SANTO DOMINGO.-
Luis López Nieves es un escritor puertorriqueño muy creativo. A estas
alturas de su vida no cree que la Historia, en el significado
tradicional de la palabra, exista. Piensa, más bien, que “toda historia
es inventada. Por lo tanto no veo mucha diferencia entre la historia y
la literatura, de hecho para mí la historia es un género literario
más”.
Por eso, desde la publicación de su primer cuento en
1984, “Seva”, un relato histórico que generó una lluvia de favorables
críticas en su país, el escritor puertorriqueño no ha dejado de
escribir en esa especie de subgénero inventado que él llama historia
trocada.
Eso sí, siempre de una manera muy divertida, porque
entiende que el arte, para llegar a la gente y tocarla, debe hacerse de
una manera llana y amena.
De toda su obra, como testigo de
excepción permanece su colección de cuentos “Escribir para Rafa”, del
cual explica fueron historias escritas antes de “Seva”, aunque
publicadas posteriormente por la insistencia de sus editores.
Y
es que desde que el autor le agarró el gusto a la historia trocada, -y
no a una historia real con visos de ficción, como suele manejarse esa
temática- se confiesa un “afiebrado” de las narraciones históricas que
tanto éxito le han generado. No sólo en su país natal, sino también en
los países latinoamericanos.
¿Este estilo es acaso una forma de
hacer historia a su manera? En realidad, López Nieves se
considera un intérprete más de los tantos artífices con que cuentan las
épocas. Sólo que él juega de frente y es sincero. “Los historiadores
dicen que están haciendo Historia y yo digo que estoy haciendo
Historia, pero que la estoy inventado”, dice sin reparos al hablar de
la modalidad literaria que ejercita en sus libros.
No hay, sin
embargo, la intención alguna de dejar moralejas con sus cuentos o sus
novelas. La temática histórica es sólo un recurso. “Lo que pasa es que
yo creo que muchos escritores olvidan que la literatura es diversión,
es arte. Muchos escritores realmente son ensayistas que disimulan, lo
que quieren es dar mensajes más que contar historias. Si usted quiere
decir cosas intelectuales sin narrar una historia, escriba un ensayo, no lo disfrace de novela”.
Tampoco
cree en la utilización del arte como un discurso propagandístico.
Aunque, naturalmente, sus escritos permean aquellos sentimientos que le
han caracterizado como ciudadano: su aversión por la política
imperialista estadounidense y el sueño de que Latinoamérica logre
conformar un bloque político en un futuro próximo, lo mismo que lo han
hecho los países de la Unión Europea; y que se fortalezcan las
relaciones de los países de la región cuyas divisiones, considera, no
existen, sino que han sido creadas por los Estados Unidos para
separarlos.
“Como ser humano tengo una responsabilidad
política, pero mi arte es arte. Mi arte no es propaganda. Obviamente,
si yo tengo unas creencias se van a reflejar. Si eres fascista tu
literatura va a ser fascista; ahora, usarla con ese propósito
propagandístico no es definición de arte para mí”.
“Yo tengo Seva
que es un cuento muy político, un cuento antinorteamericano. Nosotros
somos una colonia norteamericana y yo soy antiimperialista. Creo en la
independencia de mi país. Ahora, Seva primero es arte, y lo confirmé en
Colombia, en Venezuela, donde no tiene una importancia política porque
no son puertorriqueños pero aún así les gusta la historia. La función del artista
debe ser arte; si sólo busca llevar un mensaje, pues que escriba ensayos”,
insiste.
Letras nacionales
¿Existe una literatura
puertorriqueña? La pregunta casi le molesta, como aquello de los
estereotipos con que son calificados sus compatriotas. Pero la
respuesta es rápida y sencilla. A pesar de que él mismo reconoce que su
país carece de una televisión nacional propia, llena más bien de
enlatados importados de Estados Unidos, de un cine propio e incluso de
una prensa nacional libre de censuras, el autor advierte que no pasa lo
mismo con la literatura, ni con las artes en general.
“Con la
literatura no. Primero que todo, no tiene esos controles, no tiene ese
elemento de censura, y además, no conlleva esa producción
multimillonaria. Hacer un libro es una obra solitaria, uno la escribe,
publica el libro y no hay ese proceso intermediario que son todos estos
anunciantes, pues la televisión requiere anunciantes. El arte, no el de
masas, sino la pintura y la literatura, sí es genuinamente
puertorriqueño y genuinamente latinoamericano”.
A pesar de
ello, la literatura puertorriqueña no tiene la trascendencia que tienen
las letras de otros países latinoamericanos. López Nieves lo acepta y
se considera un afortunado. De la mano de la Editorial Norma, ha logrado
colar su literatura a los distintos países del continente, mientras que
el Internet le ha abierto otras puertas que nunca pensó se le
abrirían. Pero otros escritores puertorriqueños no cuentan con
esa misma suerte.
La temática localista de sus escritos,
así como los alcances de las editoras nacionales que sólo tienen
proyección a lo interno del país, impiden que las letras nacionales
trasciendan más allá de su propia isla y que permanezcan desconocidas
incluso para sus vecinos caribeños, afirma el
escritor.
Luis López Nieves
tiene un hogar electrónico en la Red. Desde hace algunos años sostiene
el portal Ciudad Seva, que recibe unas 20 mil visitas
diarias y donde
pueden encontrar foros literarios, cuentos de autores clásicos (más de
tres mil), cuidadosamente seleccionados y editados, así como
información detallada sobre el autor.
Sin embargo, para conocer
la totalidad de su obra deberá comprar sus libros. El autor cree en el
derecho de autor y lo defiende. Y aunque el Internet le ha reportado
una difusión y un alcance a su obra que de otra forma no habría
obtenido, López Nieves sostiene que el tiempo del Internet no le ha
llegado aún.
La publicación de cuentos en la red, sin un
criterio de selección bien definido, atendiendo más bien a la facilidad
del medio, es algo que preocupa al escritor y que le produce
desconfianza. “Es igual con las editoriales, usted va a una librería y
ve que un libro está editado por Alfaguara, por Norma, usted dice O.k.,
aquí hay un filtro, no es lo mismo que una edición de autor. Pues lo
mismo pasa con el Internet. En este momento todavía no hay un
prestigio, un reto, no significa nada publicar en Internet.”
En
relación al fenómeno de los blogs, dijo no tener uno porque es muy
selectivo a la hora de publicar. Criticó la sobresaturación de
información con que se vive hoy en día, pero también atribuyó la
explosión de estos a un fenómeno generacional o a una cuestión de
gustos.
“Primero que todo yo no tengo tanto tiempo para estar
en Internet, hay gente que está cinco veces al día escribiendo allí, yo
no tengo ese tiempo. Conozco gente que está afiebrada y lee 25 blogs
diarios y están pendientes, pero bueno, cada cual lo suyo”, expresó.