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EN LA FERIA:
El corazón de Voltaire (y de la historia)
Por Elizabeth López Corzo
Mi reencuentro con el prestigioso escritor puertorriqueño
Luis López
Nieves es una de las más agradables sorpresas que he recibido en esta
edición de la Feria del Libro de Cuba.
Lo conocí junto a su esposa hace un par de años cuando él participó
como jurado del premio literario Casa de las Américas, ocasión en que
presentó su libro Seva, el primero de su autoría publicado en
Cuba. Apenas un diálogo corto bastó para saber que López Nieves es del
tipo de artista que se preocupa por lo que le rodea, que se cuestiona la
realidad y la Historia oficial, que es muchas veces contada por los
vencedores o los oportunistas.
López Nieves es de una generación que creció admirando la Revolución
Cubana y la personalidad del Che Guevara. Su novela Seva
es una versión personalísima y muy original sobre la invasión
norteamericana a Puerto Rico en 1898. Autenticidad y polémica lo
catapultaron al éxito y lo convirtieron en un maestro de lo que se
define como «historia trocada»,
aunque yo prefiero llamarlo un escritor inquieto, como debe ser un buen
creador.
Además de su éxito personal, este escritor ha consagrado parte de su
ingenio a compartir y promocionar el saber con los demás. De su mano
nació la biblioteca virtual Ciudad Seva, cuyo acceso en Internet es
gratuito, y almacena narraciones clásicas de la literatura universal.
El autor boricua que quisiera escribir un día acerca de Cuba,
conversó con el Portal Cubasí sobre El corazón de Voltaire, su
cuarto libro terminado y el segundo que publica en la Isla.
¿Por qué El corazón de Voltaire?
Voltaire es una de las figuras literarias que más admiro en el
mundo. Yo quería escribir una novela; mientras buscaba el tema me puse a
leer sobre Voltaire y descubrí que su corazón estaba en la biblioteca
nacional de París, lo preservan en una urna. Eso para mí fue una gran
sorpresa. Pero como soy un incrédulo me dije: «¿y
cómo uno está seguro de que realmente ese es el corazón de Voltaire? Y
ahí empecé a escribir la novela, a partir de que al presidente de
Francia le plantean la duda sobre la autenticidad del corazón de
Voltaire. Entonces él se escandaliza, imagínate, se trata de un prócer
de Francia. Contratan al genetista más famoso de Europa: un profesor
francés de La Sorbona, para que compruebe. En el proceso de
investigación él descubre ciertas cosas que cambian la historia de
Francia. Es una novela histórica.
¿Tiene que ver con el género policíaco?
Sí, la han catalogado de novela negra por el tono detectivesco, pues
el profesor de Genética se convierte en un detective moderno para
encontrar la verdad sobre el tema.
No es la primera vez que usted usa el género epistolar para
construir la historia. En Seva fue a través de cartas y aquí
son correos electrónicos, una forma más moderna. ¿Por qué prefiere este
estilo para narrar?
Me encanta el estilo epistolar, me fascina por la inmediatez; uno
conoce a los personajes actuando en directo. Como escritor me gusta
porque me ahorra todas esas descripciones que a veces demoran el tema.
El género epistolar permite mayor dinámica. Yo empecé a escribir este
libro en formato de carta, pero cuando iba por la página 40 me pregunté:
«¿y por qué yo escribo esto así, cuándo fue la
última vez que yo escribí una carta? Y realmente hacía más de un año,
pues ahora todo es por correo electrónico. Eso para mí fue como un
descubrimiento, fue como haber descubierto América o la energía atómica,
qué sé yo. Cambié a ese formato entonces y me di cuenta de que así el
lector percibe mejor el ritmo de la novela. Por ejemplo, en una
novela epistolar una carta toma dos semanas en llegar a otro país y la
respuesta se sabe entonces dos semanas después. Por correo electrónico el
mensaje demora quizás 15 segundos y la respuesta viene 15 segundos más
tarde y entonces en un mismo día se pueden mandar 6 cartas, que de otra
forma hubieran tardado meses. Así que la trama de la novela fue
acelerándose a sí misma. Claro, en este estilo hay sus limitaciones,
no existe un narrador que describa al personaje, hay que buscar formas
alternas. Eso fue un reto. La terminé y ha tenido una aceptación
extraordinaria de ventas y por parte de la crítica a ambos lados del
Atlántico, lo cual me tiene muy contento.
Desde la ficción Seva transformó acontecimientos de
la historia oficial de Puerto Rico. El corazón de Voltaire
también es una especie de volver a contar desde una nueva visión. ¿Qué
intenciones tiene al crear relatos que cuestionen la Historia?
Cada escritor tiene una visión del mundo. A veces uno nota que hay
cosas obvias que los demás no ven. Por ejemplo: nosotros en Puerto Rico
somos una colonia y muchas veces se nos quiere convencer de que somos un
pueblo dócil, sometido, etc.; y eso uno tiene que combatirlo como
escritor. De ahí nació Seva, un libro donde se combate la
versión de que Puerto Rico recibió a los invasores norteamericanos con los
brazos abiertos y con limonadas. Eso es propaganda burda. En El
corazón de Voltaire yo sigo trabajando con estos mitos. He
descubierto que a veces creemos tantas cosas que se nos dicen y que no
son ni siquiera comprobables, desde la religión hasta cualquier otro
aspecto de la vida. Desmitificar se ha convertido para mí en un tema
interesante.
Con este libro ganó su segundo Premio Nacional de Literatura,
un gran honor. ¿Cómo se lleva con la fama?
Los premios son muy oportunos para promocionarse, yo nunca he
concursado, estos son lauros que recibí por libros que sobresalieron. El
primero fue con La verdadera muerte de Juan Ponce de León. Yo
pensaba que el Premio Nacional se daba solo una vez, luego me enteré de
que ya esa no era una regla y me puse muy contento de recibirlo. Para
el escritor hay dos formas de medir el éxito: obviamente las ventas es
una, pero no lo es todo, pues a veces no van de la mano con el
prestigio. Por ejemplo: Paulo Coelho vende muchísimo, al igual que Corín
Tellado, y no por eso son grandes escritores. A veces uno tiene el
éxito de la crítica, pero entonces no hay ventas. El hecho de recibir
ambos es una gran satisfacción. Yo no me muero por los premios, no ando
detrás de ellos, pero cuando los recibo, me hacen feliz. Por
ejemplo, para mí es un gran reconocimiento que la Editora Abril me
publique uno de mis libros en Cuba.
¿Qué interés tiene en llegar al público cubano?
Pues soy latinoamericanista, independentista. Para mí el pueblo
cubano es nuestro hermano. Yo siempre estudié la Revolución cubana,
simpatizo mucho con su proceso. El gran vacío que yo sentí antes de 2008
-cuando salió Seva por Casa de las Américas- era no haber
llegado al público cubano con un libro propio, pues sólo había aparecido en
antologías.
¿Cómo le va a Puerto Rico con la administración Obama?
Igual que siempre, un emperador es siempre un emperador. Nosotros
decimos que las diferencias entre demócratas y republicanos es que estos
últimos te golpean sin avisar; los demócratas primero dicen «te quiero», dan el golpe y luego
dicen «lo siento mucho»;
pero al final es lo mismo.
Comentarios: Yohana
Jaramillo Baldoquin (Cuba) : Obama es como todos, prometió para
salir electo al final sigue siendo el mismo HP que todos los demás.
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