El papa Juan XXIII lo nombró obispo cuando apenas llevaba
10 años como sacerdote; el papa Paulo VI lo nombró el primer
arzobispo puertorriqueño y único Cardenal de la Isla;
participó en la selección del papa Juan Pablo I, quien había
sido su amigo y compañero de cuarto durante el cónclave; y
poco más tarde, también participó en el cónclave en que se
eligió a Juan Pablo II.
Desde el primer día, el cardenal Luis Aponte Martínez se ha
hecho la misma pregunta con la que acaba de titular sus
memorias en latín y español: Unde hoc mihi, ¿Por qué a mí?
Ayer, durante la presentación del libro en la Universidad
del Sagrado Corazón (USC), el director del Programa de
Maestría en Creación Literaria de la esa institución -Luis
López Nieves- garantizó que la respuesta a la pregunta está en
las 429 páginas de lectura publicadas por el Grupo Editorial
Norma.
“No se trata de un libro académico, lleno de palabras
pomposas o abstractas. Lo que más agrada de estas memorias es
el tono anecdótico, conversacional, ameno, en que el Cardenal
nos cuenta su vida desde su niñez hasta hace pocos meses”,
comentó López Nieves.
“¿Por qué a mí?”, es un repaso de la historia que ha
coprotagonizado el “jíbaro lajeño” que convirtió a su pueblo
en la “Ciudad Cardenalicia”.
Entre los datos históricos de mayor relevancia, están los
detalles de la fundación de la Conferencia Episcopal
Puertorriqueña, que posteriormente se unió a la CELAM, que es
la conferencia episcopal que reúne a las naciones
latinoamericanas. No deja en el tintero narraciones -desde su
perspectiva personal- sobre la visita de Juan Pablo II a
Puerto Rico, así como detalles relacionados con la
beatificación de Carlos Manuel Rodríguez.
Tras la presentación de López Nieves, Aponte Martínez se
armó de su acostumbrado tono jocoso, para -entre otras cosas-
retomar el reclamo que hizo público en el Vaticano cuando supo
que por razones de edad, no podía votar en la cónclave que
eligió al papa Benedicto XVI.
“No pude votar y me quejé que se discriminara contra los
que tenemos más de 80 años”, dijo con orgullo.
Aponte Martínez le arrancó risas a los presentes en la Sala
de la Facultad de la USC cuando recordó que al ser nombrado
Obispo Auxiliar de Ponce, Titular de Lares, se trataba de un
título oficial de la Santa Sede que se refería a “Lares de
Cartago”, y no del Lares del centro de la isla de Puerto Rico.
Eso le costó aclararle a una “piadosa” molesta que le reclamó
que su pueblo natal era “Lajas” y no
“Lares”.