Caracas, Venezuela, 31 de marzo de 2008
   
Luis López Nieves. La verdadera muerte de Juan Ponce de León. Editorial Norma, Colección La Otra Orilla, 135 páginas. Obra ganadora Primer Premio Mejor Libro de Año 2000, Instituto de Literatura Puertorriqueña, Premio Nacional de Literatura.


Eugenio Aristegui Arzallús, profesor de Historia con estudios en varias universidades importantes, y sobre todo, asiduo visitante desde niño el Palacio Arzobispal de Puerto Rico, descubre, con sus habilidades para escudriñar textos antiguos, que Ponce de León, el colonizador de la isla caribeña, murió en circunstancias que ahora él, Eugenio, ha descifrado. El descubrimiento de esa muerte, “la verdadera”, le llega por la conjunción de varias situaciones: desde pequeño frecuenta la sede del arzobispado, entre otras cosas, porque su tía, María del Pilar -que es monja- le lleva allí para que juegue; también, porque el mismísimo Arzobispo, quien lo atrapa dormido en los brazos de una pietà, lo invita a usar sin restricciones a la biblioteca; finalmente, por el gusto y la capacidad que desarrolló para moverse cómodamente entre muebles, estantes y archivos. Es este personaje el que nos cuenta la historia y desde él lo vemos todo.


El narrador nos lleva a descubrir un entramado de situaciones que van a desembocar en lo que se pretende contarnos: cómo Juan Ponce de León pierde la vida por el engaño de un indio que le servía como esclavo. Este indio le hace creer al colonizador que existe una fuente, más allá de la isla en que viven, que puede otorgar la juventud eterna. Así, Ponce de León se enfrasca en la enloquecida búsqueda de una quimera: la supuesta fuente de agua salutífera no es otra cosa que un subterfugio, una venganza que el indio esclavo le brinda para vengarse de él y de sus maltratos.


Todo esto es contado desde una suerte de “trampa” narrativa. Al inicio, el narrador no entra de lleno en el cuento de Ponce y su esclavo, sino que lo va haciendo aparecer como en un ejercicio de arqueología en el que capa tras capa van apareciendo indicios, pistas que nos llevan a otras que necesitan descifrarse. Al final, luego de contarnos la infancia de Eugenio y lo que sabemos de él, nos dirige hacia una aventura de enigmas históricos que dan con lo que importa: cómo y porque murió el colonizador de Puerto Rico.


La figura de Ponce de León no es meramente de ficción. Es un personaje histórico. Es conocido como el adelantado y porta, con lo que llamaríamos hoy, “credenciales” para explorar, dominar y anexar los territorios del mar Caribe a los dominios ultramarinos de España. Como sabe el lector, estamos situados en pleno momento de descubrimiento y conquista, cuya fecha, en el caso de Puerto Rico es 1508, más o menos. Cristóbal Colón topó con ella en 1493. Lo que se sabe de Ponce de León es que fue gobernador de la isla y trabajó en la exploración de posibles yacimientos de oro y otros minerales preciosos. En un momento de su existencia fue atrapado por la creencia en este mito de la Fuente de la Juventud y apenas se tiene como cierto, hasta ahora, que murió por una flecha en un combate contra indios caribes. Recaló, para finalizar sus días, en la isla de Cuba, luego de dos intentos de encontrar la dichosa fuente, sin lograrlo. Lo que sí consiguió fue descubrir La Florida, península de la parte norte del continente americano.


Luis López Nieves, con este relato, coloca la historia en una perspectiva interesante porque nos completa, con la capacidad recreadora del lenguaje y la imaginación, un evento del pasado real del que apenas se conocen sus motivaciones, sus resortes. Maneja la historia más que como un hecho como una realidad abierta a toda posibilidad de invención. Este narrador puertorriqueño, en los libros que lleva publicados hasta hoy, no ha cesado de trabajar en la reconstrucción de nuestro pasado colonial latinoamericano, y su importancia, creo, radica en ello. Para él, como expresa al final del libro, “la época de la Conquista es el siglo literario por excelencia del Caribe… El siglo XVI es nuestro periodo histórico más universal”.


Son cinco los relatos contenidos en esta muestra, todos escritos en función de penetrar ese pasado colonial. Aparte del que da nombre al libro, están “El gran secreto de Cristóbal Colón”, “El conde de Ovando”, “La última noche de Rodrigo de las Nieves” y “El suplicio caribeño de Juan de Bordón” —una de las mejores y más elaboradas piezas del conjunto, algo para detenerse a apreciar



Columna publicada 31/03/2008

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