Luis López Nieves: la historia es un "gran engaño"
Nov
17, 2006
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Sonia Osorio
Miami (EEUU), 17 nov (EFE).- El escritor puertorriqueño Luis
López Nieves descree de la historia al considerar que cada país se
inventa la que quiere desde una perspectiva de vencedores, por ello
en sus obras intenta desmontar lo que califica de "gran engaño".
"Nos han engañado durante tantos siglos contando la ficción como
si fuera historia que yo estoy narrando la historia como ficción",
dijo en una entrevista con Efe.
Esa cruzada la inició con su obra "Seva" (1984), donde relata la
la historia de la invasión estadounidense a Puerto Rico, ocurrida en
mayo de 1898, y continúa en "El corazón de Voltaire" (editorial
Norma), que presentará el domingo en la Feria Internacional del
Libro de Miami.
Con una prosa dinámica, el autor narra cómo tiemblan los
cimientos de la historia de Francia cuando se cuestiona si el
corazón que se encuentra en una urna en la Biblioteca Nacional de
París pertenece al filósofo y escritor François Marie Arouet,
Voltaire.
Ante esta situación, el presidente de Francia, muy preocupado de
que se "pensara que tienen 200 años haciendo el papel de tontos",
pide a un experto que compruebe, mediante pruebas de ADN, si el
corazón es auténtico.
"El científico comienza a hacer unos descubrimientos que
revolucionan y cambian la historia intelectual de Francia", dijo
López Nieves.
En la novela, que se desarrolla en el siglo XVIII y el siglo XXI,
el autor utilizó la técnica epistolar a través de mensajes
electrónicos como el medio de comunicación de los personajes,
mecanismo con el que se narra la trama.
"Inicialmente empecé a desarrollar la trama mediante cartas, pero
me pregunté: Cuánto hace que no escribes una misiva? Más de dos
años, entonces lo cambié a correo electrónico", explicó.
Para el Premio Nacional de Literatura del 2000, es "imposible que
haya una historia objetiva" cuando se narra con una sola versión de
los acontecimientos.
En ese contexto, mencionó el caso del Descubrimiento de América,
que se "cuenta como toda una hazaña heroica", pero al narrarlo desde
el punto de vista de los indígenas, el escenario es totalmente
distinto.
"Para ellos fue la época de gloria o el comienzo de un genocidio?
Para ellos el descubrimiento significó la muerte, podían hablar los
aztecas o los indios de Puerto Rico, que ya no existen porque los
erradicaron, de ese hecho con la versión de los europeos?", se
preguntó.
Una opinión similar expresó en cuanto a la guerra en Irak.
Todo el mundo puede coincidir en que las tropas estadounidenses
llegaron a esa nación en el 2003, pero eso no es historia, es un
dato y "la próxima oración se estructurará dependiendo de quién se
trate: cierto grupo dirá que es la invasión estadounidense y otro
que comenzó la liberación de Irak".
"Normalmente nos llega la versión de los vencedores, es decir
tenemos siempre una versión, pero historia, una crónica
científico-objetiva de la realidad, no existe", afirmó.
Visto desde ese óptica, ratificó su planteamiento de que "la
historia es pura literatura, ha sido un gran engaño de siglos. Toda
historia es un invento, cada país se inventa la que quiere".
De allí que López Nieves se vale de la llamada "historia trocada"
para transformar los datos históricos "supuestamente verídicos" y
transformarlos en recurso literario.
Una técnica que emplea en "El corazón de Voltaire", novela que ya
tiene cuatro ediciones.
El libro se comenzó a distribuir en enero de este año en Estados
Unidos, Puerto Rico, Venezuela, Colombia y República Dominicana y
recientemente en México y Argentina. En el primer trimestre del 2007
se publicará en España.
López Nieves es autor también de "La verdadera muerte de Juan
Ponce de León", que lo hizo acreedor al Primer Premio del Instituto
de Literatura Puertorriqueña (Premio Nacional de Literatura), así
como de "Escribir para Rafa" y "Te traigo un cuento".
Doctor en literatura comparada, tituló obtenido en la Universidad
de Nueva York, el escritor fundó la primera y única maestría en
creación literaria del Caribe, en el 2004, en la Universidad del
Sagrado Corazón, en San Juan de Puerto Rico. EFE