- 1. El cuento debe contar una historia. No
hay cuento sin historia. El cuento se ha hecho para que el lector
pueda a su vez contarlo.
- La historia del cuento puede ser real o
inventada. Si es real debe parecer inventada, y si es inventada,
real.
- El cuento debe ser de preferencia breve,
de modo que pueda leerse de un tirón.
- La historia contada por el cuento debe
entretener, conmover, intrigar o sorprender, si todo ello junto,
mejor. Si no logra ninguno de estos efectos, no sirve como cuento.
- El estilo del cuento debe ser directo,
sencillo, sin aspavientos ni digresiones. Dejemos eso para la poesía
o la novela.
- El cuento debe solo mostrar, no enseñar.
De otro modo sería una moraleja.
- El cuento admite todas las técnicas:
diálogo, monólogo, narración pura y simple, epístola, collage de
textos ajenos, etc., siempre y cuando la historia no se diluya y
pueda el lector reducirla a su expresión oral.
- El cuento debe partir de situaciones en
las que el o los personajes viven un conflicto que los obliga a
tomar una decisión que pone en juego su destino.
- En el cuento no deben haber tiempos
muertos ni sobrar nada. Cada palabra es absolutamente imprescindible.
- El cuento debe conducir necesaria,
inexorablemente a un solo desenlace, por sorpresivo que sea. Si el
lector no acepta el desenlace es que el cuento ha fallado.
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