Hoy en la USC se presenta el primer libro dedicado a la
narrativa de Luis López Nieves, obra de la hispanista Estelle Irizarry
Si los escritores andan por la vida inventando mundos, a los críticos literarios
les corresponde habitarlos y descifrarlos. Algunos se dejan llevar por los
aspectos meramente estructurales, otros por -las que creen son- las intenciones
del autor, pero Estelle Irizarry se deja llevar por su intuición.
Hoy la doctora e hispanista presenta el resultado de una de sus muchas andanzas
literarias, cuyo norte lo ha trazado el olfato. El arte de la tergiversación
en Luis López Nieves -una publicación de Terranova Editores- es su más
reciente trabajo de crítica y el primero que se publica sobre la obra del
escritor. La presentación del libro estará a cargo de la doctora Gloria Waldman
y se llevará a cabo a las 7:00 p.m. en la Galería de Arte ubicada en el edificio
Barat Sur de la Universidad del Sagrado Corazón en Santurce.
Fue gracias a sus propias inquietudes y su inacabable curiosidad que Irizarry
descubrió a López Nieves. Para el año 78 había publicado un libro titulado La
broma literaria en nuestros días, por su fascinación por los juegos
literarios. En dicho libro estudió autores que habían escrito obras que la gente
tomó por verdad. Unos años después, en el 84, llega a Puerto Rico y se encuentra
con “graffitis” en todas partes que leían: “¿Dónde está Víctor Cabañas?”. Con el
tiempo supo que nunca existió tal individuo y que se trataba de un personaje
literario que aparecía en la obra Seva de López Nieves.
“Eso me pareció insólito y decidí incluir en mi curso sobre la broma literaria
la obra Seva y ahí descubrí otras obras de López Nieves y me di cuenta de
que él tenía una manera muy original de escribir; tomaba tradiciones antiguas y
las renovaba con su inventiva, además tenía sentido del humor, que es algo bien
raro”, recuerda la autora quien también es profesora emérita de Georgetown
University y pertenece a la Academia Norteamericana de la Lengua Española.
La nueva publicación -que según Irizarry de algún modo aspira a ser una obra en
sí misma y no sólo un escrito sobre lo escrito- analiza cinco cuentos aún no
recogidos en libro y la novela El corazón de Voltaire. En él elabora el
concepto de la tergiversación como recurso literario y ofrece una mirada muy
precisa a las obras escogidas y a su vez plantea ideas que considera, pueden
aplicársele a toda la obra de López Nieves, como por ejemplo la idea de la
leyenda urbana, entre otros secretos que va descubriendo lectura tras lectura.
“Creo que la intuición es indispensable en la crítica literaria y lo es con
todo. Un cantante canta porque tiene voz, uno es pintor porque tiene el talento
de pintar; también la crítica es un talento. Yo no puedo escribir cuentos, no
soy cuentista, no soy novelista, no soy poeta, no soy dramaturga lo único que
puedo hacer, en ese sentido, es estudiar lo que otros han creado pero con la
mente muy despierta”, reflexiona Irizarry sobre el oficio que ejerce a través
del cual ha publicado 30 libros y ediciones y multiplicidad de artículos en
revistas.
Atención al detalle
Es esa atención al detalle lo que le ha permitido descubrir cosas como el juego
con los nombres en El Corazón de Voltaire, en el que por ejemplo, descubrió la
presencia de Don Quijote en un personaje llamado Molinó.
“Cada vez que descubro un secreto de un autor me siento satisfecha. Es casi una
relación de oposición, el autor tiene secretos -todos tienen- y a veces no son
ni conscientes de eso. Ahora, hay que defender lo que uno encuentra y dar
pruebas indisputables”, establece la académica quien a pesar de que tiene
amistad con López Nieves no habla con él de su crítica a su obra. “Nuestra
conversación sobre el tema está en el libro”. Claro, habrá quien cuestione su
trabajo y sus criterios para seleccionar las piezas que estudiará pero ante eso,
la profesora tiene una regla muy sencilla: se fija en los buenos libros y olvida
los que no le interesan.
Curiosamente Irizarry -que al hablar pareciera que lo hace en el salón de
clases- apunta que la palabra más compleja en todo el libro es precisamente,
tergiversación y según ella misma explica: “Esa es una palabra que no se puede
definir exactamente porque es una palabra única que suele tener una carga
negativa pero, realmente, es una cosa positiva es poder hacer algo, cambiar de
dirección, tomar algo ya existente y darle algo nuevo, sorprenderlo; nos gustan
las sorpresas y quién diría que después de Seva, Luis López Nieves nos
podría volver a sorprender”.
Atado a esto está su interés de hablarle a un público más amplio que el
estrictamente académico, ya que opina que “la crítica académica, muchas veces,
se cultiva para otros académicos y hay que respetar al lector común porque todos
fuimos lectores comunes al principio”, puntualiza esta mujer de hablar calmado y
claro, atrevido y simpático; que no tiene reparos en decir, pero sabe muy bien
como hacerlo, después de todo para ella “una vez el autor publica los derechos
son suyos, pero la obra es mía y de todos los lectores”.
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Los libros, su hogar
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