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Luis López Nieves le duele la manera en que
Puerto Rico ‘‘le está dando la espalda a su
propia realidad’’. |
Escritor boricua denuncia
despojo de la memoria histórica
Nelson del Castillo San
Juan, Puerto Rico
El escritor
puertorriqueño Luis López Nieves, a quien se le
acaba de conferir -por su libro de cinco relatos
‘‘La verdadera muerte de Juan Ponce de León’’- el
Premio Nacional de Literatura, reinventa la
historia ‘‘para que me resulte hermosa y
admirable’’. Con un estilo directo al hablar,
el autor se planteó escribir ‘‘La verdadera muerte
de Juan Ponce de León’’ con el propósito de
‘‘rescatar del olvido’’ el siglo XVI
puertorriqueño, ya que los boricuas han sido
despojados de su memoria histórica. ‘‘Me tardé
algo así como 30 años en descubrir que la historia
no existe. Toda historia de un país es una
invención. Los pueblos se inventan a sí mismos. Y
yo decidí inventar una historia de Puerto Rico que
me resultara hermosa y admirable’’, admite el
también autor del polémico cuento ‘‘Seva’’, sobre
una ficticia primera invasión de Estados Unidos a
esta isla del Caribe. López Nieves asegura que
‘‘todavía’’ no sabe lo que significa ganar el
Premio Nacional de Literatura, dotado de 10 mil
dólares, pero ‘‘la gente me felicita dondequiera
que me meto y sé que es el premio más prestigioso
de Puerto Rico’’. ‘‘Me siento honrado, por
supuesto’’, agregó. ‘‘Todo escritor, en el fondo,
dedica años de su vida a una obra porque desea
reconocimiento. A mí los lectores puertorriqueños
me han premiado con uno de los mejores
reconocimientos posibles: once ediciones de mi
libro ‘‘Seva’’ y tres de ‘‘Escribir para Rafa’’.
Pero este tipo de reconocimiento oficial, el de
mis pares y colegas, también es muy importante y
estoy agradecido’’. ‘‘La verdadera muerte de
Juan Ponce de León’’ consta de cinco cuentos
históricos ubicados en el siglo XVI, período que
el escritor considera de mayor importancia en la
isla ‘‘porque marca el nacimiento de una cultura
propia, nuestro nacimiento como pueblo’’. López
Nieves, quien tiene como sueño la unión de las
naciones latinoamericanas, lamenta que el
puertorriqueño típico, por desgracia, cuando se le
habla del siglo XVI o sobre Ponce de León o
Ageyban el Bravo, reacciona como si se le
estuviera hablando sobre otro país. ‘‘Olvida
que muchos de los primeros conquistadores
españoles se quedaron en Puerto Rico y se
convirtieron en los primeros puertorriqueños.
Descendemos de ellos. Tenemos esa sangre en
nuestras venas’’, comenta el catedrático de la
Universidad del Sagrado Corazón, a cuyo
presidente, José Jaime Rivera, agradece el espacio
que le brinda para ‘‘crear una obra literaria
digna’’. En el siglo XVI, apunta el laureado
escritor, ‘‘llegaron los primeros negros a Puerto
Rico, se fundó nuestra capital y se habló español
por primera vez. También se llevó a cabo el primer
experimento científico de América cuando los
inquisitivos taínos ahogaron a Diego Salcedo para
saber si los españoles eran inmortales’’. López
Nieves se ha embarcado en este rescate de la
historia puertorriqueña porque, entiende, ‘‘nos
han robado la memoria histórica’’. ‘‘El
puertorriqueño típico no conoce sus raíces, y
aquel que no sabe de dónde viene tampoco sabe
adónde va. Está condenado a dar vueltas como un
trompo’’, subraya quien a los 19 años de edad
descubrió que ‘‘era latinoamericano, que amaba la
lengua española y que quería ser escritor’’. A
López Nieves, para quien su patria ‘‘es América
Latina, de la cual Puerto Rico es solamente una
provincia’’, le duele la manera en que este país
‘‘le está dando la espalda a su propia
realidad’’. ‘‘Un gato, por más que le digan que
es un perro, siempre será un gato. Los gobiernos
de Puerto Rico llevan décadas lavándole el cerebro
a los puertorriqueños y diciéndonos que somos
norteamericanos, al punto de que mucha gente se ha
enfermado. Me duele que no haya suficientes
personas dispuestas a confiar en sí mismos y a
asumir con orgullo nuestra realidad (de que) somos
latinoamericanos y lo seremos hasta que maten al
último puertorriqueño’’, argumenta con
determinación. En ese sentido, el escritor
anhela que los pueblos latinoamericanos se unan
como una gran nación, lo que no considera utópico,
al recordar que hace 55 años los alemanes y los
franceses ‘‘se estaban matando los unos a los
otros en la Segunda Guerra Mundial, que era un
capítulo más de la larguísima lista de guerras que
han tenido a través de muchos siglos (y) ahora
están construyendo, juntos, una nación: la Unión
Europea’’, afirma. Actualmente, López Nieves
trabaja en un libro que se llama ‘‘Últimas
palabras’’, cuentos escritos a partir de las
palabras finales de personajes famosos, según lo
ha imaginado, y en una novela genealógica,
proyecto que cataloga de ‘‘archisecreto’’.
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El
reencuentro de Daisy con
Hostos
Zaida Corniel
Recientemente, Daisy Cocco de Filippis fue
designada como vicepresidenta de asuntos
académicos de Hostos Community College
(Universidad Eugenio María de Hostos de la ciudad
de Nueva York), la posición más alta que ha
ocupado una dominicana o dominicano en el sistema
educativo universitario estadounidense. La noticia
quizás se quedaría en las estadísticas de los
triunfos que obtienen los dominicanos en el
exterior, si obviamos las relaciones y
coincidencias que trae este nombramiento de Daisy.
Primero, en esta universidad, de las 27 que
existen en el área metropolitana, un 90% del
estudiantado es dominicano. Pero, sobre todo, con
la entrada de la catedrática e investigadora
literaria a este alto centro de estudios, al
nombre del educador antillano realmente se le hará
honor. Hostosiana en sus postulados, estamos
seguros de que Daisy continuará expandiendo ese
puente de la cultura antillana y latinoamericana
que hace unos años extendió desde los Estados
Unidos a los países hispanosparlantes, a través de
sus tertulias entre autoras y autores, seminarios,
publicaciones y encuentros literarios. Sin
lugar a dudas, la ensayista tendrá que enfrentar
desafíos en términos administrativos y académicos
para sacar a Hostos College de la inercia y los
escombros en los que ha estado sumergida durante
estos últimos años, y, en ese orden, colocar este
centro académico en su verdadero sitial. Además,
los hostosianos deberán sentirse muy complacidos
con esta selección, sobre todo porque el próximo
año se conmemorará el centenario de la muerte del
educador puertorriqueño, fecha para la que se
organizan encuentros y seminarios. Con Daisy,
entonces, esta universidad sabrá ocupar su espacio
dignamente, reivindicando sus ideas y, por primera
vez quizás, le hará justicia a su nombre.
También profesora de literatura
hispanoamericana y lengua española en York
College, la catedrática e investigadora literaria
reside en los Estados Unidos desde el año 1962,
sin embargo nunca se ha desligado de la realidad
dominicana. Sus ensayos generalmente han girado en
torno a nuestra literatura y ha mostrado un gran
interés en rescatar y dar a conocer los textos
escritos por mujeres que han sido ignorados por la
crítica. Así lo revelan sus obras: ‘‘Del
desconsuelo al compromiso’’, (la antología
bilingüe de Aída Cartagena Portalatín, 1988),
‘‘Sin otro profeta que su canto’’ (antología de
poesía escrita por dominicanas, 1988),
‘‘Combatidas, combativas y combatientes’’, 1992
(antología de cuentos escritos por mujeres
dominicanas, donde aparecen docenas de autoras,
contrario a ‘‘La narrativa yugulada’’ de Pedro
Peix en la que sólo se incluye y con sobrados
méritos a Hilma Contreras), ‘‘Tertuliando /hanging
out’’, 1997 (compilación bilingüe de escritoras
dominicanas en los Estados Unidos que forman parte
del grupo Las Tertuliantes, el cual ella fundó en
1994), entre otras publicaciones. Cuando se
vaya a situar la literatura dominicana de la
diáspora, sin dudas tendrá que acudirse a las
investigaciones de Daisy. La literatura dominicana
en inglés, asimismo, le debe a ella su difusión.
Como seguidora de las ideas hostosianas, la
universidad que lleva el nombre del maestro
antillano encontró en Daisy un bastión, una mano
firme que de seguro la encauzará a su correcto
sendero. |