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En el ensayo titulado "De la nostalgia a la
invención: Seva", se aborda
Seva. Historia de la
primera invasión norteamericana de la isla de Puerto Rico
ocurrida en mayo de 1898,
del autor puertorriqueño Luis
López Nieves, desde dos perspectivas. La primera se relaciona
con el impulso nostálgico que la hace posible, y la segunda con
la forma en la que el autor refuerza el contenido, que al
parecer funciona como un paliativo a su añoranza. La respuesta
del público, se explica, muestra la continuación del sentimiento
nostálgico del autor en los lectores. Ciertamente, el efecto de
la primera publicación fue definido por la historia común entre
autor y lector. Sin embargo, se hace una exposición crítica de
los distintos modos de significar que el autor utilizó para
configurar el carácter verdadero de su propio y compartido mundo
idílico.
Palabras clave: Seva / Ceiba, Luis López
Nieves, colonialismo puertorriqueño, puertorriqueño dócil,
heroísmo puertorriqueño.
This essay studies Seva. Historia de la
primera invasión norteamericana de la isla de Puerto Rico
ocurrida en mayo de 1898 written by Puerto Rican author Luis
López Nieves, from two perspectives. The first one is related to
the nostalgic impulse that drives the novel, and the second one
deals with the way in which the author reinforces the subject
matter as palliative to his grief. The readers’ reaction is
explained as the continuation of the nostalgic impulse of the
author. Certainly, the response to this first edition was
defined by the shared history of author and readers;
nevertheless, in this essay the importance of the different ways
of signification that López Nieves used, are emphasized as an
important instrument of the truthfulness which characterized
this idyllic history.
Key words: Seva / Ceiba, Luis López Nieves,
Puerto Rican colonialism, docile Puerto Rican, Puerto Rican
heroism.
Como diría Harold Bloom, la condición poética
siempre señala a un mundo idílico que se ha perdido. El canto de
John Milton en el Paradise Lost es el canto del ángel-poeta
que se reconoce caído.1
Esta constante la encontramos desde el
relato del Génesis hasta la actualidad. Imaginamos un lugar mejor que
el nuestro al cual pertenecimos y en el cual tuvimos un lugar
privilegiado; la memoria entonces opera como celebración del
pasado, aunque también como mecanismo de añoranza o de tristeza,
ya que ese mundo no regresará. Si cualquier tiempo pasado / fue
mejor,2 el poeta produce universos en los que pretende recrear
para el presente espacios que no volverán a suceder jamás: "De
toda la memoria, sólo vale / el don preclaro de evocar los sueños".3
Poco importa si estos universos han existido algún día. El poeta
vive en la intuición de su existencia y esa certeza lo mueve y
empuja hacia la palabra y la creación. Para nosotros, lectores, lo
que importa es aquello que nos resuena en lo profundo, contándonos
del despojo que de alguna manera también experimentamos: la
pérdida de nuestra madre, de nuestra casa, nuestra primera partida
hacia lo desconocido, la historia que no existió o la aventura de
nuestra propia vida.
En uno de los últimos apartados que se anexan
al cuento Seva. Historia de la primera invasión norteamericana
de la isla de Puerto Rico ocurrida en mayo de 1898,4 leemos
sobre el autor: "Durante una de sus largas noches de estudios
doctorales Luis López Nieves sintió de pronto una gran tristeza...
de golpe comprendió cuál era la causa de su nostalgia: echaba de
menos una epopeya puertorriqueña" (84-85). López Nieves como el
ángel-poeta de Milton vuelve la mirada atrás, pero a diferencia de
éste, añora lo que no tuvo, y a falta de tenerlo, lo inventa.
En este ensayo se abordará Seva desde
dos perspectivas. La primera se relaciona con el impulso
nostálgico que la hace posible, y la segunda con la forma en la
que el autor refuerza el contenido que, como se verá, funciona
como paliativo a su añoranza. Para hablar de la nostalgia y la
invención de López Nieves en Seva se presentará un breve
esbozo histórico que permita contextualizar la obra y, asimismo,
se expondrán algunas ideas que René Marqués presenta en su libro
El puertorriqueño dócil, en el que dibuja el perfil del
habitante de la isla.
Ya presentadas las bases que definen o se
contrapuntean con Seva, se tratará de explicar el sentido
de este relato a partir de algunas ideas sobre la nostalgia y se
discutirá la recepción que tuvo Seva tras su primera
publicación en el periódico Claridad en 1983. La respuesta
del público, como se verá, muestra la continuación del sentimiento
nostálgico del autor en los lectores. Ciertamente, el efecto de la
primera publicación fue definido por la historia común entre autor
y lector. Sin embargo, se discutirán también los distintos modos
de significar que el autor utilizó para configurar el carácter
verdadero de su propio y compartido mundo idílico. A través de una
reflexión en torno a la documentación que acompaña la historia
narrada, se analizará la manera en la que ésta apoya la falsa
veracidad.
Historia y reescritura de la historia
Como es sabido, Puerto Rico fue una de las dos
últimas colonias del Imperio español en América Latina; sin
embargo, esto no significó la ausencia de un ímpetu
independentista. Hubo algunos movimientos revolucionarios que lo
muestran, como el bien conocido Grito de Lares en 1868, que fue
controlado por los españoles. al respecto, Antonio Quiñones
Calderón expone que hay quienes atribuyen el fracaso de este
episodio a la apatía puertorriqueña, mientras que otras visiones
más optimistas señalan, por ejemplo, que gracias a éste, España
permitió que Puerto Rico organizara los primeros partidos
políticos (35). Los diferentes puntos de vista ante un mismo
evento muestran que la visión del historiador es definida por un
universo individual, a partir del cual comprende e interpreta.
A través de lo que se ha escrito de la historia
de Puerto Rico, sabemos que más adelante el destino de esta isla
caribeña sería definido por los acuerdos que se negocian entre
España y Estados Unidos. Tras la Guerra hispanoamericana, España
pide a Estados Unidos iniciar los pasos necesarios para celebrar
un armisticio de paz. El presidente estadounidense pone como
condición la cesión de Puerto Rico y de las otras islas del Caribe
que aún estaban bajo la soberanía española. Más adelante, las
tropas estadounidenses invaden el territorio puertorriqueño. En el
texto de Quiñones Calderón leemos: "el día 25 de julio, las tropas
norteamericanas llegan a la costa meridional de Puerto Rico, al
mando del general Nelson a. Miles, e inmediatamente inician su
desembarco por el puerto de Guánica" (65). El mismo autor escribe
que las tropas fueron recibidas por los puertorriqueños con
entusiasmo, además de que numerosos individuos les brindaron
ayuda a los recién llegados en las operaciones que realizaban.
Unos meses más tarde se firma el Tratado de París y en abril del
año siguiente España cede Puerto Rico a Estados Unidos.
En Tropics of Discourse, Hayden White
escribe que los teóricos de la historiografía comúnmente coinciden
con la idea de que cualquier narrativa histórica contiene
elementos relacionados con la interpretación. Los dos puntos de
vista mencionados, con respecto al Grito de Lares, ejemplificaron
cómo la información sobre datos históricos está definida por la
visión de quien la escribe "a clear and precise perception of a
given domain of historical happening might look like differs from
historian to historian" (White, 1978: 63). Sin embargo, hay
constantes en el relato de la historia que sugieren cierta
objetividad con respecto a algún acontecimiento específico. Para
Puerto Rico, las historias narradas coinciden tanto en la fecha de
la entrada de Estados Unidos a la isla, como en el hecho de que
los puertorriqueños no opusieron resistencia a la invasión
estadounidense. José Luis González escribe en su ensayo El país
de cuatro pisos que tanto la clase propietaria como la clase
trabajadora de la isla acogió la llegada de los estadounidenses.
Los primeros porque pensaron que significaría el ingreso de Puerto
Rico a la democracia, a la libertad y al progreso; los segundos
por entenderla como la posibilidad de liberación con respecto a la
clase propietaria (29-32). Por otro lado, Antonio Quiñones expone
un dato interesante: incluso los separatistas puertorriqueños que
se agruparon desde 1895 en la sección de Puerto Rico del Partido
Revolucionario Cubano -radicado en Estados Unidos- escribieron un
manifiesto para que las tropas estadounidenses lo distribuyeran en
la isla a su llegada. En éste expresaban que los estadounidenses
ayudarían al pueblo de Puerto Rico a emanciparse y a alcanzar su
plena ciudadanía, por lo tanto, invitaban a sus compatriotas a
acoger a los recién llegados (65-66).
Si bien los diferentes grupos en la isla tenían
distintas expectativas de la presencia estadounidense -cada uno de
acuerdo con sus necesidades-, lo que parece un hecho es que el
general Nelson A. Miles y sus tropas no se enfrentaron a una
resistencia importante por parte del pueblo de Puerto Rico.
Ahora bien, las expectativas de salvación,
liberadoras o de emancipación, no se cumplieron, muy por el
contrario, la isla pasó de ser una colonia española al
sometimiento a un nuevo orden. El 18 de octubre de 1898 inicia la
soberanía de Estados Unidos sobre Puerto Rico mediante un régimen
militar. Tras cinco décadas de dominación estadounidense, a pesar
del ímpetu de muchos puertorriqueños por luchar bajo la insignia
de un principio libertador -como el caso de Pedro Albizu Campos-,
se prepara el escenario con el gobierno de Luis Muñoz Marín,5
quien induce a Puerto Rico a obtener la condición de Estado Libre
asociado en 1952. Desde su fundación, la isla sigue siendo un
territorio no incorporado de Estados Unidos con estatus de
autogobierno. A pesar de que, con base en los plebiscitos, la
mayoría de los puertorriqueños parecen desear mantener la isla en
esta situación política, existen evidencias de otras voces que,
como escribe Manuel Maldonado Denis, resisten al colonialismo
porque: "Los principios de valor universal no pueden ser
aniquilados... todos los pueblos del mundo tienen derecho a ser
libres" (198).
La historia tan peculiar de esta isla caribeña
ha desembocado en reflexiones en torno al perfil del
puertorriqueño. Existe una definición, no muy acogida por los
habitantes de la isla, que los expone como individuos dóciles.
Antonio Pedreira (Insularismo, 1934) introduce esta idea
que más tarde, hacia 1960, es retomada y reescrita por René
Marqués en El puertorriqueño dócil. Con la finalidad de dar
prueba de la docilidad puertorriqueña, el autor comienza
presentando una definición del término dócil: expone que el
latín docilis significa "obedient" o "fulfilling the wishes
of the one who commands" (35). Asimismo, presenta una definición
tomada del Gran Diccionario de Sinónimos de Roque Bercia:
"Docility is to lack the strength or even the will to put up
resistance to what others demand, insinuate, or command; a
propensity to obey, to follow the example..." (35).
Existe cierta coherencia entre la historia de
Puerto Rico y la docilidad de sus habitantes propuesta por
Pedreira y Marqués. El simple hecho de que por tantos siglos el
pueblo haya estado sometido a un país más poderoso, refiere a la
docilidad de dos maneras, como causa y/o como consecuencia de esta
situación. Marqués se refiere también a otro término que ha sido
utilizado para describir al puertorriqueño: aplatanado,
explica con ironía que a este adjetivo se le ha impuesto un nuevo
sinónimo: democrático, y esto ha promovido que el
puertorriqueño acepte dócilmente y sin escrúpulos su condición
abyecta (37). Bajo máscaras de democracia o por otras razones, lo
que es incuestionable es la situación política que vive y que hace
de Puerto Rico un caso único. ante estas circunstancias, el
puertorriqueño -independientemente de su opinión- ha sido definido
como pacífico, tolerante, resignado, fatalista, aplatanado,6
apático.7 Para René Marqués el adjetivo que mejor engloba la
descripción buscada es dócil, y expone pruebas que
confirman su teoría, desde contenidos literarios de autores
puertorriqueños, como la imposición en la isla de la lengua inglesa,
el control estadounidense en el campo de la ciencia y otros
indicios más.
Finalmente, Marqués expone la función que debe
tener el escritor puertorriqueño tomando en cuenta el estado
colonial de Puerto Rico: "Freedom is for the Puerto Rican writer
the truth always sought and never captured" (118). El escritor
debe de apuntar a la libertad como la última verdad. A pesar de
que la situación política de la isla le impida alcanzarla, ésta
debe ser la meta.
¿Cumple Luis López Nieves con la función del
escritor puertorriqueño descrita por Marqués? El autor de Seva
es empujado a la palabra a partir de lo que él es. López
Nieves es puertorriqueño, como aquel que en 1508 fue colonizado
por los españoles, como el que en 1898 vivió la invasión
estadounidense y como el que ha sido descrito por Pedreira y por
Marqués. A partir de su historia y de su nacionalidad
puertorriqueña, López Nieves escribe y se reconoce libre en su
papel de autor, cumple con esa cualidad que René Marqués exige en
el escritor de Puerto Rico como colonia. Paradójicamente,
expresando su libertad, López Nieves escribe Seva y
presenta a un puertorriqueño que rompe con la imagen dócil.
En 1983 se publica Seva en el suplemento
En Rojo del periódico Claridad. Por petición del
autor, no se advierte al público que la historia que ahí se relata
es un cuento. El texto comienza con una carta dirigida al director
del periódico, en la que Luis López Nieves explica que lo que
presentará es el resultado de una investigación que llevó a cabo
un amigo suyo, Víctor Cabañas, quien ahora está desaparecido. La
historia entonces se relata mediante las cartas que le ha enviado
a Luis, páginas del diario del general Miles y, además, la
información narrada se constata con otras modalidades discursivas como mapas, documentos oficiales, fotos y la
mención de una grabación del único sobreviviente de Seva, Ignacio
Martínez, quien sugerentemente es un cimarrón.
A través de estos medios, el lector se enfrenta
a la lectura de una historia que supuestamente sucedió poco más de
dos meses antes de la fecha pública en la que las tropas
estadounidenses al mando del general Miles entran a la isla de
Puerto Rico.
La sospecha del personaje Víctor Cabañas sobre
la existencia de un fragmento de la historia escondido, comienza
con un dato que encuentra en una copla de El cantar folklórico
de Puerto Rico, del conocido autor Marcelino Canino, en la que
dice que "los americanos llegaron en mayo", a partir de este
indicio, Cabañas se somete a la más rigurosa investigación a
través de la cual va recabando información que muestra que el 5 de
mayo -no el 25 de julio como se pensaba hasta ese momento- de
1898, se llevó a cabo la primera invasión estadounidense y la
entrada de las tropas tiene lugar por la playa del pueblo Seva
-ya que la entrada por Guánica será la segunda, la difundida.
A diferencia de lo que se le había hecho creer a la
gente, a través de las cartas de Cabañas y
del diario del general Miles que el propio Cabañas logra tomar del
archivo de la nieta de Miles, el lector descubre que los
puertorriqueños sí opusieron resistencia y defendieron su
territorio. asimismo, leemos que con gran heroísmo el pueblo
puertorriqueño logró reducir las tropas estadounidenses en poco
tiempo y llevó al enemigo a refugiarse en sus trincheras para
sobrevivir a su asombrosa puntería.
Ante esta penosa entrada a territorio
puertorriqueño, el general Miles se encarga junto con su equipo,
con tropas nuevas y con la ayuda de un puertorriqueño que
traiciona a su pueblo, Luis M. Rivera, de hacer desaparecer todo
rastro de la oposición. Construyen una base militar sobre los
escombros de Seva y construyen otro pueblo en las cercanías con un
nombre parecido, Ceiba, para que poco a poco se vaya borrando de
la memoria este fragmento tan desafortunado de la historia.
A través de esta obra, Luis López Nieves revive
un nacionalismo reconstruyendo un pasado que responde a una
necesidad personal. Esta necesidad, por estar ligada a su
nacionalidad puertorriqueña, es compartida -desde un sentimiento
profundo común- con el pueblo de Puerto Rico.
La reacción ante la publicación de Seva
en el periódico Claridad fue tan fuerte que se incluye en la
edición de Seva una crónica de Josean Ramos que la expone.
Los puertorriqueños reaccionaron con "Una mezcla angustiosa de
alegría, ira y dolor"; alegría por despojarse finalmente de la
etiqueta del puertorriqueño dócil, ira por la brutalidad
estadounidense ante el pueblo heroico de Seva y tristeza por haber
perdido rastro de este espacio en el que se había llevado a cabo
la valiente resistencia (62). Seva, al fin, reconstruía un
pasado nacional que los podía hacer sentir orgullo. Movidos por
este sentimiento patriótico, el pueblo reaccionó activamente. Hubo
quienes querían buscar a Ignacio Martínez, otros pensaban en la
importancia de encontrar los restos de Seva que yacían bajo la
base naval de Roosevelt Roads. Se expresó la reacción en
graffiti por las calles y se clavó una cruz con la insignia
"Seva vive", frente a la base naval estadounidense. La necesidad
de creer, o el gusto que este pasado heroico generó, llevó a algunos lectores a negar el carácter
ficticio del relato expuesto por el director de Claridad
días después de la publicación de Seva.
Ramos presenta también una serie de opiniones
de artistas e intelectuales ante la impactante respuesta a este
relato, si bien se exponen puntos de vista encontrados, en resumen
puede decirse que el relato de López Nieves despertó un
nacionalismo que había permanecido callado.
Nostalgia y remedio
Como se expuso en la introducción, el propio
autor reconoce como motor de su escritura a la nostalgia: "echaba
de menos una epopeya puertorriqueña" (López Nieves: 85). En The
Future of Nostalgia, Svetlana Boym define la nostalgia como:
"(from nostos - return home, and algia - longin) is
a longing for a home that no longer exists or has never existed.
Nostalgia is a sentiment of loss and displacement, but it is also
a romance with one’s own fantasy" (xiii). Como el propio autor de
Seva escribe, "ya que no existía (o no se conocía) una
gloriosa y potente epopeya que ‘me emocionara y llenara de orgullo’,
sólo quedaba una cosa por hacer: inventarla" (85). Llevado por un
sentimiento nostálgico, el autor hurga entre las posibilidades
literarias y vuelve al pasado para fabricar el remedio.
Según señala Boym, el doctor suizo Johannes
Hofer fue el primero en hablar de nostalgia en el año de 1688. Se
relacionaba a este mal con la añoranza de la tierra nativa y,
aunque podía ser un mal mortal, comúnmente podía controlarse con
emulsiones cálidas hipnóticas, opio y quizás un viaje a los Alpes
(3-4). Ciertamente, el concepto moderno de nostalgia es muy
diferente. En el caso que ahora se estudia, la obra misma es el
remedio, la escritura se convierte entonces en un acto de
curación,8 nombrar es un acto de conjuro. De acuerdo con Boym, a
finales del siglo xix este sentimiento adquiere un estilo y
espacios públicos (15). En el caso de Seva, la literatura
funciona como un medio capaz de publicar un producto de la
nostalgia, y este carácter público fue significativo ya que,
mediante su lectura, Seva evidenció que la nostalgia del
autor era común a su pueblo, y por lo tanto, lo que funcionaba
como remedio a su nostalgia, es decir, la escritura de esta
epopeya, se convirtió -aunque evidentemente de distinta manera, el
autor escribe una historia ficticia y el lector cree en lo narrado-
en un remedio temporal colectivo. Temporal porque el carácter
ficticio fue develado.
Boym propone dos tipos de nostalgia que tienen
que ver con la manera en la que el ser humano se relaciona con el
pasado (41):
1. Nostalgia restaurativa: el individuo se
enfoca principalmente en el hogar perdido y desea reconstruirlo
para llenar los vacíos en la memoria.
2. Nostalgia reflexiva: el individuo se
sumerge en la añoranza. Se rezaga en las ruinas y pátina de la
historia y sueña con un mundo que ya no existe.
Podrían interpretarse estas dos tendencias de
la nostalgia que propone la autora rusa como las dos maneras en
las que el individuo puede o quiere enfrentarse a lo que le
ocasiona el sentimiento nostálgico, ya sea de forma activa o
restaurativa, o de manera pasiva o reflexiva.
En el caso de Luis López Nieves y su escritura
de Seva, el tipo de nostalgia que expresa responde a la de
tipo restaurativa. El autor convierte en reversible el carácter
irreversible de la historia, así como el del tatuaje de docilidad
que parecía imborrable en la piel puertorriqueña. De acuerdo con
Boym, la nostalgia restaurativa se enfoca principalmente en dos
síntomas, el dolor por la distancia temporal y el desplazamiento
(44). Con la escritura de Seva, López Nieves rompe con la
distancia temporal de la historia, irrumpe en ella y hace los
cambios necesarios que le permitan recobrar el lugar perdido por
el desplazamiento que el puertorriqueño ha sufrido en su propia
tierra. Al hacerlo, revive un nacionalismo -en los primeros
lectores9- que permanecía quieto, y esto debido quizás a que el
motivo de la nostalgia es escurridizo, "The alluring object of
nostalgia is notoriously elusive" (Boym, 2001: xiv). La respuesta
ferviente que tuvo la lectura de Seva fue la evidencia de
que una añoranza callada yacía inmóvil en lo más profundo del
pueblo de Puerto Rico.
Mediante distintos modos de significar, López
Nieves construye al héroe puertorriqueño que contradice la imagen
que por tantos años se le ha atribuido al nativo de Puerto Rico.
Contrapunteando con el perfil dócil delineado por Marqués, en
Seva se dibuja al héroe, y lo que es mejor, la descripción la
hace el enemigo apabullado. Leemos en el diario del general Miles:
"iniciamos la marcha triunfal hacia el pueblo y fue entonces que
nos sorprendió una formidable fuerza enemiga" (26), y más adelante
escribe: "Es imposible alcanzar al enemigo. Estamos totalmente
atrapados, impotentes por completo" (27). El autor de Seva
da remedio a su nostalgia escribiendo la epopeya que su pueblo
necesita y cumpliendo con el sueño de invertir los papeles y
dominar -ficticiamente- a los opresores: "Es asombrosa la puntería
de estos hijos de puta... Mis soldados viven como ratones
atrincherados" (28). Después de haber exterminado al pueblo de
Seva, el general Miles describe en su diario la resistencia por
parte de los puertorriqueños: "Debo admitir que opusieron una
resistencia feroz, organizada y heroica, digna de nuestra
independencia contra los británicos y a la altura de un Cid o un
Wellington. Ni siquiera en Wounded Knee vi yo tantos actos
heroicos como he visto en Seva" (34). Aquí se confirma la epopeya
que López Nieves extrañaba y al no tenerla la inventa. El
puertorriqueño inventado no solamente opuso resistencia al enemigo
sino que su labor estuvo a la altura de los grandes héroes.
Ahora bien, en cuanto a la respuesta del
público ante la publicación de Seva en Claridad, se
evidencia, como se ha mencionado, una nostalgia compartida por
autor y lector a causa de la historia que les es común. Parece que
en el acto de la lectura se detona un ímpetu por restaurar el
pasado, que finalmente no es otra cosa que el comienzo de la
situación actual en la isla. Sin embargo, la forma discursiva que
López Nieves utiliza, así como los distintos medios de
representación, confieren a Seva un tono verídico que
promueve el efecto logrado.
Seva o Ceiba: el engaño
[...] el árbol que está allá entre
los árboles no es el árbol que digo sino una realidad
que está más allá de los nombres, más allá de la
palabra realidad, es la realidad tal cual...
Octavio Paz, El mono gramático
(49)
Una de las particularidades de la palabra es
que permite referirnos a las cosas sin tener que percibirlas,
detrás de ésta, el universo referencial permanece callado y oculto.
Al respecto, Heidegger escribe que al nombrar se rodea a los
objetos con palabras y al mismo tiempo se llama a las cosas, "El
nombrar invoca" (19) pero explica, "La invocación invoca en sí y,
por ello, llama hacia aquí, hacia la presencia y llama hacia allá,
en la ausencia" (19). Es decir, que por medio de la palabra se
detona la presencia del referente aludido y al mismo tiempo se
hace explícito el hecho de no mostrarlo. El filósofo alemán se
pregunta entonces cuál es la presencia más fuerte, la que está
ante nuestros ojos o la invocada. Difícilmente podemos responder a
esta pregunta. Lo que es un hecho es que cada forma de
representación tiene particularidades que determinan sus
posibilidades ante lo que se busque expresar.
En Seva, el autor utiliza distintos
modos discursivos que promueven la ilusión de que la historia y
los datos representados son verídicos. Ante el cuestionamiento de Heidegger, en este relato nos enfrentamos a las dos maneras de
significación, aquellas que muestran referentes específicos como
las fotografías y las que se configuran mediante signos
lingüísticos como las cartas y el diario del general Miles, entre
otras.
Evidentemente, como obra literaria, el medio de
representación principal es el de la palabra y López Nieves lo
utiliza de tal manera que, al igual que los documentos anexados,
generan la ilusión de verdad. La palabra permite referirse a las
cosas sin la necesidad de mostrarlas; esto potencializa las
posibilidades del medio porque el escritor no se ve limitado ante
el mundo referencial que le rodea, y por lo tanto, su punto de
partida es infinito. De este universo infinito de posibilidades
referenciales, López Nieves elige un evento en la historia de
Puerto Rico. Con esta demarcación espacial comienza a generarse lo
que Luz Aurora Pimentel denomina ilusión referencial o
iconización, "cuando hablamos del espacio en el relato, nos
referimos más bien a la ilusión del espacio que se produce en el
lector gracias a una serie de recursos descriptivos altamente codificados" (27). Si bien la
palabra significa sin imitar, a partir de lo que Pimentel señala,
puede verse que existen mecanismos de la lengua que permiten
generar la ilusión mostrativa que tienen otros medios de
representación y que acercan lo narrado a un plano tangible, y por
lo tanto, más próximo. Esta proximidad, en el caso de Seva, ayuda
a simular que lo narrado realmente ocurrió.
Pimentel propone que la visualización mental
del mundo puede ser promovida mediante los siguientes elementos
(35-37):
-Lexemas con propiedades semánticas estables.
-Iconización de objetos, sujetos y lugares
particularizados.
-Nombres propios que sean semánticamente
estables y promuevan determinadas mitologías.
En Seva encontramos los tres elementos.
El uso de lexemas con propiedades semánticas estables es muy
evidente y no requiere mayor explicación. Lo que leemos responde a
un código convencional y por lo tanto es comprensible e
imaginable, es decir, que los lexemas con significados
referenciales generan la imagen mental de lo que representan, de
este modo contribuyen a la configuración de un momento y de un
espacio específicos. De acuerdo con Pimentel, la iconización de
objetos, sujetos y lugares se da mediante el uso de adjetivos y
toda clase de frases que califiquen la configuración del personaje.
En Seva, la configuración y la particularización de Víctor
Cabañas es primordial. En este personaje recae la veracidad del
contenido narrado y además constituye el elemento de tensión que
se mantiene a lo largo del relato. Desde la carta que abre con el
cuento en la cual Luis López Nieves se dirige al director del
periódico Claridad, el autor, López Nieves, informa que la
documentación que entrega para su publicación es producto de la
investigación que llevó a cabo su buen amigo Víctor Cabañas "(quien
fuera hasta hace poco tiempo, antes de desaparecer, profesor de
Historia de la Universidad Interamericana de Puerto Rico)" (16).
Sabemos entonces que quien recabó la información que leeremos está
desaparecido. López Nieves particulariza a su personaje como un
académico, de este modo se avala la seriedad de la labor de
investigación que se expondrá. El hecho de que intercale elementos
ficticios -el personaje Víctor Cabañas- con referentes existentes
-Universidad Interamericana de Puerto Rico- promueve la ubicación
del elemento inventado dentro de un mundo referencial conocido.
Este mecanismo lo encontraremos a lo largo de toda la obra. La
situación crítica de víctor Cabañas es reforzada desde las
primeras líneas de su diario en las cuales -a manera epistolar- se
dirige a su amigo Luis, "ya intuyo que algo anda terriblemente
mal. En términos generales, creo que sé cuidarme y que nada me
ocurrirá. Pero de no ser así estarás tú para saber que hacer y
cómo ayudarme" (18). Se iconiza a Cabañas particularizándolo como
un personaje políticamente vulnerable por su investigación en
torno a la historia escondida de Puerto Rico.
El dato que detona en Víctor Cabañas la
sospecha sobre la verdadera entrada de las tropas estadounidenses
a Puerto Rico es otro ejemplo claro de particularización en la que, además, el entrelazamiento de un
objeto existente con información falsa permite y ayuda a la
intención de hacer pasar lo inventado como verdadero. Se trata
de la copla -inexistente- "los americanos llegaron en mayo" que
Cabañas encuentra en la página 135 de El cantar folklórico de
Puerto Rico bajo la autoría del Dr. Marcelino Canino (18-19).
La especificidad del dato -página 135- y la existencia del autor -Canino-,
así como del libro mencionado, lleva al lector a tomar como
verdadero el descubrimiento de la mencionada copla.
Los ejemplos de particularización en Seva
son muchos, basta ahora con mencionar uno más que resulta
primordial en el relato de este cuento. Se trata de la presencia -como
objeto- del diario del general Nelson Miles. Cabañas le cuenta a
Luis, en su diario con forma epistolar, que durante la visita a la
nieta de Miles encuentra el diario del general Nelson Miles. Le
cuenta que lo traduce lo más fielmente posible; sin embargo, a
pesar de que narra el contenido traducido, conserva el modo y uso
de lenguaje íntimo que caracteriza a un diario, de este modo
López Nieves logra particularizar el objeto como tal con su valor
documental. El recurso que enfatiza la particularización y por lo
tanto la ilusión referencial es el anexo de lo que supuestamente
es una página del diario del general Miles. Al presentar una
muestra del supuesto diario original, escrito en inglés, con letra
manuscrita, e incluso la presencia de un tachón, López Nieves logra
enfatizar el carácter no ficticio de lo que en realidad es un
artificio literario.
El último de los recursos que Pimentel propone
para generar la ilusión referencial es el uso de nombres propios
que son semánticamente estables, y por lo tanto, promueven
determinadas mitologías. Éste es un recurso muy utilizado en
Seva, López Nieves entrelaza datos ficticios con otros
verdaderos y de esta forma empuja su invención al terreno de la
verdad. Entre los nombres que implican un cúmulo referencial
específico encontramos en primer lugar a la isla de Puerto Rico
en el momento histórico narrado, es decir, a la llegada de las
tropas estadounidenses. aunque esto parezca obvio, es el ejemplo
básico de nombre propio estable en este relato y lo interesante es
que el autor modificará la estabilidad de éste al descubrir ante
el público un pueblo desconocido -Seva- como parte integral de la
isla. En la primera línea tomada del diario del general Miles
leemos: "Hoy comenzó la invasión de Porto Rico... desembarcamos a
1000 horas por la playa del pueblo de Seva" (26), el simple hecho
de nombrar a Porto Rico invoca a esta isla y la narración
ubica al país en un momento determinado. Una vez más, la presencia
de un espacio ficticio -Seva- entra al terreno real de los
referentes existentes que lo acompañan.
Además de Puerto Rico, otros nombres que
invocan un universo referencial específico son: el Dr. Marcelino
Canino, poeta, narrador y ensayista puertorriqueño. General Nelson
Miles, comandante general de Estados Unidos desde 1895 y durante
la Guerra hispanoamericana, asimismo, caudillo de la invasión
puertorriqueña. Luis M. Rivera, secretario de Gracia y Justicia y
de Gobernación durante el breve régimen autónomo, fundador del
Partido Liberal y el Partido Unión de Puerto Rico, más tarde,
comisionado residente en Washington. A pesar de que en el diario
del general Miles se omite el primer apellido el lector deduce que
se trata de Luis Muñoz Rivera, incluso el mismo Cabañas le escribe a Luis "no es
difícil adivinar quién es Luis M. Rivera ya que los
norteamericanos nunca han podido entender que nuestro segundo
apellido es materno" (40).
Otros nombres que contribuyen a la ilusión
referencial o iconización en Seva son: la Base Naval Roosevelt
Roads, base aérea militar estadounidense que tiene su base en
Ceiba. El Barrio El Duque en Naguabo, Naguabo es uno de los
setenta y ocho municipios de Puerto Rico y El Duque es uno de los
nueve barrios ubicado en este municipio. Es en este barrio en
donde según Cabañas se encuentra con el único sobreviviente de
Seva, Ignacio Martínez.
De acuerdo con estos ejemplos de nombres que
invocan un mundo referencial, puede verse que aunque algunos no
tengan un carácter local, otros sí son muy específicos, por
ejemplo el Barrio El Duque, este último cumplirá puntualmente con
su función de generar una ilusión referencial en los habitantes de
la isla que están familiarizados con estos espacios. Sin embargo,
para lectores que no compartan esta información, la especificidad
en los datos, aunque no refiera a referentes conocidos, promueve
la ilusión de verdad.
A pesar del carácter no mostrativo de la palabra,
el autor literario puede generar una ilusión referencial que, si
bien facilita y particulariza la forma en la que el lector
actualiza mentalmente el texto, también -y esto es lo que se
quiere subrayar aquí- genera un efecto de verosimilitud en lo
leído.
Ahora bien, existen otros recursos discursivos
que López Nieves utiliza y que apoyan el carácter documental, y
por lo tanto verídico, que Seva parece tener. Ya se
mencionó cómo la particularización del diario del general Miles es
un factor que genera una ilusión referencial. Asimismo, leemos que
Cabañas llama diario a sus apuntes que dan cuenta de sus avances
en la investigación; sin embargo, este diario se conforma por
cartas dirigidas a su amigo Luis. Con respecto a esta forma, la
epistolar, ya desde la Edad Media en los ars dictaminis se
enfatizaba el hecho de que a diferencia de otras formas
discursivas en las que el autor o el orador estaba presente, en el
caso de la lectura de una carta se evidenciaba la ausencia del que
la había escrito. Con respecto a esto, Alberic of Montecassino
escribe: "Next the writer should ask himself what attitude he
wishes to project: proud or humble, harsh or forgiving,
threatening, flattering, stern, or that of a trusted friend" (138).
En este sentido, podría pensarse que la carta debe de tener los
elementos necesarios que puedan sustituir a la persona que la
escribe. En Seneca’s Letters to Lucilius encontramos esta
idea de forma muy clara:
Thank you for writing so often. You give me a
glimpse of yourself in the only way you can. I never get a
letter from you without instantly feeling we’re together. If
there’s a satisfaction in pictures of absent friends, which
refresh a memory and relieve a void by a fictious and
unsubstantial solace, how much more is there in letters, which
bring us the genuine stamp, the authentic sign-manual of a
friend far away. For the impress of our friend’s hand on a
letter affords that sense of his personality which is your
keenest pleasure in seeing him ("Seneca, 1932: 123").
El concepto de Séneca sobre el poder de una
carta resulta muy interesante para el estudio de esta modalidad
discursiva en Seva, ya que el diario de víctor Cabañas
dirigido a Luis se constituye por cartas. De acuerdo con las ideas
planteadas en torno a la ilusión referencial y en relación con la
cita de Séneca, puede afirmarse que las cartas de Cabañas lo
representan metonímicamente.10 A través de éstas, podemos
leer a un Cabañas presente a lo largo del
cuento, en sus palabras aparece él mismo proyectado como sugiere
Montecassino, con el ímpetu por encontrar la verdadera historia de
la invasión estadounidense y con el entusiasmo por los frutos de
su investigación. A su vez, el empuje y emoción del personaje
aparece turbado por la posible persecución ante su labor. De
acuerdo con la cita de Séneca, puede entenderse este recurso
literario como una forma de hacer presente al autor ficticio y de
este modo insertarlo en un mundo real en el que su presencia es
más poderosa de lo que podría llegar a ser un retrato del mismo.
La inserción de una de las cartas escrita a mano -the authentic
sign-manual of a friend far away- potencializa el poder del
recurso; la presencia de su propia letra promueve la ilusión
referencial y en este caso fomenta la credibilidad.
Según Séneca, la carta, en relación con el
retrato de una persona, constituye una estampa más genuina. Sin
embargo, existe una forma de retrato distinta a la que Séneca
conoció, la fotografía. La presencia de este medio en Seva
contribuye en buena medida al efecto de verdad que se le dio. Si
bien está por demás explicar los avances tecnológicos que hacen
que toda imagen fotográfica sea cuestionable, es curioso que la
fotografía todavía parece tomarse como un medio que representa
evidencias. La razón de esto no es otra que la naturaleza técnica
del medio, así como el uso histórico que se le ha dado. Por mucho
tiempo se ha entendido a esta forma de significación como aquella
en la que lo fotografiado se representara por sí mismo, como si el
proceso de representación respondiera a un automatismo en el cual
los objetos se delinearan solos. Puede decirse que se le ha
atribuido una objetividad intrínseca al medio. A diferencia de la
palabra, mediante la cual se representa sin mostrar y, por lo
tanto, permite que las cosas se escondan detrás de los renglones
que llena, la fotografía -aunque pueda no reconocerse lo que
aparece en una imagen- nos presenta un mundo referencial.
En Seva, López Nieves aprovecha el valor
documental que aún se le da a la imagen fotográfica y esto es
reforzado por el hecho de que presenta imágenes que refieren a un
pasado -1898- en el que, a pesar de que ya se practicaban algunas
formas de manipulación, la tecnología no ponía estas posibilidades
en manos del público, como sucede en nuestros días. Ahora bien, se
vale de esta forma de significación de distintas maneras. En
primer lugar echa mano de un recurso que es utilizado por varios
artistas desde los años sesentas, la apropiación. "Any
image can be removed from its original context and put to a different use.
This approach has come to be known as appropiation" (Mora, 1998:
49). En Seva, responden a este uso las imágenes del general
Nelson Miles, la del acorazado Iowa, la fotografía de El
Gloucester disparando a la entrada del puerto de Guánica y la que
muestra -según lo que escribe el autor en una nota a pie de foto-
a una partida de sediciosos capturada en Ponce a finales de 1898.
Todas estas imágenes son ejemplo de lo que se conoce como
fotografía documental, y por lo tanto son consideradas como una
fuente fiable de información. El efecto de estos recursos en
combinación con la ficción en Seva funciona, reforzando lo
que ya se ha mencionado hasta ahora, como una manera de transferir
la invención al mundo real que en este caso es mostrado -no sólo
invocado,11 como lo hace la palabra- a través de imágenes. El
valor de verdad que se le da a la fotografía funciona aquí como
aval de la información que la acompaña, es decir, del relato.
La fotografía ausente de Ignacio Martínez, a
pesar de no aparecer publicada, es sugerida con el espacio que se
respeta para su posible inserción. El cuadro en blanco recuerda a
las ideas del fotógrafo y teórico catalán Joan Fontcuberta, quien
partiendo de la analogía entre espejos y fotografía que ha sido
común desde los orígenes del medio, propone dos tipos de reflejo,
el de Narciso y el del Vampiro, "narcisos y vampiros designarían
también categorías contrapuestas en el mundo de la representación.
En unos prevalece la seducción de lo real; en otros, la
frustración del deseo, la presencia escondida, la desaparición"
(41-41). Las fotografías que Luis López Nieves se apropia e
inserta en su relato podrían ubicarse dentro de la categoría de
Narciso, en la que la intención fotográfica es representar lo
real, documentarlo. Se exalta la presencia en la imagen del
general Miles y se busca documentar la llegada de las tropas en el
acorazado. Por el contrario, la imagen del personaje ficticio,
Ignacio Martínez, no se publica. Se supone que existe, pero "el
único sobreviviente de Seva" prefiere conservar su anonimato. a
pesar de que se presenta la explicación sobre la ausencia de la
imagen, se respeta el espacio y se dibuja un marco en el lugar que
debería aparecer la fotografía. Esto sugiere que la imagen está
ahí, pero que se trata de una presencia escondida. La ausencia de
imagen del cimarrón que se resiste ejemplifica literalmente la
desaparición sobre la que escribe Fontcuberta.
Además de las formas de significación que se
han analizado hasta ahora, López Nieves inserta, entre otras, un
afidávit con la huella digital de Ignacio Martínez (porque no sabe
firmar). Si bien el espacio en blanco reservado para la fotografía
de este personaje dio cuenta de su presencia escondida, tenemos
también una huella que lo representa. Dos indicios de su
existencia promueven la creencia en él. Con el recurso de esta
forma que se basa en la confianza pública se reitera la existencia
de este sobreviviente, así como la veracidad de todos los hechos
narrados. Un testigo y un notario lo firman y avalan.
Se incluyen también dos mapas de Puerto Rico,
uno, de 1896, que encontró Víctor Cabañas en una biblioteca de una
pequeña ciudad en Galicia; el otro es un mapa actual. Por el tamaño es imposible ver si el
autor insertó el nombre de Seva, pero no es necesario; se señala
con una flecha la ubicación de esta ciudad. En el mapa actual,
marca la ubicación de la base naval Roosevelt Roads construida
sobre los escombros de lo que fue Seva. Desde una perspectiva
semiótica peirceana,12 los mapas ejemplifican a los legisignos
icónicos.13 Lo que resulta relevante ahora es que este tipo de
signos representan la semejanza -en este caso con respecto a la
isla de Puerto Rico- de una manera convencional, es decir, con
base en una ley compartida entre las personas que podrán
comprender la manera en la que, éste, significa un espacio
específico. Su representación se fundamenta en una relación entre
los símbolos convencionales que lo constituyen para mostrar las
relaciones en los terrenos reales referidos. El hecho de que López
Nieves manipule un mapa existente o invente uno con el fin de
insertar un pueblo -o dar la idea de que éste existe mediante el
uso de una flecha sobre el mismo- implica corroborar su existencia
mediante un medio de representación que existe y puede significar
gracias a un código o ley compartido, y por lo tanto confiable.
Además de los mapas, López Nieves inserta una
caricatura política y la Proclama del Cuartel General del Ejército
de Estados Unidos. Un vez más, la presencia de documentos reales
dialoga con los ficticios con una naturalidad que impulsa al
lector a creer en lo narrado.
Por último, se menciona como parte de los
anexos una grabación en la que se puede escuchar el testimonio de
Ignacio Martínez. Además de los documentos estudiados, el autor
expande el potencial del relato ficticio mediante pruebas que
apuntan a un sentido distinto, al auditivo. López Nieves no deja
hueco en su ficción. Las grabaciones del único sobreviviente, al
no ser transcritas, prometen una dosis más -que queda pendiente-
del remedio a la nostalgia.
A lo largo de este ensayo se expuso cómo el
motivo que lleva a Luis López Nieves a la escritura de este cuento,
es decir, la nostalgia, responde a una historia compartida por los
puertorriqueños y, por esta razón, porque el autor de Seva
escribe desde su nostalgia como puertorriqueño; su obra causa el
efecto que tuvo y pone en evidencia el objeto de añoranza que
quizás antes de la lectura permanecía callado. Si bien se propuso
que la necesidad común -de autor y público- por voltear atrás y
descubrir una historia que los enorgulleciera fue un factor
importante para tomar por cierto el cuento de Seva,
asimismo se quiso presentar un análisis de las distintas
modalidades discursivas que también tuvieron que promover la
repuesta de los lectores en el periódico Claridad.
En su obra
Del
texto a la acción. Ensayos de hermenéutica II,
Paul Ricoeur plantea algunas ideas en torno a la imaginación en el
discurso y en la acción. Refiriéndose a la práctica, el
autor escribe que a partir de la acción narrada en un texto
literario, el lector proyecta su imaginación. De este modo, se
procura una representación ficticia de él mismo. Expone que el ser
humano está históricamente vinculado a los demás y a través de la
imaginación puede transferir el yo. A este proceso lo llama
analogía de acoplamiento, "cada uno de nosotros puede, en
principio, ejercer como cualquier otro la función del yo
e imputarse a sí mismo su propia experiencia" (209).
Al reconocerse caído como el ángel poeta de
Milton, López Nieves busca un mundo idílico perdido e inventa
Seva. El público, al leer el relato, cree en la existencia de
ese mundo narrado. De este modo, ambos curan su nostalgia, y es
que en cada héroe de Seva, en aquellos que sometieron a los
opresores, se reflejaban ellos mismos. Como propone Ricoeur,
cada uno de nosotros puede, la fuerza y nacionalismo de los
habitantes de Seva que opusieron resistencia es ahora la fuerza y
nacionalismo de los lectores. Escribe José Manuel Torres Santiago:
"Seva es la verdad de lo que somos: la verdadera historia
del heroísmo puertorriqueño" (López Nieves, 2003: 79).
Ciertamente la respuesta del público ante la
historia reconstruida evidenció una empatía en el pueblo
puertorriqueño que denota una inconformidad ante la situación
política de la isla. Seva constituyó la posibilidad de
reconstruir una identidad nacional volviendo la vista al pasado.
Si esto no fue posible, si Seva sólo sirvió como remedio
temporal a la nostalgia, es necesario -como señala José Luis
González- reconstruir hacia adelante, apuntar hacia el futuro.
Solamente de esta manera se podrá rescatar, fuera de la ficción,
la caribeñidad de la isla.
Obras citadas
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Nostalgia. Nueva York: Basic Books.
- Fontcuberta, Joan. 1997. "Elogio del vampiro".
Fotografía y verdad. Barcelona: Gustavo Gili. Pp. 33-51.
- González, José Luis. 1982. "El país de cuatro
pisos". El país de cuatro pisos y otros ensayos. Puerto
Rico: Huracán. Pp. 11-43.
- Heidegger, Martin. 1987. "El habla". De
camino al habla. Barcelona: Serbal. Pp. 11-31.
- López Nieves, Luis. 2003. Seva. Historia
de la primera invasión norteamericana de la isla de Puerto Rico
ocurrida en mayo de 1898. Puerto Rico: Cordillera.
- Maldonado, Denis. 1969. Puerto Rico. Una
interpretación histórico-social. México: Siglo XXI Editores.
- Marqués, René. 1976. The Docile Puerto
Rican. Filadelfia: Temple University Press.
- Monte Cassino, Alberic. 1973. "Flowers of
Rhetoric". Readings in Medieval Rhetoric. Ed. Joseph M.
Miller, Michael H. Prosser y Thomas W. Benson. Bloomington:
Indiana University Press. Pp. 131-161.
Mora, Gilles. 1998. Photo Speak. Nueva
York: abbeville Press.
Paz, Octavio. 1998. El mono gramático.
Barcelona: Galaxia Gutemberg.
Pimentell, Luz Aurora. 1998. "Mundo narrado
I.
La dimensión espacial del relato". Relato en perspectiva.
Estudio de teoría narrativa. México: Siglo XXI Editores. Pp.
25-41.
Quiñones Calderón, Antonio. 2002. Historia
política de Puerto Rico, vol. I. San Sebastián: The
Credibility Group
Ricoeur, Paul. 2004. "La imaginación en el
discurso y en la acción". Del
texto a la acción. Ensayos de hermenéutica II.
México: FCE. Pp. 197-218.
Séneca. 1932. Seneca’s Letters to Lucilius,
vol. I. Oxford: Clarendon Press.
Insauf, Geoffrey of. 1967. "Ornaments of
Style". Poetria Nova. Toronto: Pontifical Institute of
Medieval Studies. Pp. 42-86.
White, Hayden. 1978. "Interpretation in
History". Tropics of Discourse. Baltimore: Johns Hopkins
University Press. Pp. 51-80.
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