Un oficio de armas tomar
Por Leopoldo Luis
Fotos: Richard
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| La
presentación de Las armas y el oficio corrió a cargo de Ciro Bianchi
(derecha), al centro, Rafael Grillo, autor del libro, a la izquierda,
Alfredo Rosales, realizador de la pintura que adornó la portada del
volumen |
Mucho
se ha hablado —y se habla— sobre la presencia del periodismo cultural
en nuestros medios, en los que no siempre recibe un tratamiento
privilegiado si se le compara con los amplios espacios reservados a
temas como el deporte o la economía. Para Ciro Bianchi, con
varias décadas de trabajo en el sector, la existencia de un periodismo
centrado en la noticia cultural sólo se produjo en Cuba a partir del
triunfo revolucionario, desde las planas del periódico El Mundo;
recordando también que a partir de entonces, lamentablemente, en no
pocas ocasiones se destinaron al ramo los profesionales menos capaces.
Sobre este y otros temas se conversó e intercambió durante la presentación del libro Las armas y el oficio,
publicado por la villaclareña Editorial Capiro, con el que su autor, el
periodista y escritor Rafael Grillo (La Habana, 1970), obtuvo el Premio
Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2008 en la categoría de
Periodismo Literario, para el que ofició un jurado compuesto por
prestigiosos especialistas como Yamil Díaz, Norberto Codina y el propio
Ciro Bianchi. Este último, a su vez, tuvo a cargo la presentación
del volumen en la Casa de la Poesía de la Oficina del Historiador, en
la lluviosa tarde del viernes 28 de agosto de 2009. Para muchos de los
allí presentes, como tal vez para muchos lectores en general, las
narraciones que integran Las armas y el oficio no constituyen una sorpresa.
Los cinco reportajes, crónicas o ensayos literarios —como los califica
el escritor puertorriqueño Luis López Nieves, dos veces galardonado con
el Premio Nacional de Literatura en su país y prologuista del volumen—
aparecieron en uno u otro momento en las páginas de la revista El Caimán Barbudo, de la que Grillo es el editor.
Reportaje perteneciente al libro Las armas y el oficio
Ni
siquiera asombran las historias que se cuentan, en casi todos los casos
reseñadas más de una vez en la prensa. Lo admirable es la manera en que
se hace. Lo diferente es la emoción que despiertan.
LIBRO SINGULAR Y PARA RECONOCER LA REALIDAD
Ellos
también escribían. Rodolfo Walsh, Francisco Urondo y Haroldo Conti, que
prefirieron la vida a la literatura; la verdad como única realidad
posible, desde su condición de escritores latinoamericanos —aunque
muertos— incómodos a cualquier dictadura. Sus palabras fusiladas,
sus violentos oficios, son los verdaderos protagonistas de estas
narraciones que Grillo reconstruye con las mejores armas: su calidad de
contador de historias, el compromiso para con su propio contexto.
Otros dos complejos personajes —aunque vivos— completan el ciclo: Paco
Ignacio Taibo II, asturiano-mexicano que viene también de cultivar "el
mejor de los oficios posibles" —como hace poco lo denominó Joaquín
Borges-Triana—; y el Subcomandante Marcos, guerrillero encapuchado que
reconoce en el libro una trinchera tan empecinada como la suya en la
selva Lacandona.
La novela escrita por ambos, a cuatro manos, da pie al primero de los
textos del libro, por el que Grillo recibiera —en el 2006— uno de dos
Premios Internacionales de Periodismo Jorge Ricardo Massetti de modo
consecutivo. El otro, al año siguiente, por el reportaje dedicado a
Rodolfo Walsh.
Todo un yanqui resulta ser el sexto protagonista de Las armas y el oficio.
A López Nieves la presencia de Tom Wolfe en el libro le sugiere una
suerte de contraste, toda vez que al millonario norteamericano le
aplauden una rebeldía por la que se nos persigue a los
latinoamericanos. No es la misma realidad. El fundador del
llamado Nuevo Periodismo —ya se sabe que en puridad otros le
antecedieron en la conformación de las cualidades de este tipo de
escritura—, no se vio enfrentado nunca, como sus pariguales argentinos,
a la desaforada represión de una Junta Militar resuelta a silenciar
cuantas voces se alzaran en su contra. No es la misma rebeldía
entonces. Ni la misma lucha.
Pero desde su jet set, el autor de Todo un hombre
supo seguir "el rastro de tinta de la anécdota" y presentar en público
las veleidades de una sociedad que nada contra su propia corriente.
¿Qué otra cosa? Tal vez el estilo suave, la lucidez, ciertos toques de
cinismo, lo irónicamente aséptico del reportaje, terminan por convertir
a "Todo un Wolfe" en la pieza alternativa del conjunto.
Está entre nosotros Las armas y el oficio:
un libro singular. Crónicas, prefiere llamarlas Ciro Bianchi, "por lo
que de subjetivo hay en ellas". Es cierto que las historias —todas
reales— han sido escritas desde la ficción. A Grillo no le importa
ficcionar. Toda escritura es ficción y él lo sabe. La investigación
histórica, la indagación, la lectura, terminan por ser complementadas
con el fruto de la creación. Grillo no expone hechos: los recrea.
No para desvirtuar, sino para humanizar. Y cuando el frío recuento de
lo acontecido se nos presenta con la emotividad de lo urgente, es fácil
reconocer tras el texto la mano del escritor verdadero.
Crónica o reportaje. Periodismo literario o narrativo. Relatos: es lo
que son. Escritos con una prosa limpia e inteligente que Rafael Grillo
no puede alejar de su estilo. Salvadas de la dispersión inherente a la
publicación periodística, las historias de Las armas y el oficio
se juntan para remontar un abismo. El que suele distanciar a la revista
del libro. Al periodismo de la literatura. Al comunicador de su arma
imprescindible: la palabra.
El periodismo es un oficio indócil. Las armas…
un libro para leer con absoluta libertad, más allá de los géneros. Un
oficio y un libro para reconocer también la realidad. Para entender,
como Paco Urondo, que, bajo cualquier circunstancia, lo único irreal es
la reja.
| Rafael
Grillo(La Habana, 1970): Periodista y escritor. Licenciado en
Psicología y Diplomado en Periodismo. Jefe de Redacción de la revista El Caimán Barbudo y editor de la publicación digital Cubahora.
Obtuvo el Premio de periodismo internacional Jorge Ricardo Massetti en
2006 y 2007 y el Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2008 en
periodismo literario. Además de Las armas y el oficio (Editorial Capiro, 2009), ha publicado el libro Ecos en el laberinto
(Editorial Extramuros, 2005) Especializado en temas culturales, sus
artículos y ensayos han aparecido en numerosas publicaciones cubanas, y
del extranjero en España, Costa Rica, Estados Unidos, Puerto Rico,
Francia, México, Argentina, Perú, Venezuela y Chile, Francia,. Su obra
poética y narrativa ha recibido varios reconocimientos y ha sido
incluida en revistas y antologías. |
Tomado de Cubahora
El lente de Richard |