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En las librerías ya se
consigue la séptima edición del volumen editado por el Fondo de
Cultura Económica desde 1964. La novedad es que el investigador
estadounidense incorpora, según sus criterios, los mejores
ejemplos de la producción cuentística hispanoamericana publicada
entre 1986 y 2002.
El 2 de octubre de 1962 el investigador
Seymour Menton le envió una carta a sus oficinas del Fondo de
Cultura Económica (FCE) al poeta Alí Chumacero. Le proponía la
publicación de una antología titulada
El cuento hispanoamericano.
Ninguno de los dos lo sabía, pero desde su primera edición en
1964, la antología no iba a conocer tiraje menor a cinco mil
ejemplares, e iba a construirse como uno de los títulos más
editados del FCE, cuya suma total rebasa 300 mil libros publicados
en siete ediciones y 23 reimpresiones.
Desde que Arnaldo Orfila Reynal, en su
calidad de director del FCE, firmó el contrato original para la
publicación, la antología se convirtió en libro de cabecera de
miles de alumnos y lectores de Hispanoamérica, donde no existe una
edición crítica que abarque desde los primeros cuentos escritos en
lengua española hasta la actualidad.
De hecho, Menton incluye a autores como
Manuel Payno, Manuel Gutiérrez Nájera, Rubén Darío, Horacio
Quiroga, Martín Luis Guzmán, José Revueltas, Jorge Luis Borges,
Juan Rulfo, Arturo Uslar Pietri, Juan Carlos Onetti, Juan José
Arreola, Julio Cortazar, Luisa Valenzuela, Ana Lidia Vega y
Emiliano Pérez Cruz, entre otros. Cada uno de ellos representado,
además, cada una de los escuelas literarias de la época:
romanticismo, realismo, modernismo, naturalismo, criollismo,
surrealismo, existencialismo y demás “ismos”, incluido el realismo
mágico.
Ahora, El cuento hispanoamericano
conoce su séptima edición, recién salida al mercado. En ésta,
Menton incorpora un nuevo capítulo que representa la producción
cuentística entre 1986 y 2002, y que bajo el título de "El cuento
histórico y otras novedades", incorpora al puertorriqueño
Luis López Nieves, a los
panameños Gloria Guardia y Justo Arroyo y al peruano Jorge
Ninapayta. “Por casualidad, los cuatro autores proceden de países
cuya letra inicial es una “p” y los autores representan distintas
generaciones: nacieron entre 1936 y 1957”, precisa el investigador
entrevistado vía correo electrónico.
¿Qué modificaciones ha sufrido esta
antología a lo largo de sus ya casi 40 años?
Cada edición de la antología incluye un
nuevo capítulo para mantenerla al día. No he eliminado ninguno de
los cuentos originales pero en un momento dado intercalé “Un sueño
realizado”, de Juan Carlos Onetti, para complementar los ejemplos
del existencialismo y “La prodigiosa tarde de Baltasar”, de García
Márquez, para complementar los ejemplos del neorrealismo.
¿Bajo qué circunstancias históricas y
literarias nació esta antología?
La antología nació en los años 50, cuando
gracias a Borges, Cortázar, Rulfo y Arreola, el cuento llegó tal
vez a un nivel superior al de la novela. Me tocó formular en esos
años un programa coherente de posgrado en la Universidad de
Kansas. Así es que decidí dedicar cursos semestrales al cuento, a
la novela, al ensayo y al modernismo (todos los géneros). Como
digo en el protocolo original, no pude encontrar ninguna antología
que reuniera las características que yo consideraba
indispensables.
Por eso me lancé al proyecto de crear mi
propia antología que utilicé, en forma mimeográfica, como texto
básico en tres cursos de posgrado cuyos estudiantes ofrecieron
comentarios valiosos.
¿Cómo se explica el éxito de esta
antología? ¿Es su libro más vendido, su long seller, por decirlo
de alguna manera?
Las antología se publicó por primera vez
en 1964, año en que el interés en América Latina estaba aumentando
mucho, gracias principalmente al triunfo de la revolución cubana
en 1959, al fracaso de la invasión de Playa Girón en abril de 1961
y a la crisis de los lanzacohetes rusos en octubre de 1962. Como
consecuencia académica tanto en los Estados Unidos como en Europa
se formaron centros de Estudios Latinoamericanos. Al mismo tiempo
se estaba gestando el boom, cuyo parto pude presenciar en el
Congreso de Caracas en agosto de 1967.
¿Qué diferencias marcaría respecto de
otras antologías?
En contraste con las antologías
anteriores, la mía no era solamente una antología sino también una
historia del cuento desde el romanticismo hasta la actualidad con
análisis crítico de cada cuento basado en la búsqueda de los
ingredientes que contribuían a la alta calidad y en la
identificación de los rasgos típicos del movimiento literario
vigente en el momento y también en los rasgos típicos de algunas
de las naciones.
¿Hay otras ediciones de El cuento
hispanoamericano fuera de las del Fondo?
Sólo hay una edición más, ya agotada, en inglés, titulada The
Spanish American Short Story. A Critical Anthology, publicada en
1980, con una edición en rústica en 1982, por la University of
California Press y el Centro de Estudios Latinoamericanos de
U.C.L.A.
¿Sigue siendo válida su afirmación de que no hay ninguna
antología de estas características?
En Hispanoamérica, la única antología que trata de abarcar la
totalidad histórica a partir del romanticismo con notas bio-bibliográficas
y comentarios críticos es la Antología crítica del cuento
hispanoamericano de José Miguel Oviedo, publicada en 1992 por
Alianza Editorial de Madrid en tres tomos.
FIN
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