Mi tía Eloína es de las que siente sana y muy justificada
envidia por el modo como algunos autores han logrado meterse en el corazón de la
literatura latinoamericana por la vía de recrear o reformular hechos históricos
o situaciones contemporáneas de alguna importancia para las identidades
nacionales. Si de Venezuela podemos recordar a Denzil Romero con sus travesuras
literarias acerca de Francisco de Miranda (La tragedia del
Generalísimo, Barcelona: Argos Vergara, 1983) y Manuela Sáenz (La
esposa del Dr. Thorne, Barcelona: Tusquets, 1988 ), de otros países nos
vienen a la memoria autores como Jorge Franco (colombiano, Rosario
Tijeras, Barcelona: Plaza & Janés, 1999 ) y Tomás Eloy Martínez
(argentino, Santa Evita, Buenos Aires: Planeta, 1995). Hay muchos más,
pero deseo detenerme ahora en el caso particular de Puerto Rico. De ese país
salta inmediatamente a la memoria la curiosa circunstancia de un autor al que
estima muy particularmente mi parienta.
Ya querrían muchos escritores haber tenido la suerte de
trocar ficcionalmente algo de la historia oficial de su nación, publicar el
cuento en un diario y lograr que fuera leído cual texto histórico auténtico que
ponía al descubierto asuntos muy serios relativos a la identidad nacional de los
puertorriqueños, y además generase toda una polémica sobre la fundación de la
isla del encanto.
Eso exactamente fue lo que ocurrió con el cuento “SEVA:
Historia de la primera invasión norteamericana de la isla de Puerto Rico
ocurrida en mayo de 1898”, de Luis López Nieves, escritor boricua (1950) a quien
el Instituto de Literatura puertorriqueña acaba de otorgar en este año 2006, y
por segunda vez, el Premio Nacional de Literatura de su país. La primera vez lo
recibió en el 2000 por su libro de cuentos La verdadera muerte de Juan Ponce
de León (un conjunto de relatos que juega al mismo recurso de darle a la
historia oficial de la isla un curso ficticio que, aparte de modificarla, pone a
los lectores a pensar muy seriamente en la verdad de su pasado). Ese libro fue
publicado inicialmente en ese año por la editorial Cordillera y posteriormente
ha sido puesto en circulación internacional por Norma, Bogotá, 2006).
Ahora se le otorga el Premio Nacional al mismo autor por una
novela ya conocida y reconocida en Venezuela y otros países latinoamericanos, no
sólo por su originalidad temática, sino también por el recurso estilístico de
estar toda construida con base en una serie de mensajes de correo electrónico.
Resulta admirable la destreza lingüística de quien ha logrado estructurar con
ese solo recurso formal una novela de 228 páginas que no podemos soltar hasta el
final. Bajo la excusa de una historia amenísima en la que múltiples
interlocutores, casi todos vinculados al gobierno, se cruzan una infinidad de
breves textos electrónicos, el propósito formal de los mismos es indagar si es
realmente el corazón del autor intelectual de la revolución francesa (François
Marie Arouet, mejor conocido como Voltaire, 1694-1778) el que se encuentra
siendo reverenciado en una urna en la Biblioteca Nacional de París.
La obra se titula El corazón de Voltaire (Bogotá:
editorial Norma, 2005) y merece ser leída por cualquier lector atento al proceso
actual de la literatura latinoamericana. Hay, por supuesto, otros autores que se
han valido de este recurso, pero hasta ahora ninguno de los que conocemos lo
había asumido de manera total como lo ha hecho Luis López Nieves.
Otras novelas que conocemos y que de alguna manera se valen
de este recurso o de otras estrategias virtuales, son: Acoso textual
(Raúl Vallejo, ecuatoriano, Quito: Planeta, 1999), Las cucarachas salieron
bailando conga (José Irimia Barroso, venezolano, Caracas: Planeta, 2000) y
Sueños digitales (Edmundo Paz Soldán, boliviano, Madrid: Alfaguara,
2001).
López Nieves participó hace poco en Venezuela como jurado de
la Bienal de Novela Adriano González León y coordina además un importante portal
de la red en el que, aparte de suficiente información sobre su obra y
comentarios acerca de la misma, podemos encontrar una importante biblioteca
digital relacionada con la narrativa y el arte de narrar. Para quienes deseen
visitarla los invitamos a pasearse por
www.ciudadseva.com