SANTO
DOMINGO, D.N.- Nacido En Puerto Rico en 1950. Se graduó en Bachillerato
en Artes y después hizo una Maestría, también en Artes, en The
University of New York sobre literatura hispanoamericana. Es Doctor en
Filosofía y Letras del State University of New York, con estudios en
Literatura comparada, narrativa europea e hispanoamericana.
Ha trabajado como corresponsal y director de páginas culturales en
periódicos; como guionista, traductor y comentarista literario para el
canal 4 RV., entre otras variadas labores relacionadas con la
literatura.
En 2004 fundó en la Universidad del Sagrado Corazón, de San Juan,
Puerto Rico, el primer y único programa de Maestría en Creación
Literaria del Caribe, siendo además su Director. Es fundador y
director, también, de la Biblioteca Digital Ciudad Seva
(www.ciudadseva.com), muy reconocido portal de Internet con más de
3.000 cuentos clásicos.
Habla varios idiomas: español, inglés, francés y portugués. Se dio a
conocer en la literatura al publicar en 1984 el relato histórico
"Seva”, uno de los mayores éxitos literarios en Puerto Rico, que además
aportó un nuevo género literario: la historia trocada. En 1987 publicó
los relatos “Escribir para Rafa”.
En el 2000 un libro de cuentos históricos llamado “La verdadera
muerte de Juan Ponce de León, por el que ganó el premio del Instituto
de Literatura Puertorriqueña (Premio Nacional de Literatura).
En 2005, Editorial Norma le publica una novela “El corazón de
Voltaire”, que ha recogido muy buenos elogios de Estados Unidos, Europa
y América Latina. Con esta novela sienta un precedente en el Instituto
de Literatura Puertorriqueña y gana de nuevo el Premio Nacional de
Literatura. Fue proclamado el mejor libro del 2005.
¿En cuántas ferias del libros ha participado?
En pocas: diez o doce. Antes no me gustaba participar, porque soy
tímido, pero ahora estoy haciendo un esfuerzo por controlar la timidez.
¿Y este año?
Hace pocos meses, en noviembre o diciembre, estuve en la Feria de
Miami. El 20 de abril estaré en la de Bogotá, Colombia. El 2 de mayo
estaré en la de Santo Domingo, República Dominicana.
¿Qué opinión tiene acerca del mercado del libro en el mundo?
Varía mucho de país en país, pero básicamente podemos decir que hay
dos aspectos. Por un lado es un producto comercial más, que se mercadea
como hamburguesas o desodorantes. Ese es el caso de muchos
“best-sellers”. Por el otro lado es un objeto artístico, que se valora
con criterios ajenos a la mercadotecnia. Ese es el caso de los libros
que gozan de prestigio en los ambientes intelectuales y académicos,
aunque no sean éxitos de ventas.
¿Cuál es su opinión sobre la industria editorial en su país?
Las editoriales de mi país, Puerto Rico, tienen una gran limitación:
no distribuyen en el extranjero. Por tanto, me son poco atractivas,
porque soy latinoamericano primero y puertorriqueño segundo. Para mí es
muy importante que tengamos contacto permanente con nuestros hermanos
latinoamericanos. Las editoriales de Puerto Rico fomentan el
insularismo. Para los autores que pensamos más allá de lo meramente
nacional, eso es un problema, pero por suerte ahora tenemos la
presencia de editoriales internacionales. He publicado todos mis libros
con el Grupo Editorial Norma, de Colombia, porque es la editorial más
grande de América Latina y le hace poco caso a las fronteras
nacionales, que para un escritor son ridículas.
¿Qué inconvenientes resaltaría como preponderantes para las editoras?
La verdad es que no sé mucho sobre los problemas de las editoriales.
Pero, por lo que he observado, puedo suponer, por una parte, que
estos problemas varían mucho de país en país. El precio de los
libros, por ejemplo, es un problema en países con mucha pobreza.
El cambio de moneda, las tarifas arancelarias, la transportación,
las carreteras y los impuestos también pueden ser un problema
cuando se desea exportar libros. Si comparamos a Estados Unidos
con América Latina, notamos de inmediato que hay serias
dificultades. Ellos tienen un mercado único con 300 millones de
habitantes; comparten moneda, correo, etc. En América Latina
tenemos casi 400 millones de habitantes, pero somos casi 20
países con monedas, correos, impuestos y niveles de vida
diferentes. En Estados Unidos un residente de California puede
pedir un libro en Amazon y recibirlo por un flete de sólo tres
dólares. Un argentino no puede pedir un libro en México y
recibirlo por tres dólares. Ese es un gran problema para los
editores.
¿Y en el caso de los autores, cuáles son los mayores inconvenientes?
No entiendo bien la pregunta. ¿Cuáles son los problemas principales?
Lo que debe preocuparle al autor son dos factores: el prestigio de la
editorial, la calidad de la impresión y la distribución.
¿Qué libro presentará en la Feria?
Mi novela más reciente: “El corazón de Voltaire”. Creo que el 2 de
mayo. No sé si será en una sola actividad o en varias, pero será entre
el 2 y el 5 de mayo.
¿Es la primera vez que viene al país?
No. La República Dominicana es un país que me gusta mucho y visito
con frecuencia. De hecho, hace dos años mi esposa y yo lo elegimos para
casarnos. Nuestro certificado de matrimonio es dominicano. Además, mi
librería favorita en el mundo entero es la Librería Cuesta. He visitado
gran parte del mundo, pero nunca he visto una librería más acogedora.
¿Cuál capta usted que es la opinión externa acerca de la literatura dominicana actual?
Yo diría que la literatura dominicana no se conoce mucho en Puerto
Rico, con excepción de los clásicos como Juan Bosch, Pedro Mir y
Henríquez Ureña. De los contemporáneos se sabe poco. Conozco, por
ejemplo, a José Alcántara Almánzar y a René Rodríguez Soriano. Pero no
los conozco porque haya visto sus libros en las librerías, sino porque
tuve el honor de conocerlos personalmente.
¿Cuál es el ambiente que le gusta para crear su obra?
Escribo en mi casa, en un estudio privado, en una computadora,
sentado ante una ventana con vista a las montañas. No puedo escuchar
música mientras escribo, porque me distrae. Visto pantalones cortos y
anchos y una camiseta, para estar cómodo. Casi siempre estoy descalzo o
en sandalias. Soy furiosamente nocturno. Desde hace muchos años
mi horario es el siguiente: me acuesto a las seis de la mañana y me
despierto a las 12 del mediodía. Por la tarde, mientras brilla el sol,
leo, hablo por teléfono o hago diligencias en la calle, porque no puedo
concentrarme para escribir. Tan pronto desaparece el sol, me siento
ante la computadora y escribo horas enteras sin parar.
¿Hay alguna razón o detonante en su vida que lo impulsara a escribir?
No. Desde que me conozco, escribo. No sé por qué. No me quiero
inventar excusas altruistas, decir que busco la “verdad” o que pretendo
“salvar al mundo” con la palabra. No. Sólo escribo para crear belleza.
La literatura es arte, es crear belleza por medio de la palabra.
También es un testimonio.
En verdad, ¿escribir es un desahogo o más bien el deseo de trascender o endulzar el ego?
Bueno, esa es la descripción de “terapia”, no es la descripción de
literatura. Algunas personas intentan resolver sus problemas por medio
del siquiatra o de la escritura. Pero la literatura es arte, no es
terapia.
¿Qué prepara ahora?
Una novela nueva en que el protagonista del “El corazón de Voltaire”, el doctor Roland de Luziers, vive otra aventura asombrosa.
¿Cree que ahora hay más analfabetos literarios en el mundo?
Antes del siglo XX la literatura era arte y diversión. No había
muchas opciones. Pero hoy día la gran mayoría de las personas acude a
otros medios, como el cine, la radio o la televisión, para divertirse.
Estos son medios que no existían antes del siglo XX. Por tanto,
proporcionalmente hoy día se lee menos. Los que antes leían novelas de
aventuras para divertirse, ahora van al cine. Pero, a medida que un
pueblo se educa, lee más.