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Domingo 6 de Enero del 2002
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‘‘Me tardé como 30 años en descubrir que la historia no existe. Toda historia de un país es una
invención. Los pueblos se inventan a sí mismos. Y yo decidí inventar una historia de Puerto Rico que me resultara hermosa y admirable’’
A Luis López Nieves le duele la manera en que Puerto Rico ‘‘le está dando la espalda a su propia realidad’’.

Escritor boricua denuncia
despojo de la memoria histórica

Nelson del Castillo
San Juan, Puerto Rico


El escritor puertorriqueño Luis López Nieves, a quien se le acaba de conferir -por su libro de cinco relatos ‘‘La verdadera muerte de Juan Ponce de León’’- el Premio Nacional de Literatura, reinventa la historia ‘‘para que me resulte hermosa y admirable’’.
Con un estilo directo al hablar, el autor se planteó escribir ‘‘La verdadera muerte de Juan Ponce de León’’ con el propósito de ‘‘rescatar del olvido’’ el siglo XVI puertorriqueño, ya que los boricuas han sido despojados de su memoria histórica.
‘‘Me tardé algo así como 30 años en descubrir que la historia no existe. Toda historia de un país es una invención. Los pueblos se inventan a sí mismos. Y yo decidí inventar una historia de Puerto Rico que me resultara hermosa y admirable’’, admite el también autor del polémico cuento ‘‘Seva’’, sobre una ficticia primera invasión de Estados Unidos a esta isla del Caribe.
López Nieves asegura que ‘‘todavía’’ no sabe lo que significa ganar el Premio Nacional de Literatura, dotado de 10 mil dólares, pero ‘‘la gente me felicita dondequiera que me meto y sé que es el premio más prestigioso de Puerto Rico’’.
‘‘Me siento honrado, por supuesto’’, agregó. ‘‘Todo escritor, en el fondo, dedica años de su vida a una obra porque desea reconocimiento. A mí los lectores puertorriqueños me han premiado con uno de los mejores reconocimientos posibles: once ediciones de mi libro ‘‘Seva’’ y tres de ‘‘Escribir para Rafa’’. Pero este tipo de reconocimiento oficial, el de mis pares y colegas, también es muy importante y estoy agradecido’’.
‘‘La verdadera muerte de Juan Ponce de León’’ consta de cinco cuentos históricos ubicados en el siglo XVI, período que el escritor considera de mayor importancia en la isla ‘‘porque marca el nacimiento de una cultura propia, nuestro nacimiento como pueblo’’.
López Nieves, quien tiene como sueño la unión de las naciones latinoamericanas, lamenta que el puertorriqueño típico, por desgracia, cuando se le habla del siglo XVI o sobre Ponce de León o Ageyban el Bravo, reacciona como si se le estuviera hablando sobre otro país.
‘‘Olvida que muchos de los primeros conquistadores españoles se quedaron en Puerto Rico y se convirtieron en los primeros puertorriqueños. Descendemos de ellos. Tenemos esa sangre en nuestras venas’’, comenta el catedrático de la Universidad del Sagrado Corazón, a cuyo presidente, José Jaime Rivera, agradece el espacio que le brinda para ‘‘crear una obra literaria digna’’.
En el siglo XVI, apunta el laureado escritor, ‘‘llegaron los primeros negros a Puerto Rico, se fundó nuestra capital y se habló español por primera vez. También se llevó a cabo el primer experimento científico de América cuando los inquisitivos taínos ahogaron a Diego Salcedo para saber si los españoles eran inmortales’’.
López Nieves se ha embarcado en este rescate de la historia puertorriqueña porque, entiende, ‘‘nos han robado la memoria histórica’’.
‘‘El puertorriqueño típico no conoce sus raíces, y aquel que no sabe de dónde viene tampoco sabe adónde va. Está condenado a dar vueltas como un trompo’’, subraya quien a los 19 años de edad descubrió que ‘‘era latinoamericano, que amaba la lengua española y que quería ser escritor’’.
A López Nieves, para quien su patria ‘‘es América Latina, de la cual Puerto Rico es solamente una provincia’’, le duele la manera en que este país ‘‘le está dando la espalda a su propia realidad’’.
‘‘Un gato, por más que le digan que es un perro, siempre será un gato. Los gobiernos de Puerto Rico llevan décadas lavándole el cerebro a los puertorriqueños y diciéndonos que somos norteamericanos, al punto de que mucha gente se ha enfermado. Me duele que no haya suficientes personas dispuestas a confiar en sí mismos y a asumir con orgullo nuestra realidad (de que) somos latinoamericanos y lo seremos hasta que maten al último puertorriqueño’’, argumenta con determinación.
En ese sentido, el escritor anhela que los pueblos latinoamericanos se unan como una gran nación, lo que no considera utópico, al recordar que hace 55 años los alemanes y los franceses ‘‘se estaban matando los unos a los otros en la Segunda Guerra Mundial, que era un capítulo más de la larguísima lista de guerras que han tenido a través de muchos siglos (y) ahora están construyendo, juntos, una nación: la Unión Europea’’, afirma.
Actualmente, López Nieves trabaja en un libro que se llama ‘‘Últimas palabras’’, cuentos escritos a partir de las palabras finales de personajes famosos, según lo ha imaginado, y en una novela genealógica, proyecto que cataloga de ‘‘archisecreto’’.

El reencuentro de Daisy con Hostos

Zaida Corniel

Recientemente, Daisy Cocco de Filippis fue designada como vicepresidenta de asuntos académicos de Hostos Community College (Universidad Eugenio María de Hostos de la ciudad de Nueva York), la posición más alta que ha ocupado una dominicana o dominicano en el sistema educativo universitario estadounidense. La noticia quizás se quedaría en las estadísticas de los triunfos que obtienen los dominicanos en el exterior, si obviamos las relaciones y coincidencias que trae este nombramiento de Daisy. Primero, en esta universidad, de las 27 que existen en el área metropolitana, un 90% del estudiantado es dominicano. Pero, sobre todo, con la entrada de la catedrática e investigadora literaria a este alto centro de estudios, al nombre del educador antillano realmente se le hará honor.
Hostosiana en sus postulados, estamos seguros de que Daisy continuará expandiendo ese puente de la cultura antillana y latinoamericana que hace unos años extendió desde los Estados Unidos a los países hispanosparlantes, a través de sus tertulias entre autoras y autores, seminarios, publicaciones y encuentros literarios.
Sin lugar a dudas, la ensayista tendrá que enfrentar desafíos en términos administrativos y académicos para sacar a Hostos College de la inercia y los escombros en los que ha estado sumergida durante estos últimos años, y, en ese orden, colocar este centro académico en su verdadero sitial. Además, los hostosianos deberán sentirse muy complacidos con esta selección, sobre todo porque el próximo año se conmemorará el centenario de la muerte del educador puertorriqueño, fecha para la que se organizan encuentros y seminarios. Con Daisy, entonces, esta universidad sabrá ocupar su espacio dignamente, reivindicando sus ideas y, por primera vez quizás, le hará justicia a su nombre.
También profesora de literatura hispanoamericana y lengua española en York College, la catedrática e investigadora literaria reside en los Estados Unidos desde el año 1962, sin embargo nunca se ha desligado de la realidad dominicana. Sus ensayos generalmente han girado en torno a nuestra literatura y ha mostrado un gran interés en rescatar y dar a conocer los textos escritos por mujeres que han sido ignorados por la crítica. Así lo revelan sus obras: ‘‘Del desconsuelo al compromiso’’, (la antología bilingüe de Aída Cartagena Portalatín, 1988), ‘‘Sin otro profeta que su canto’’ (antología de poesía escrita por dominicanas, 1988), ‘‘Combatidas, combativas y combatientes’’, 1992 (antología de cuentos escritos por mujeres dominicanas, donde aparecen docenas de autoras, contrario a ‘‘La narrativa yugulada’’ de Pedro Peix en la que sólo se incluye y con sobrados méritos a Hilma Contreras), ‘‘Tertuliando /hanging out’’, 1997 (compilación bilingüe de escritoras dominicanas en los Estados Unidos que forman parte del grupo Las Tertuliantes, el cual ella fundó en 1994), entre otras publicaciones.
Cuando se vaya a situar la literatura dominicana de la diáspora, sin dudas tendrá que acudirse a las investigaciones de Daisy. La literatura dominicana en inglés, asimismo, le debe a ella su difusión.
Como seguidora de las ideas hostosianas, la universidad que lleva el nombre del maestro antillano encontró en Daisy un bastión, una mano firme que de seguro la encauzará a su correcto sendero.

 
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