa.
Pero ahí no quedó la cosa. Durante el Congreso, nada
menos que un “Congreso de la Lengua Española”, en más de tres ocasiones hermanos
latinoamericanos me preguntaron, sin mala fe y con auténtica curiosidad, cuál
era el idioma de Puerto Rico. Cada vez que me preguntaban yo sentía que el
hígado se me agrandaba.
No se imaginan la angustia que me provoca esta
pregunta. De hecho, tan pronto regresé a casa lo primero que hice fue escribir
un artículo que se llama “El idioma de Puerto Rico”. En él explico el trasfondo
histórico y la situación actual de nuestro idioma, que está vivo y goza de buena
salud.
Coloqué el artículo en mi portal electrónico,
Ciudad Seva.
Poco después fue recogido por cerca de 15 portales que lo han difundido entre
sus visitantes alrededor del mundo. Algunas revistas de papel también lo
publicaron. En México lo publicó la revista Archipiélago.
Bueno, esta angustia mía ante la pregunta de cuál es el
idioma de mi país me lleva directamente al tema de “El escritor y los medios de
comunicación”.
Pero debo empezar con una definición: Los grandes
medios de comunicación son una masiva industria de relaciones públicas a favor
de los poderosos. La función de estos medios no es informar ni buscar la verdad,
sino ganar dinero y apoyar a los poderosos. Esta es una verdad evidente. La
supuesta búsqueda de la verdad no es un criterio, sino un pretexto.
Ahora bien: Puerto Rico es una colonia de Estados
Unidos. Como resultado, Estados Unidos controla nuestros medios. No tenemos una
agencia de noticias internacional. México no tiene una agencia de noticias ni
corresponsales en Puerto Rico. Como resultado, la comunicación entre México y
Puerto Rico, para dar un ejemplo, siempre pasa por un escritorio norteamericano.
La última palabra sobre lo que entra y sale de Puerto Rico la tiene siempre un
alto ejecutivo estadounidense.
En otras palabras, lo que ustedes leen acá sobre
nosotros, y lo que nosotros leemos allá sobre México, ha pasado por un filtro
que adapta el mensaje a los fines de ese medio de comunicación. Y ya dije que el
fin es ganar dinero, complacer a los poderosos.
Por tanto, ¿cuál puede ser la relación de un escritor
puertorriqueño con los medios de comunicación?
Antes de contestar, permítanme explicar un poco más
sobre los medios en Puerto Rico.
No tenemos cine nacional. Sólo una que otra película
puertorriqueña de vez en cuando. El cine norteamericano, apoyado por sus grandes
promociones multimillonarias, acapara nuestras salas de cine.
Por otra parte, hay una cantidad mínima de televisión
puertorriqueña. La mayoría de los canales pertenecen a cadenas transnacionales.
Por tanto, la inmensa mayoría de los programas son norteamericanos enlatados que
nos exponen continuamente a estereotipos humillantes y baratos. Los mexicanos
siempre son campesinos o corruptos, con bigotes ridículos. Los puertorriqueños
siempre somos andrajosos y pandilleros. Etcétera.
Si pasamos a la prensa, pues ya dije que las noticias
nos llegan filtradas. Si ocurre un terremoto en Perú no leemos lo que vio o
sintió un latinoamericano -como nosotros- ante el suceso, sino lo que sintió o
vio un norteamericano. Claro, existen otros servicios de prensa como Reuters,
AFP o EFE. Pero es imposible que ninguno de ellos, por mejor intencionado que
sea, piense o sienta como nosotros.
Eso en cuanto a las noticias internacionales. En cuanto
a las nacionales, quisiera explicar lo siguiente: en Puerto Rico hay tres
tendencias políticas. Una favorece que la isla se convierta en un estado
federado de Estados Unidos. Otra favorece el estatus político actual, que se
llama Estado Libre Asociado. La tercera tendencia somos los independentistas,
que queremos liberarnos del dominio estadounidense.
Bueno, para decirlo en pocas palabras: los principales
periódicos de Puerto Rico pertenecen a empresarios que apoyan la estadidad
federal. Recuerden que los medios de comunicación son una masiva industria a
favor de los poderosos. La función de estos medios es ganar dinero. Para ello
dependen de los anuncios comerciales. Y los grandes anunciantes en Puerto Rico,
los que pueden pagar anuncios millonarios consistentemente y hacer más ricos a
los dueños de los medios, son las grandes empresas estadounidenses.
¿Qué más tengo que decir? La propiedad determina el
contenido. Repito: la propiedad determina el contenido. Si los anunciantes son
las grandes empresas norteamericanas y los propietarios de los periódicos
también son grandes empresas, entonces ¿cuál puede ser la función de la prensa
en Puerto Rico?
Pues apoyar la colonia, apoyar al imperio, apoyar todo
lo que hunda y humille al pueblo latinoamericano. Comunicarnos noticias que
prueben la superioridad o la generosidad democrática del anglosajón...
convencernos de nuestra inferioridad... de nuestra corrupción e incompetencia...
ignorar o manipular toda noticia que insinúe fortaleza o unión latinoamericana.
Etcétera.
Esa es la función de los medios de comunicación en
Puerto Rico. Esa es la tarea que llevan a cabo día tras día con bastante
eficacia. Atacar, debilitar y desunir a los latinoamericanos.
En Puerto Rico, un puertorriqueño nunca podrá ser el
héroe que mata al león. Los héroes siempre son estadounidenses.
Claro, debo aclarar que hay excepciones. En Puerto Rico
tenemos periodistas excepcionales. Pero ningún periodista tiene libertad
absoluta. La palabra final la tienen siempre los dueños de los medios. Eso no se
discute. Un periodista no hace verano.
Ahora bien, cuál puede ser la relación de un escritor
puertorriqueño con los medios. La respuesta es que sólo puede ser de combate. De
denuncia. Porque la situación actual, la que he descrito, no es aceptable.
Yo no veo qué otra relación pueda tener un autor con la
prensa cuyos objetivos he descrito.
Por eso apoyo toda iniciativa encaminada a crear una
genuina prensa latinoamericana cuyo objetivo sea nuestro bienestar... no nuestra
destrucción.
Venezuela está en el proceso de crear un canal
todonoticias, TeleSur, que esté libre de presiones estadounidenses. Eso ya lo han hecho
los musulmanes con Al Yazira, un canal todonoticias que tiene locos a los
norteamericanos, porque transmiten noticias desde Irak, Afganistán y Palestina
que los medios estadounidense prefieren censurar. Francia también está
preparando un canal todonoticias de 24 horas para competir con CNN. Me parece
bien. Respaldo cualquier iniciativa que debilite el desmesurado dominio
norteamericano de los medios de comunicación.
Ahora bien, comencé diciendo que fui el único
puertorriqueño en el Primer Congreso Internacional de la Lengua Española, en
Zacatecas. ¿Por qué? Porque los medios de Puerto Rico no anunciaron el Congreso.
Casi nunca publican noticias que unan a los latinoamericanos.
¿Por qué me enteré yo? Porque en la última década ha
nacido un medio de comunicación extraordinario que se llama internet. Me enteré
por internet, y así pude venir a Zacatecas, a una de las experiencias más
hermosas e importantes de mi vida.
Hace diez años fundé
CiudadSeva.com,
que hoy día se ha convertido en una importante biblioteca digital. Por ejemplo,
tenemos una selección impecable de 2700 cuentos de autores clásicos. También
hemos creado varios talleres de cuento virtuales, cada uno de los cuales tiene
unos 400 miembros de todos los países de habla hispana. Tenemos un foro de
discusión literaria...
TertuCuento... y un boletín semanal que se llama
NotiCuento, que envía cuentos clásicos por correo electrónico a sus miles de
suscriptores en el mundo entero. Todos estos
talleres, foros y boletines -al
igual que la biblioteca digital- son gratuitos. Hoy día recibimos 12,000
visitantes diarios de todo el mundo hispanohablante. Le extiendo una invitación
muy especial a ustedes.
Internet ha ayudado a romper las barreras de la censura
que rodea a Puerto Rico.
Todas las noches, por ejemplo, leo periódicos de varios
países, cosa que de ninguna manera podía hacer antes. Leo periódicos de México,
de Argentina, de Cuba y de España. Cuando ocurre algún suceso importante, voy
directo a los medios de ese país. En Ciudad Seva tenemos una sección que se
llama “Prensa Mundial - Prensa en Español”. Consiste de un amplio directorio de
periódicos que no son estadounidenses.
“El escritor y los medios de comunicación”. Cuando se
inventó la imprenta en el siglo XV, el libro fue un medio de comunicación
revolucionario, que le permitió al escritor comunicarse con sus lectores en
forma directa y masiva. Creo que la invención de internet es incluso más
importante y revolucionaria que la imprenta. Por primera vez, el escritor
latinoamericano tiene a su disposición este magnífico instrumento que es masivo,
barato e instantáneo.
Creo que, gracias a internet, pronto va a ser mucho más
difícil que se repita la anécdota que les conté al principio. Ya no se podrá
ocultar el dato de que un palestino heroico mató al león... ni de que
Latinoamérica puede liberarse del dominio norteamericano.
Muchas gracias.
FIN |