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Querida Eudocia:
En Latinoamérica muchas
personas todavía recuerdan con agrado al emperador Juan F. Kennedy.
Te costará creerlo, porque no es lógico que países dominados
aprecien a sus dominadores, pero en esta región del mundo ocurren
estos fenómenos. De hecho, también te será difícil creer que muchos
de estos admiradores ahora han puesto su cariño sobre Barack Hussein
Obama, el candidato a emperador del Partido Demócrata, a quien
frecuentemente comparan con Kennedy.
Esto te demuestra, querida
hermana, que la memoria de los pueblos a veces es muy corta. ¿Qué
hizo Kennedy?
Bueno, pues empezó la
guerra de Vietnam, que terminó costándole la vida a 58,159 militares
norteamericanos y a 4 millones de militares y civiles vietnamitas.
Esta guerra tuvo un impacto inmenso sobre la imagen del Imperio del
Norte en el mundo. En muchos países se organizaron movimientos de
protesta contra lo que se consideraba el abuso de un gran imperio
con una pequeña nación que no le había hecho absolutamente nada.
Como si fuera poco, la
guerra de Vietnam generó una oposición masiva entre los mismos
norteamericanos, especialmente los jóvenes, que protestaron de forma
muy intensa, a veces con violencia. De estas manifestaciones surgió
lo que se conoce hoy día como la “contracultura”, un movimiento que
cuestionaba los valores de la sociedad norteamericana y exigía una
revolución social para cambiarlos.
¿Cual fue el resultado
final? Vietnam terminó siendo la primera guerra que el Imperio del
Norte perdía en sus casi 200 años de historia.
¿Qué más “logró” Kennedy
durante sus tres años de gobierno? Al comprender que el nuevo
presidente de Cuba, Fidel Castro, no estaba dispuesto a seguir los
mandatos del Imperio, ordenó la invasión del país por Playa Girón.
En este caso le cabe a Kennedy el honor de haber comandado la
primera y única invasión norteamericana que ha fracasado en América
Latina, donde normalmente el Imperio del Norte hace con bastante
sencillez lo que le da la gana.
Estos son dos de los
grandes fracasos del emperador Juan F. Kennedy, quien en cierto
sentido tuvo la terrible suerte de morir asesinado, porque la gente
destacó lo bueno y olvidó lo malo. Durante la Segunda Guerra Mundial
el Imperio del Norte había ganado cierto prestigio como defensor de
la libertad gracias a su lucha contra el imperio rival de Hitler.
Pero fueron estas dos acciones militares de Kennedy las que
empezaron a empañar la imagen del país como defensor de la justicia.
Los latinoamericanos de hoy
día están hartos de los abusos del emperador actual: Jorge Bush II.
Como resultado, muchos se han ilusionado con el candidato Barack
Hussein Obama. Piensan que por ser negro y liberal detendrá las
guerras y las arbitrariedades con que el Imperio ha irritado al
mundo durante los últimos ocho años. Estos ilusos piensan que sólo
los fundamentalistas o ultraderechistas como Jorge Bush II o Juan
McCain son capaces de utilizar las fuerzas armadas imperiales para
invadir o pisotear al mundo. Pero no es así.
Juan F. Kennedy fue uno de
los emperadores más liberales en la historia del Imperio. Además,
fue el primer católico. Eso no le impidió asesinar a 4 millones de
vietnamitas ni invadir a Cuba, un país en que vivían millones de
católicos.
Lo mismo sucederá con Obama
si llegara a convertirse en emperador. No importa que sea liberal ni
negro. El día que le convenga invadir a Venezuela, Bolivia, Ecuador,
Nicaragua, Paraguay o a cualquiera de los países latinoamericanos
que finalmente han empezado a ponerle un freno a los maltratos del
gobierno imperial, lo hará con la mayor tranquilidad. Los
emperadores sólo tienen una regla: el poder.
Te besa tu hermano,
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