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Querida Eudocia:
Nuestro Augusto Soberano acaba de notificarme
que a partir de hoy representaré a Bizancio en todo el Caribe.
Aunque tendré mucho más trabajo, este reconocimiento es un estímulo
para seguir conociendo a estos países tan diferentes al nuestro.
Pronto iré a Constantinopla para mi ceremonia de ascenso, así que
tendré el placer de abrazarte a ti y a nuestro padre. ¡Estoy muy
feliz!
Acá en América he comprendido que gran parte de sus discordias
actuales comenzaron en el año 753 antes de Cristo, cuando se fundó
Roma. Los orígenes de esta ciudad fueron modestos, pero poco a poco
empezó a conquistar las tierras que tenía cerca... y luego capturó
territorios y reinos más lejanos.
En el siglo primero después de Cristo, ya Roma era dueña de todos
los países con playas en el Mar Mediterráneo. Es decir, dominaba el
norte de África, Medio Oriente, Asia Menor y todos los países del
sur de Europa, como Grecia, España, Italia, Portugal y Francia.
También poseía Inglaterra, partes de Alemania y mucho más. La
cultura romana se convirtió en la más potente del mundo occidental;
su idioma, el latín, era la lengua universal.
Pero Roma empezó a debilitarse poco a poco debido, entre otras
razones, a las invasiones de las tribus bárbaras del norte. Estas
tribus tenían nombres diferentes como visigodos, lombardos,
ostrogodos, vándalos, etcétera, pero el nombre general era
“germanos”, hoy conocidos mayormente como “alemanes”.
Los germanos conquistaron partes del Imperio Romano, pero ocurrió un
fenómeno que pocas veces ha sucedido en la historia: no pudieron
asimilar y dominar a los pueblos conquistados. La cultura romana era
tan fuerte que ocurrió lo contrario: las tribus conquistadoras
adoptaron la cultura y la lengua de los conquistados. Es decir: se
“romanizaron”.
Y fue así que la cultura latina continuó dominando todos los
aspectos de la civilización europea y el latín siguió siendo la
lengua universal, utilizada durante la Edad Media en las
universidades, las ciencias, las artes, la política y la Iglesia. La
visión latina del mundo era la dominante.
Las potencias europeas fueron latinas: Francia durante la Edad
Media, Italia durante el Renacimiento, España en los siglos XVI y
XVII. Y Francia, nuevamente, a partir de la segunda mitad del siglo
XVII.
Pero el emperador francés, Napoleón Bonaparte, fue derrotado en un
pueblito belga llamado Waterloo en el 1815. Ese día terminó el
predominio de la cultura latina que había comenzado hacía 2500 años
-en el 753 antes de Cristo- y comenzó la supremacía de Inglaterra,
que es un país germánico (los “anglos” y los “sajones” fueron tribus
germanas que conquistaron Inglaterra). En el 1918, al terminar la
Primera Guerra Mundial, la supremacía europea pasó a manos de un
nuevo país que no está en Europa, pero que es anglosajón: los
Estados Unidos de América.
En fin, querida Eudocia, se han invertido los papeles. Las culturas
latinas ya no son las dominantes. Desde Waterloo las culturas
germánicas han llevado la voz cantante. Es un fenómeno reciente, de
sólo dos siglos, que no será permanente.
Quizás los países latinos de Europa ya no piensan en liberarse de la
hegemonía germánica, pero es evidente que lo mismo no sucede en
América. Aunque los países latinos del sur están pasando por un
momento de debilidad, una vez se dejen de estupideces y acaben de
unirse, formarán una potentísima nación que empezará en México y
terminará en Argentina. Se quitarán de encima a los anglosajones que
les hacen la vida imposible. Y así comenzará un nuevo ciclo de 2500
años de supremacía latina. No tengo dudas.
Te besa tu hermano,
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