El corazón de López Nieves
o el revés de la Historia (II)
Por Rafael Grillo
A: Luis <cs@ciudadseva.com>
De: Rafa <rgrillo@enet.cu>
Asunto: Seguimos con El corazón...
Fecha: 14-01-0
Estimado Luis:
Hay todavía algo más en El corazón de Voltaire
que me llama la atención y sobre lo cuál quisiera preguntarte. Como
esta correspondencia la leerán otros lectores que no han leído tu
libro, primero voy a reproducir acá la sinopsis de la novela que
aparece en la contraportada: “Una inesperada pregunta en una
conversación entre el presidente de Brasil y la embajadora de Francia
en ese país hará que se movilicen tanto el Gobierno como la Academia
Francesa. Los restos de Voltaire, uno de los más importantes pensadores
del mundo, fueron profanados hace un siglo, y lo único que se conserva
de él es su corazón, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de
París, pero ¿cómo demostrar que es realmente el corazón del Filósofo?
Roland de Luziers, profesor de genética de La Sorbonne , será
el encargado de resolver el dilema...” Mi pregunta se desprende
precisamente de esa aparente “extranjería” de la novela, porque, por
tradición, los escritores suelen escoger sus argumentos de los íconos
históricos y culturales de su nación de origen. Esto, dentro de la
literatura latinoamericana ha sido, incluso, casi un fatum avasallador. Sin embargo, El corazón de Voltaire
se separa de esta tradición, y hasta de tus libros anteriores,
enfocados en el pasado de Puerto Rico. Entonces, ¿quisiera saber las
razones de ese cambio, de ese cosmopolitismo de tu novela, cuyos
protagonistas actuales y pasados pertenecen al ambiente europeo?
Un abrazo,
RAFA
A: Rafa<rgrillo@enet.cu>
De: Luis <cs@ciudadseva.com>
Asunto: RE: Seguimos con El corazón...
Fecha: 15-01-07
Estimado Rafa:
Lo sorprendente no es que yo haya escrito una novela ubicada fuera de
América Latina, con personajes que no son latinoamericanos, sino el
hecho de que no lo haya hecho antes. Me gusta mucho ser
latinoamericano, pero en ningún lugar está escrito que sólo debo
escribir sobre América Latina. Y, aunque lo estuviera, pues la verdad
es que las reglas me importan poco cuando me pongo a escribir.
Desde antes de 1983, año en que publiqué Seva ,
estoy escribiendo literatura histórica. Pero no había asimilado el
hecho de que una gran cantidad de narraciones históricas no ocurren en
los países de los autores. Los cuentos folclóricos casi siempre
empiezan con "Había una vez un país muy lejano..." Luego tienes las
novelas de caballerías que ocurren en países míticos... las novelas
bizantinas, las novelas sentimentales, etc. El protagonista de una de
las novelas más importantes de Francia, La cartuja de Palma ,
no es francés sino italiano; además, la acción transcurre en Italia.
Asimismo, el protagonista de una de las obras más importantes de
Inglaterra, Hamlet , es danés. Y una de las obras fundamentales de España, La vida es sueño ,
transcurre en Polonia con personajes polacos. Además, uno de los
autores modernos que más admiro, el finlandés Mika Waltari, no tiene
ninguna novela famosa que transcurra en Finlandia. Es ridículo
que un autor, que trabaja con la imaginación, entienda que sólo debe o
puede escribir sobre su país. Sin embargo, escribir sobre Francia
realmente no es ir muy lejos. Durante siglos Francia fue la capital
cultural de América Latina. Las generaciones de nuestros bisabuelos,
abuelos y padres se criaron leyendo Los miserables , El conde de Montecristo , La Dama de las Camelias y muchas obras francesas que hoy día son parte de nuestra tradición cultural.
Por último, Voltaire, protagonista de mi novela, ya no le pertenece a
Francia, sino al mundo. Fue el primer intelectual moderno. Se puede
decir que inventó o definió la figura del intelectual comprometido que
perdura hasta el día de hoy en América Latina. Fue el primer
artista-intelectual que utilizó su fama, poder e influencia para
combatir la injusticia y provocar el cambio social. José Martí y
Eugenio María de Hostos fueron volterianos. Asimismo lo son Silvio
Rodríguez y Danny Rivera cada vez que apoyan la libertad de América
Latina. De hecho, hasta los cantantes de rock , cuando ofrecen conciertos en África para combatir la pobreza, están siguiendo el ejemplo de Voltaire... aunque no lo sepan.
A pocas personas admiro tanto como a Voltaire.
Cordialmente,
Luis
A: Luis <cs@ciudadseva.com>
De: Rafa <rgrillo@enet.cu>
Asunto: Pregunta de aniversario ...
Fecha: 15-01-07
Estimado Luis:
Como está cerca tu aniversario, seguramente querrás un descanso y por
eso haremos un alto en las reflexiones sobre literatura. De todos modos
te lanzo una pregunta para estos días y que tiene que ver precisamente
con la fecha que celebras. Dice en tu biografía que “el 17 de enero de
1950 Luis López Nieves nació accidentalmente en Washington DC., de
padres puertorriqueños”. Yo siento que al escribirse “accidentalmente”
se hizo un énfasis intencionado, que se relaciona con el asunto de tu
identidad nacional. Los avatares de tu vida te han conducido, sin
embargo, a pasar períodos de tiempo tanto en Estados Unidos como en tu
isla natal, donde hace ya varios años has fijado residencia. Quisiera
que me escribieras ahora sobre qué te ha llevado a confesar en una
entrevista para un diario de Caracas que te sientes feliz de ser
puertorriqueño y no te seduce el american dream .
Un abrazo y muchas FELICIDADES!!!
RAFA
A: Rafa <rgrillo@enet.cu>
De: Luis <cs@ciudadseva.com>
Asunto: RE: Pregunta de aniversario ...
Fecha: 19-01-07
Estimado Rafael:
Me tardó un poco entender tu primera oración porque en Puerto Rico
usamos "aniversario" para el aniversario de bodas y "cumpleaños" para
celebrar el nacimiento. Nací el 17 de enero pero mi aniversario (de
bodas) es el 12 de enero. De hecho, no sé si sabías que Antón Chejov y
Pedro Calderón de la Barca también nacieron el 17 de enero. Estoy en
buena compañía, ¿no crees?
Vayamos a tu pregunta: Digo que nací accidentalmente en Washington, DC,
porque no tengo nada que ver con esa ciudad exótica, excepto el hecho
accidental de que mi familia estuvo allí (y en Virginia) durante una
breve temporada. Italo Calvino nació en Cuba, Cortázar nació en
Bélgica. A nadie se le ocurriría pensar que Calvino sea cubano o que
Cortázar sea belga. Pero en el caso de Estados Unidos, pues de
inmediato nos ponen esta etiqueta de "inmigrante" o "minoría" o
"neorricanos", que no acepto. Durante unos breves años fuimos
exiliados, como lo fue Martí cuando estuvo en Estados Unidos, pero soy
y siempre he sido latinoamericano.
De hecho, soy latinoamericano primero y puertorriqueño segundo. Como el
Ché Guevara, creo en la gran nación latinoamericana que empieza en
México y termina en la Argentina. Esta nación ya existe culturalmente.
Sólo falta que terminemos con las estúpidas divisiones provincianas y
que acabemos de convertirnos en una gran nación. Quizás algunos
lectores piensen que mi planteamiento es fantástico. Pero si alguien
hubiera dicho en el 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, que Europa
sería un país con moneda e instituciones comunes unas décadas después,
lo hubieran encerrado en un manicomio. Los franceses y los alemanes,
para darte un ejemplo, llevaban más de dos mil años peleándose entre
sí. Pero míralos hoy. Y es una unión pegada con cola de escuela
primaria, porque hablan decenas de idiomas y tienen culturas muy
diferentes. Y nosotros, que hablamos el mismo idioma y somos hermanos,
¿por qué no podemos unirnos?
La respuesta es que tenemos un gran problema: el Imperio del Norte que
aplica consecuentemente las lecciones de Maquiavelo: "divide y
conquistarás". No ha sido por falta de voluntad nuestra. Cada vez que
hemos intentado levantar la cabeza, como Guatemala y República
Dominicana y Chile, pues viene el Imperio del Norte y nos pisotea. O
nos intenta pisotear, como en Cuba. Y siempre consigue alcahuetes y
quintacolumnistas para hacerles el trabajo sucio, porque el oro abre
las puertas del Paraíso.
Pero ahora veo lo que ocurre en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua,
etc. Y noto que están actuando con inteligencia, que ya los gobernantes
no son ingenuos como lo fue Allende, que presidentes como Chávez saben
que el Imperio del Norte está trabajando muy activamente para
asesinarlos o derrocarlos, y están tomando pasos para que no ocurra.
Tengo muchas esperanzas.
Ahora bien, vuelvo a tu pregunta concreta: el amigo periodista de
Venezuela, Edgar Moreno-Uribe, me preguntó si no era importante para mí
traducir El corazón de Voltaire
al inglés. Le respondí que no era una prioridad. Prefiero que me lean
los 400 millones de hispanolectores. Y, vamos, no me molestaría que me
leyera el mundo entero, en inglés o en el idioma que sea, pero no
padezco esa manía de querer triunfar específicamente en los Estados
Unidos. De los Estados Unidos lo único que me interesa es que se
vayan de mi país. Sé que Puerto Rico es un país pequeño que no tiene
por qué luchar solo contra el mundo. También sé que vivimos en la época
de los grandes bloques políticos. Pero algunos boricuas piensan que nos
conviene unirnos a Estados Unidos. No comprenden que nuestra patria
natural es América Latina, ninguna otra. En Latinoamérica somos
nosotros, no tenemos que cambiar. Dentro de los Estados Unidos siempre
seremos ciudadanos de segunda clase, seres aplastados y despreciados
por una cultura extraña, y eso no me interesa para nada.
Por desgracia, la propaganda y la enajenación en Puerto Rico han
llegado al punto en que muchos boricuas te dicen, con cara de palo, que
son norteamericanos. Así lo dicen: "Ah, yo soy americano". Y lo creen,
porque la propaganda y el lavado de cerebro han sido muy fuertes. No
entienden que a un perro, por más que se le repita y repita y repita
que es un gato, siempre será un perro. Y nosotros, por más que la
propaganda gubernamental, las escuelas, los medios, las instituciones,
etc., nos digan que somos gringos, pues siempre seremos lo que somos:
latinoamericanos.
Este es un punto que Voltaire hubiera entendido a la perfección, porque creía en el sentido común y en lo evidente.
Abrazos
Luis
El corazón de López Nieves
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