CUANDO
USTED LEE un libro por Luis López Nieves más vale que tenga sólidas
nociones del periodo histórico donde centra el meollo de su narración
este autor puertorriqueño. La misma estará muy bien ubicada en el
escenario de la vida real del que se alimentará una trama muy bien
urdida.
López Nieves no sólo retará su imaginación sino también sus
conocimientos; y hará añicos todo lo que usted aprendió en la escuela
en las clases de historia para las que estudió hasta hacérsele agua los
sesos. Ni digamos el dinero que gastó en libros de historia para
completar sus conocimientos luego de graduarse.
Sinceramente, luego de "Seva", "Escribir para Rafa", "La verdadera
muerte de Juan Ponce de León" y el excepcional "El corazón de
Voltaire", creí que López Nieves hubiese agotado su imaginación y
controlado su insaciable tendencia a jugar con la historia y las
figuras que cambiaron su curso por el modo en cómo vivieron, sus
relaciones humanas, su genio y su ingenio.
Pero qué va. Ahora es el turno de Galileo Galilei, el genio italiano
que cambió el curso de la astronomía y la ubicó en el camino correcto
hace 400 años con su invención del telescopio refractor.
Y así, como acostumbro hacer con los libros de López Nieves,
busqué una butaca cómoda en un rincón apartado y, con una sonrisa y
algo de expectación, comencé la lectura de esta nueva aventura del
genial escritor puertorriqueño.
Todo comienza con un correo electrónico dirigido a la doctora Ysabeau de Vassy. "Ma chere…"
"EL SILENCIO DE GALILEO" es la sensacional nueva novela de Luis López
Nieves con la que, de manera original, sagaz e inspirada, conmemora los
400 años del telescopio refractor de Galileo Galilei, instrumento
inventado por este científico italiano con el que cambió la astronomía
según la entendían en la Edad Media.
Así, casi sin proponérselo, Galileo Galilei hizo polvo creencias y
supersticiones religiosas de aquella época, y dio a los científicos una
nueva e ingeniosa arma para descubrir el mundo que nos rodea y, en
especial, el desconocido espacio sideral.
Esta invención, o sea, el telescopio, combinada con su libro "Siderius
Nuncius", (en español "Noticias siderales"), fue la sensación de 1609
en Florencia. Algo así como un "best seller" en nuestros tiempos.
Y aunque en este libro jamás "veremos" a Galileo, su figura estará
presente a través de su huella en la historia, de su legado, y de su
familia, o "descendientes", en el Siglo XXI.
También lo sentiremos a través de la "doctora Ysabeau de Vassy", una
aristócrata que, además de historiadora, es nada menos que profesora de
La Sorbona, en París, a quien una presunta descendiente de Galileo le
encomienda una misión imposible: verificar de una vez y por todas que
el inventor del telescopio fue Galileo.
Así, por medio de la intrépida doctora de Vassy, y de otros personajes
que ya conocimos epistolarmente en "El corazón de Voltaire", estaremos
metidos en esta increíble aventura que nos lleva a varios países
europeos, como Italia, Holanda, Francia, y a momentos inesperados.
Publicado por el Grupo Editorial Norma, dentro de su serie La Otra
Orilla, este libro consta de 338 páginas –todas repletas de acción y
sutil suspenso-- encuadernadas en rústica. No hay capítulos, no hay
contenido ni prólogo.
Sólo un vasto y fascinante entorno cibernético epistolar en el que se
teje una enorme red de acción a través de constantes e-mails, o correos
electrónicos, de personajes simpáticos unos, pedantes otros,
inteligentes uno más que otro, pero todos fascinantes.
¿Le interesa saber quién inventó el telescopio? O, ¿le da lo mismo que
fuera el italiano Galileo Galilei, el alemán Hans Lippershey, o los
holandeses Zacarías Jenssen y Jacobo Metius? No importa su respuesta.
Una vez en sus manos esta estupenda novela sacará las garras tan pronto
usted comience la lectura y no le soltará hasta el final. He ahí su
genialidad.
Pero, ¿por qué guarda silencio Galileo? Lo sabrá antes de que termine de leer.
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