Fragmento "Tecnologías discursivas del pensamiento posnacional en Exquisito cadáver
de Rafael Acevedo"
publicado en Centro 21(2009).
La
literatura caribeña que cierra el siglo veinte e inaugura el veintiuno
innova imaginarios políticos, órdenes identitarios y cartografías
discursivas, y se expone al espacio alegórico de la posnación. La
posnación como espacio metafórico dramatiza la distensión de la
soberanía nacional sobre su territorio, reformula espacios identitarios
y dilucida una política local la cual se acciona frente al techne global[i].
En este lugar simbólico se hace alarde de la soberanía residual de lo
local y del no-espacio al que alude Spivak cuando declara que lo
subalterno es “the absolute limit of the place where history is
narrativized into logic”(1998:16). El potencial revolucionario de la
propuesta literaria de Acevedo reconoce la soberanía residual, lo
singular que se rebela ante los diseños totalizantes de la nación y el
capital global.
La novela de ciencia ficción Exquisito cadáver
(Mención de honor, Premio Casa de las Américas, 2001), del escritor
puertorriqueño Rafael Acevedo (n. 1960), ilumina los vectores temáticos
de la globalización, la posnación y la virtualidad, y problematiza la
razón ontopológica: la actualización fundamental del sujeto en el
espacio. Me interesa explorar la propuesta estético-literaria de
Acevedo, a quien considero uno de los escritores más arriesgados
temática y estilísticamente de su generación, y cuya sustancia
intelectual y artística es una de las instancias más retadoras del
ambiente cultural puertorriqueño e innovadora de los espacios
literarios en el Caribe hispano. Acevedo ha sido uno de los gestores
culturales más generosos según lo demuestran sus labores como editor de
las revistas Filo de juego (1983-1987) y Página robada 1989-1991) y como director del suplemento cultural En Rojo, del semanario separatista y socialista Claridad. Es aparte uno de los poetas más logrados de su generación, de lo cual ha dado muestra en sus poemarios Contracanto de los superdecidores (1982), El retorno del ojo pródigo (1986), Libro de islas (1989), Instrumentario (1996), Cannibalia (2005) y Moneda de sal
(2006). De su producción también se encuentran varios textos dramáticos
y performáticos, y ha producido videos experimentales. Exceptuando Exquisito cadáver, gran parte de su obra narrativa permanece inédita.
Partiendo
de una crítica al pensamiento nacional y al capitalismo global, me
concentraré en cómo la novela representa la crisis del proyecto
económico, gubernamental y simbólico de la nación. Asimismo, discutiré
cómo se desmorona la ontología, individual y colectiva, y se construye
un proyecto ético alternativo al proyecto de la nación en la
globalización.
***
La
literatura caribeña actual despliega nuevas tropologías, las cuales
problematizan la condición nacional y activan modos de representación
literarios, los que a su vez desestiman la ontopología:
el ordenamiento absoluto del ser en tanto que presencia en un lugar
real o metafórico, como la nación, la comunidad o el pueblo. Este
amplio y heterodoxo programa estético-literario sitúa una gran
diversidad de estilos y modalidades entre los cuales podemos mencionar
algunas características estudiadas por la crítica contemporánea:1.
abundancia de sujetos y escenarios marginales; 2. reiteración de la
crisis ambiental (v.g., carencia de recursos naturales, ausencia de
vida vegetal, proliferación de desechos sólidos); 3. priorización del
ser como sujeto urbano y de la ciudad como nódulo de un orden global;
4. interés en las desigualdades sociales en cuanto a salud, bienes
materiales, privilegios y acceso a la tecnología de la comunicación
digital; 5. propensión a representar imaginarios digitales o
cibernéticos, proponiendo incluso identidades virtuales o digitales; 6.
tematización explícita de la globalización (del aspecto financiero, de
la pérdida de soberanía territorial ante el capital global); 7.
fascinación con nuevas modalidades laborales (cabría hablar de un
sujeto postrabajo, v.g., insistencia en el trabajo inmaterial, virtual
o improductivo, el desempleo, o la producción en sectores informales o
ilegales).
Es
fácil identificar algunas de estas características en la obra de otros
escritores del Caribe hispano como Pedro Juan Gutiérrez, en Animal tropical (2000) y Trilogía sucia de la Habana (1998), de Alberto Garrandés, en Fake (2003) y Cibersade (2002), de José Miguel Sánchez “Yoss”, en Se alquila un planeta (2001); así como en los universos marginales de Pedro Antonio Valdés en Bachata del ángel caído (1999) y los textos epistolares electrónicos de
Luis López Nieves, en
El corazón de Voltaire (2005), y de Aurora Arias, en Emóticons
(2007). Sobre todo, la estética presente en esta diversa producción
literaria enfrenta una monumental crisis ecológica, financiera,
gubernamental y política. Mismamente se articula el programa literario
a contrapelo de las propuestas nacionales, poniendo en tela de juicio
las virtudes de la globalización y clausurando el potencial
reivindicador de lo ontológico. Exquisito cadáver se produce y publica en este territorio literario.
El espectro de la nación
Señalan
varios estudiosos del nacionalismo, como Ernest Renan (1990), Benedict
Anderson (1991), y Partha Chaterjee, que la nación pretende resolver
las intrínsecas ambigüedades sincrónicas y diacrónicas de un cuerpo
social, dentro de una geografía delimitada. La
nación se empecina en construir, al decir de Balibar, "una ilusión
retrospectiva, [y] . . . realidades institucionales restrictivas"
(1991:86). Pheng Cheah, en un sugestivo ensayo titulado “Spectral
Nationality” expone la conflación, en la nación-estado, de lo orgánico
y lo inorgánico, del impulso vitalista humano y la razón instrumental. Lo primero sugiere un impulso vital, humano, natural; lo segundo, los modos de articular un proyecto de gobierno y sociedad. Lo primero es physis, alude a lo orgánico, vivo o natural; lo segundo es techne, se refiera a lo inorgánico, muerto o tecnológico. Para
ser preciso, Cheah no considera que la nación es una construcción
obsoleta. Siguiendo la lectura de lo espectral en Derrida (a partir de Aporias y Los espectros de Marx),
propone que lo espectral es un espacio ambivalente. Para él, el
espectro de la nación se sitúa entre la realidad absoluta de la nación,
como escenificación de lo mesiánico, y el cadáver de lo nacional, lo
caduco u obsoleto de esta construcción[ii]. Exquisito cadáver
construye un espacio social liminal, ubicado entre lo vivo y lo muerto,
entre la posnación y la nación. La espectralidad se manifiesta en la
novela por medio de cadáveres, personajes digitales y cyborgs. En este
espacio, Puerto Rico no se nombre mas figura literariamente como un
espacio espectral sin nombre, sin soberanía territorial e inmerso en
una gran crisis social, ecológica y gubernamental.
Como
han argüido Homi Bhabha, Doris Sommer, Josefina Ludmer, Jean Franco y
Alberto Moreiras, la literatura está axiomáticamente ligada a la
producción de la nación[iii]. Las
letras establecen modelos de sociabilidad y construyen pedagogías de
relaciones de producción, y de sujetos productores y consumidores;
también articulan ordenamientos geográficos y cronológicos los cuales
solventan un proyecto político. Acevedo
monta su propia crítica a la nación a partir de la gran metáfora del
cadáver de la nación y atenta en contra de la pedagogía de esta
construcción social. El autor sugiere que lo ontológico ha caducado. Su
visión literaria pretende reordenar la geografía nacional y proponer
nuevas categorías económicas, al tiempo que argumenta que la condición
postrabajo es la realidad predominante.
[i] Techne, traducido como arte, ciencia, profesión o especialidad, se refiere, a partir de Platón y Sócrates, a los saberes universales y necesarios, los cuales pueden ser comunicados ampliamente. Sitúa también la inserción de la razón instrumental para ordenar y gobernar el cuerpo social, y presume de la existencia de un todo coherente armonioso, simétrico, limitado, unitario y proporcionado (Platón 1908:68). A partir de La República, Platón llama techne a las tecnologías de ordenamiento social, y al arte del estado y la política. Puede encontrar su expresión material en leyes y documentos constitutivos de órdenes sociales (nación, comunidad internacional, etc.). Techne no indica el Estado sino la lógica que posibilita su articulación y el ordenamiento del cuerpo social. Ver Langdon Winner en la bibliografía.
[ii] Aparte del ensayo de Cheah, el ensayo de Priscilla Meléndez, “Marx, Villa, Calles, Guzmán…: Fantasmas y modernidad en Entre Villa y una mujer desnuda
de Sabina Berman”, pone en marcha una lectura de lo espectral para
discutir el valor de la historia en Sabina Berman y en el imaginario
revolucionario.
[iii] Ver Homi Bhabha (1990. Nation and Narration. London: Routledge.); Doris Sommer (1991. Foundational Fictions. Berkeley: University of California Press.); Jean Franco (2002. Decline and Fall of the Lettered City. Cambridge: Harvard University Press.); Josefina Ludmer (1988. El género gauchesco: un tratado sobre la patria. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.); Alberto Moreiras (2001. The Exhaustion of Difference. Durham: Duke University Press.).
