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La historia detrás del
escritor Lyan M. Babilonia
Román |
Tras más de dos décadas de Seva, aquel cuento que produjo
una “vorágine” de opiniones durante los años 80, hoy el autor
puertorriqueño, Luis López Nieves, continúa despertando el interés
por sus escritos entre todos aquellos que aman la literatura, no
sólo en este pedacito de isla, sino en el mundo, porque su nueva
novela El Corazón de Voltaire cruzó las fronteras para llegar
a Latinoamérica.
Dentro de sus creaciones literarias López Nieves esconde un poco
de su filosofía de vida. “Yo creo que hay dos tipos de personas en el
mundo: los que le dicen a la gente cómo vivir y los que piensan que
deben vivir la vida como quieren. Yo estoy en el segundo grupo,
pienso que uno debe vivir la vida como quiere siempre y cuando no le
haga daño a nadie. Creo que uno debe estar orgulloso de sus raíces y
conocerse bien porque a un gato por más que le digan que es perro,
sigue siendo gato”.
Convencido de que nació para escribir, López Nieves comentó que,
aunque en un momento dado no consideró estudiar Literatura, cuando
pisó el departamento de Humanidades de la universidad de Puerto Rico
acompañado de un profesor de Ciencias Políticas, quien le dijo que
estaba en la profesión equivocada, no pudo volver atrás. Y es que,
no se había decidido porque por un lado en su conciencia estaba
presente la percepción de amigos y familiares de que escribir no era
una opción en la vida que brindara estabilidad económica.
Además, al estudiar otra carrera quería huir de ese manto de
intelectualidad que cubre a los literatos. “Yo percibía y creo
todavía que el profesor de literatura es un erudito y muchas veces
se desconecta del lector común porque sabe tanto que la gente no lo
entiende, por eso García Márquez insiste en que es periodista,
porque los periodistas tienen los pies en la tierra”, ilustró. Del
mismo modo, añadió que, “todo gran escritor como Shakespeare, García
Márquez, le habla a los doctos y al que no lo es”, y eso es
precisamente lo que el literato boricua pretende.
Sin embargo, la pasión por entrelazar palabras para crear
historias extraordinarias comenzó en su temprana adolescencia. Luis
López Nieves tenía 13 años cuando leyó El extranjero de
Camus, edad en la que descubrió que deseaba ser narrador. Claro,
que aunque hacía sus pininos en la escritura con poemas que escribía
de niño, al leer esta novela se percató de que lo suyo era la prosa.
Hoy, a sus 56 años, reconoce que no se equivocó al estudiar
literatura.
Para López Nieves la literatura debe estar lejos de
complicaciones y mucho menos convertirse en una tortura para los
lectores. Al contrario, es entretenimiento, placer, estética, arte,
explicó con una sonrisa a flor de labios. Precisamente, el estilo
epistolar que caracteriza su obra busca despertar todas estas
emociones en aquellos que se adentran en El Corazón de
Voltaire, que forma parte de la colección “Literatura o Muerte”
del Grupo Editorial Norma.
“A mí me fascina (el estilo epistolar) porque
te da mucha libertad, además tiene mucha inmediatez. Uno como lector
sabe más o menos lo que saben los personajes”, manifestó. Asimismo,
dijo que cuando la gente escribe una carta no utiliza “palabras
domingueras”. Precisamente, con la epístola trata de apartarse de
las “metáforas, una detrás de la otra hasta que te emborrachas de
metáfora”.
Finalmente, al hablar de su vocación, este creador de las letras
explica que hay un poco de “herencia y sensibilidad”, pues creció
entre libros y eso se unió a su inquietud de mirar más allá de donde
el resto de las personas miran.
El futuro en El Corazón de Voltaire
A pesar de que un aspecto que el también
gestor de la única maestría en Creación Literaria del Caribe que
ofrece la universidad del Sagrado Corazón siempre tiene presente es
no escribir para los intelectuales que considera insoportables, sus
historias se atemperan a los tiempos y en ocasiones hasta se
adelantan.
Mediante su “juego” con los hechos históricos al buscar
respuestas o soluciones que no han ocurrido en la vida real atrae al
lector promedio a esa visión futurística plasmada en sus páginas.
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