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Pocas veces me he
llevado sorpresas tan agradables como con El corazón de
Voltaire de este escritor puertorriqueño; como regla general,
cuando me “recomiendan” un libro normalmente la calidad de la
narrativa no está de acuerdo con los elogios del lector previo; no
obstante mis experiencias anteriores llegué a conocer a Luis López
Nieves por la recomendación del crítico internacional don Seymour
Menton, conocidísimo en Latinoamérica por varios títulos hoy
indispensables en las aulas académicas.
Desde la portada el
libro es extraordinario: tiene un retrato al óleo de Voltaire
enmarcado en una pantalla de computadora con el título El
corazón de Voltaire.
El estilo de este
narrador es, por decir lo menos, sorpresivo ya que la totalidad
del texto está escrito en correos electrónicos entre los
diferentes personajes sin restar interés o comprensión, todo lo
contrario; a partir de los primeros emilios entre la embajadora de
Francia en Brasil y el presidente de esta nación sudamericana se
desata una intriga que llega hasta “las más altas esferas del
poder”, como dirían en nuestro periódico.
La embajadora es
sobrina del presidente de Francia, al que intriga la pregunta y
ordena la investigación que da vida al libro.
La aparentemente
inocente pregunta fue ¿El corazón de Voltaire guardado en la
Biblioteca Nacional de París, es realmente de Voltaire?, como las
cuestiones sin trascendencia aparente ésta abre una caja de
Pandora inesperada durante el desarrollo del libro.
¿Cómo demostrar que la
reliquia guardada durante siglos perteneció realmente al gran
Voltaire?
Desde la cúpula del
poder (otra vez en terminología periodística mexicana) llega la
orden de investigar a fondo la autenticidad del pequeño órgano
resguardado como el del padre de la Revolución Francesa, los
correos van y vienen hasta dar con el profesor Roland de Luziers,
catedrático de genética en La Sorbona; él será el indicado para
certificar la pertenencia de ese objeto que los franceses
reverencian en la sala del Museo.
Poco a poco el corazón
de Voltaire revela secretos celosamente guardados por los frailes
benedictinos de la Abadía de Aurillac, por el abad, por la corte
en donde se desenvolvía Gustave de Tamerville como Voltaire…
así es…
Luis López Nieves descubre al doble
del padre intelectual de Francia, al doble de Voltaire.
La intriga va tocando
figuras históricas y personas que los guardan secretos que sin la
habilidad de investigación de la doctora Ysabeau de Vassy y la
persistencia de Roland de Luziers hubieran quedado guardados en
las tapas de los cofres de los monjes en la abadía de Aurillac.
Con un proceso
deductivo impecable la novela avanza entre idas y venidas de
emilios, hasta las pruebas de ADN figuran en El corazón de
Voltaire, un pequeño trozo del órgano será comparado con un
mechón de cabellos de la que se cree es la madre de François-Marie
Arouet, alias Voltaire.
El final es, como las
mejores novelas, inesperado, pero consecuente con la trama; un
final sorpresivo que dejará con deseos de conocer más del escritor
Luis López Nieves.
FIN |