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El grito más largo Sangre y confusión en el 23-S Alberto Soto López CLARIDAD asoto@claridadpuertorico.com Un claro acto de provocación sucedió al atardecer del día 23 de septiembre, cuando agentes del FBI asesinaron en la localidad de Casa Blanca, en Hormigueros, al líder independentista Filiberto Ojeda Ríos (72 años), quien llevaba 15 años actuando desde el clandestinaje. El signo de ese día, que comenzaba con unas organizaciones independentista ridículamente divididas, cambió ante la perspectiva del líder masacrado. Antes de la medianoche se encontraron, hombro con hombro, frente al edificio federal de la Avenida Chardón en Hato Rey los dirigentes independentistas de todas las tendencias en un inequívoco acto de unidad. El atentado del Gobierno Federal de Estados Unidos tomó por sorpresa a todos los puertorriqueños. Ocurrió durante la fecha más importante del movimiento pro independencia. Parecía mentira, o al menos el producto de una equivocación ignorante de algún mando intermedio del FBI. Sin embargo, se trató de todo lo contrario. Por la radio, el superintendente de la Policía, Pedro Toledo, confesaba molesto su “ignorancia” sobre el asunto. Alegó que no le informaron nada en lo absoluto hasta las cuatro de la tarde. A esa hora —más adelante se supo— Ojeda Ríos llevaba muerto más de sesenta minutos, víctima de un franco tirador estadounidense. El superintendente añadió que ese tirador llegó desde Estados Unidos con un equipo elite del FBI. A las claras, el experto tirador vino junto a sus compañeros para ejecutar al líder machetero, al quien localizaron en el oeste del país. De hecho, los federales, aseguraba luego el secretario de Justicia, Roberto Sánchez Ramos, avisaron a su dependencia entre las 5:00 y las 6:00 de la tarde. Todavía a medianoche, cuando el responsable de Justicia hablaba en la radio con el periodista Luis Penchi, no habían dejado entrar a los fiscales de Puerto Rico. Mal agüero. Al día siguiente la situación permanecía igual. No había entrado ningún funcionario puertorriqueño. Alegó el secretario de Justicia que los federales adujeron a que habían explosivos en la escena donde yacía el cuerpo de Ojeda Ríos. Sin embargo, no hablaron de los acompañantes, aún cuando el superintendente Toledo avisó que hubo cinco arrestos. Por la noche hubo varias manifestaciones espontáneas para repudiar el crimen cometido por el gobierno de Estados Unidos. Surgieron en distintos puntos de la Isla. La que se efectuaba cerca del área de Casa Blanca —en Hormigueros— estuvo a punto de terminar mal, cuando unos policías se enfrentaron a algunos manifestantes y estuvieron a punto de dispararle a la multitud. En Hato Rey, el Frente Socialista convocó a una manifestación frente al Estadio Hiram Bithorn. Esta protesta, que bloqueó una de las vías de la Avenida Roosevelt, por poco termina con una víctima, cuando un conductor avalanzó su vehículo hacia los protestantes, que luego se unieron a las cientos de personas que se congregaron espontáneamente frente al Edificio Federal de la Avenida Chardón, dónde las distintas organizaciones independentistas se unieron en repudio al crimen político. La presidenta del Partido Nacionalista, Rosa Meneses, indicó que aunque las diferencias no se han superado, siguen unidos en esta coyuntura. Sobre todo, enfatizó que están abiertos a que sean superadas las mismas. Lo dijo al mediodía siguiente, cuando todo seguía demasiado confuso. Había un maremagnum de rumores, con todos los colores y estilos. Algunos ubicaron a Ojeda Ríos dentro del complejo de Centro Médico en Río Piedras, mientras otros señalaron verlo en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín de Isla Verde. En ese momento comenzó una protesta contra la oficina de reclutamiento del Ejército de EEUU, en Río Piedras. Allí se manifestaron la Organización Socialista Internacional, el Frente Socialista, el Partido Nacionalista y las Madres Contra la Guerra. Jorge Farinacci, dirigente del Frente Socialista, mostró su indignación contra el gobierno federal, mientras descartaba los rumores que circularon por la mañana. Rafael Bernabe, también del Frente Socialista, indicó que el movimiento independentista debe seguir alerta y militante porque sospechó que todavía existían unas 150 órdenes de arresto para independentistas. Indicó que todo el incidente constituía un mensaje para todo el independentismos de que es “un cero a la izquierda”. Por otro lado, la Dra. Sonia Santiago Hernández, manifestó su indignación con el gobierno de Puerto Rico por su rampante cobardía ante el aparato federal. Dijo que no había ninguna justificación para el silencio que mantuvo el gobernador Aníbal Acevedo Vilá durante todo el transcurso de los tristes eventos. |
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