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El escritor
Luis
López Nieves, tal
como un demiurgo, un
Cronos dotado del
poder de
desplazarnos en el
túnel de dos tiempos
trascendentales en
la historia de la
humanidad, el siglo XVIII de la
Ilustración y el
siglo XXI de los
grandes
descubrimientos
científicos como el
genoma humano
(referencia a la que
acudirá el escritor
en la configuración
del personaje Roland
de Luziers) nos
otorga el laberinto
maravilloso de la
intriga en ‘El
corazón de
Voltaire’.
La oración
introductoria de la
novela, implícita en
un correo
electrónico, fechado
en junio del 2002 y
enviado por el
Primer Secretario al
Viceministro de
Cultura: «Espero que
su 14 de julio haya
sido menos
desastroso que el
nuestro»,
esencialmente ese
adjetivo que
califica el momento
revela a modo
elucidario una
grieta en el ánimo
del pueblo francés
vinculado al
aniversario de la
resurrección
francesa. Como el
extraordinario
escritor por
vocación y
apasionado de la
historia, no cabe
duda que el doctor
López Nieves
escogiera
precisamente el año
2002 para situar la
diégesis narrativa
de la novela, por
haber sido un
periodo político
crucial en Francia.
Para este año, justo
en abril, tres meses
antes de las
epifanías del 14 de
julio, se vivía el
desencanto político
de un pueblo que se
cuestionaba el
sistema a través de
las urnas, por el
ascenso de Chirac,
un candidato de la
derecha a la
presidencia y por
otro lado, la
inesperada aparición
en la segunda vuelta
de Le Pen, candidato
ultraderechista. Se
extendió una gran
conmoción entre la
opinión pública, y
más de un millón de
personas tomaron
parte en marchas
callejeras para
expresar su
oposición a las
ideas de Le Pen. Uno
de los lemas de
estos manifestantes
era: «Avergonzado de
ser francés», en
alusión al eslogan
de campaña del
Frente Nacional:
«Orgulloso de ser
francés».
Si se toman en
cuenta estos eventos
reales en el
contexto histórico
del relato, el ánimo
de los franceses y,
por ende, su
espíritu patriótico,
no podría atravesar
el peor de los
momentos si el
aniversario de la
Revolución Francesa
deja de cobrar
sentido ante la
derrota del Frente
Nacional.
Retomando el relato
en la novela, se
abre la caja de
Pandora cuando el
presidente de Brasil
pregunta en la mesa
de comensales «si el
gobierno francés
tenía la esperanza
de encontrar los
restos de Voltaire
algún día». La
observación ingenua
de un extranjero
muestra con refinado
sarcasmo la
incertidumbre de una
embajadora francesa,
sus secretarios y
asesores ante el
hecho de no saber el
destino exacto de
los restos de
Francois Marie
Arouet, Voltaire, el
estandarte de la
Ilustración, del
pensamiento francés
y gestor ideológico
de la Revolución
Francesa (justo el
evento que
celebraban los
distinguidos
comensales). La
Embajadora dará la
orden de investigar
el paradero de los
restos ¿por
vergüenza o por
genuino compromiso?
Tal vez ambas,
infiera el lector.
Una propuesta
interpretativa es
que la investigación
busca autenticar el
corazón de Voltaire
el filósofo francés
más importante
porque simboliza de
alguna manera la
búsqueda de la
identidad francesa a
través de la figura
más emblemática de
la nación. El
corazón es legítimo
en la medida que el
pueblo recupere su
orgullo nacional,
mitigado ante el
triunfo de un
gobierno
ultraconservador,
semejante al
absolutismo
monárquico del siglo
XVIII que detractaba
Voltaire.
A partir de las
preguntas: ¿Será el
corazón de Voltaire?
¿Dónde está
enterrado su
cadáver? Y otras
interesantes
interrogantes que
surgirán en la
marcha del relato,
el autor va
sembrando el germen
de la intriga, que
irá ‘in crescendo’
en la medida que se
concatenan los
descubrimientos, las
pistas, las
conjeturas de los
involucrados, los
oscuros
inconvenientes
burocráticos. Un
dinámico intercambio
epistolar mediante
correo electrónico,
nos mantiene al
tanto del curso que
toman las
investigaciones.
La investigación
conduce al
descubrimiento de
que el filósofo tuvo
un doble con el que
intercambió su
identidad hasta la
muerte, el
descubrimiento del
cadáver del filósofo
prodigiosamente
conservado y un
diario comprometedor
que esclarece muchos
misterios provocará
nuevas interrogantes
sobre Voltaire y el
cuestionamiento de
la legitimidad de su
obra. Es de esperar
que el gobierno de
Francia ordene el
retiro de toda la
evidencia y le
prohíba a todos los
involucrados la
mención de los
hechos lo cual sería
desastroso en el
imaginario histórico
de la nación. El
gobierno acepta que
se remueva el
corazón falso del
doble y se coloque
el corazón verdadero
en la Biblioteca
Nacional. Una
solución brillante
que salvaguardaría
la imagen de
Voltaire y de la
nación francesa (y
que además,
volviendo al
contexto histórico
avivaría el
desilusionado
espíritu patriótico
del pueblo.)
‘El Corazón de
Voltaire’ nos ofrece
además de la intriga
un desenlace
magistral que coloca
al escritor López
Nieves a la altura
de los grandes
maestros de la
intriga y el
desenlace con la
tradición de la
novela policiaca,
como son Gastón
Leroux, George
Simenon, entre otros
y hace de esta
novela, una
altamente
recomendada para los
que somos amantes de
la literatura negra
brillante.
Enhorabuena maestro.
JC. |