Lo
importante no es si Seva existió o no existió, si es ficción o
realidad, sino que la gente creyó la historia de Seva y que para
algunos la verdadera historia es lo que la gente cree que es la
historia. Seva, el cuento de Luis López Nieves que causó
revuelo al publicarse en el semanario Claridad el 23 de diciembre de
1983, ahora vuelve a crear ronchas en el país como base del documental Seva vive,
del joven director Francisco Serrano. El documental puertorriqueño, que
es el primero estrenado en la isla en una sala de cine comercial, abre
un debate intenso sobre el rol de la literatura y la historia, qué y
quiénes son los historiadores, los escritores y los puertorriqueños, y
pone en foco la forma en que se ha construido la historia de la isla y
de nosotros como pueblo (sobre todo, los hechos de la invasión
norteamericana en 1898 y su efecto) a partir de mitos, versiones e intenciones.
En Seva, López Nieves narra que, en
esencia, la invasión norteamericana de Puerto Rico no fue el 25 de
julio de 1898 como dice la historia oficial, sino que realmente fue dos
meses antes, en mayo, pero que fracasó porque los puertorriqueños se
levantaron y detuvieron la invasión primera. Luego, el cuento señala
que los norteamericanos enviaron refuerzos y que el 25 de julio
lanzaron una segunda invasión, que finalmente tuvo éxito gracias a la
traición de varios puertorriqueños. Seva, el pueblo en el que se
levantaron, fue desaparecido por completo en un inexplicable acto de
genocidio. Se dice que sobre lo que era el pueblo construyeron
Roosevelt Road, la inmensa base militar estadounidense en Ceiba, que
cesó operaciones hace poco más de dos años como parte también de los
procesos desencadenados a partir de la salida de la marina
estadounidense de la isla municipio de Vieques.
Este
documental, yo digo que deliciosamente peligroso, crea ronchas
nuevamente porque pone sobre la mesa, y en tela de juicio, con
evidencias, pietajes históricos originales, efectos especiales y
documentos, la veracidad de la historia puertorriqueña que nos han
hecho creer. Quizás su logro es traer al contexto presente, ahora en
formato cinematográfico, teniendo en cuenta la accesibilidad y la
difusión masiva que trae el medio, el revuelo que causó el cuento de
López Nieves hace 25 años atrás, la discusión de lo que han hecho de
nosotros los historiadores y cuánto de la historia que se escribe burla
u omite la realidad. De la misma forma da paso a creer que la historia
metida en la ficción literaria también puede ser posible y válida. Al
fin y al cabo, si nos hicieron creer que la invasión más que invasión
fue un encuentro amistoso sin resistencia y lo creímos, ¿por qué no
podemos creer también, y tal vez mejor, en una invasión fallida y en
una épica de resistencia patriótica; si a fin de cuentas la historia de
por si no es objetiva, está subyugada por quien la escribe y su raíz
etimológica, cuando se define como construcción de-, parte también de
la ficción al recrearse?
Sobre la publicación de Seva en 1983, López Nieves escribe*, “desató
una reacción en cadena insospechada. Numerosos historiadores llamaron a
Claridad indagando por más detalles. El cuadro telefónico del semanario
se congestionó debido a las miles de personas que llamaban para pedir
más información. Canales de televisión, radio y prensa empezaron a
indagar sobre los “descubrimientos”. Agencias noticiosas prepararon
extensos reportes para consumo internacional. Se organizaron comités de
ciudadanos para buscar las ruinas de Seva y a don Ignacio Martínez, el
único sobreviviente de la “Masacre de Seva”. Letreros de “¡Seva Vive!”
comenzaron a aparecer en las paredes del país y frente a las bases
militares. El propio Gobernador llamó al superintendente de la policía
para ordenarle que averiguara sobre el paradero del Dr. Víctor Cabañas,
protagonista de Seva, quien obviamente es un personaje de ficción. Es
decir, el país se conmovió ante la noticia de que los norteamericanos
habían masacrado a un pueblo entero en el 1898, y reaccionó en forma
airada”.
Ahora Seva ha vuelto ha revivir, y hay
supuestas fosas comunes halladas en los terrenos de la Base militar en
Ceiba que evidencian, según el documental. Hoy la sala de cine estaba
llena y al final la gente aplaudió, tal vez porque lo que se intenta
también defender en el subtexto es el derecho nacional de tener esa
historia soñada; y entiéndase por sueño lo que quiera entenderse.
Yo
digo que nos merecemos una historia en la que por fin exista algo más
trascendental y revolcón que pequeñas resistencias, aunque hay que
aceptar que esas pequeñas resistencias a veces son las poderosas.
Punto. Que Seva vive es altamente
recomendable. Lo único que me preocupa es que el documental no haya
trascendido a todas las salas de cine del país, sino que sólo se esté
presentando en una; Fine Arts Café, el cine más caro de Puerto Rico,
favorito de la clase dominante, por no decir cine personal y antojo del
banquero más prominente de la isla. Ojalá lo vean todos. Ojalá el
mensaje llegue.
* fragmento tomado de "El corazón de López Nieves o el revés de la Historia (IV)", Por Rafael Grillo



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