Debuta en sociedad "El corazón de Voltaire"
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sábado, 30 de septiembre de 2006

Héctor Aponte Alequín  PARA PRIMERA HORA



El escritor Luis López Nieves, autor de "El corazón del Voltaire", aplaude al crítico Seymour Menton. (Primera Hora / Luis Alcalá del Olmo)

El propósito de la reunión era presentar "El corazón de Voltaire", pero el que se dio a conocer la noche del jueves en el Centro de Adiestramiento Profesional de la Universidad del Sagrado Corazón (USC), en Santurce, fue el que casi comparten el crítico estadounidense Seymour Menton y el autor de esa novela, el puertorriqueño Luis López Nieves.

Como buen profesor perito en narrativa hispanoamericana, Seymour Menton expuso una charla salpicada de anécdotas y técnicas de oratoria cuya amenidad compartió con el público, no sólo un comentario sobre las "innumerables cualidades" de la novela que circula en Puerto Rico y parte de Latinoamérica desde principios de año, sino también un poquito de la cómplice amistad que une a ambos.

"¿Cómo me voy a atrever a comentar el libro cuando todos ustedes lo han leído ya?", inició el crítico su parlamento luego de describirse como "contento y cohibido", descripción comparable a la empleada por Luis López Nieves en su turno al catalogar de "necedades" las muestras de agradecimiento que hizo a personas que dividió en tres grupos: los "amigos íntimos", los periodistas y los académicos.

Era la misma ironía mordaz, el mismo afán por esquematizar a pesar de que ambos dijeron que improvisarían, y la misma simpatía no exenta de timidez, la que le escondieron al público de sobre 200 personas al diluirla en sus pares de pies juntos y temblorosos cuando cada uno se colocó detrás del podio.

Era ese corazón "con un arte para tergiversar y distorsionar" que Seymour Menton identificó –"sin encontrar defectos, aunque los busqué", aseguró– como uno de los mayores aciertos de Luis López Nieves al usarlo irónicamente en el título, pues al filósofo francés Voltaire se le conoce, precisamente, por su racionalismo.

Así contestó a una de las preguntas del público durante el conversatorio que el neoyorquino de 79 años interrumpió al reclamar: "Pero a ustedes se les ha olvidado el tercer motivo de mi (reciente) viaje a México".

Se trata de una anécdota que relató al principio con el doble propósito de "no aburrir" –como nunca lo hace Luis López Nieves, opinó– e hilvanar sus ideas, pues resulta que ese tercer motivo era comprobar que el autor había hecho bien su labor investigativa para crear a sus personajes, mediante una visita a un cementerio que aparece en el texto del sello Norma que editó Giselle Borrero. Éste es un ejercicio "que se respeta" en la corriente de "la nueva novela histórica contemporánea iniciada en 1975 y encumbrada ahora por Luis".

Esa escritura, por un lado, logra "enseñar a los lectores a desconfiar de todos los poderes, ya sea el de la Inquisición o ya sea el de los puritanos, ya sea el de los capitalistas o ya sea el de los socialistas". Por el otro, niega que el país de origen sea tema obligado, articuló Seymour Menton.

Dada la exuberante alabanza del corpus narrativo de Luis López Nieves, gente del público se preocupó por cómo superar al maestro, que en la actividad recibió a varios estudiantes de la maestría en Creación Literaria que fundó en la USC. Menton insistió en que la única manera de lograrlo es no imitándolo, no escribiendo sobre lo mismo, dejarle ese campo a él solo.

El propio López Nieves reiteró esta idea al narrar otra interesante anécdota según la cual le entregó una cartita al laureado escritor Julio Cortázar en la que le decía que tenía que "matarlo".

"Y él me contestó que claro que sí, siempre y cuando fuera sólo en la literatura", completó a carcajadas el también "genio de la exageración", como lo llama Menton.

El autor de "Seva" y "Escribir para Rafa" desbordó "como en los premios 'Oscar'" su cariñosa gratitud hacia los periodistas Nelson del Castillo, Carmen Dolores Hernández, Mario Alegre Barrios y muy especialmente hacia Pedro Zervigón, allí presente, por ser el primero en escribir sobre su obra.

El rito se repitió con José Jaime Rivera, presidente de la USC, primero en emplearlo como profesor, Esther Irizarry, quien difundió su trabajo literario fuera de Puerto Rico, y Seymour Menton, quien lo incluyó en su "Antología del cuento hispanoamericano" cuando "todavía yo no era tan famoso".

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