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Querida Eudocia:
En el siglo XV los españoles llegaron al
Caribe y con gran ferocidad se dedicaron a imponer su voluntad.
Primero se quedaron perplejos ante las inmensas diferencias
culturales de los indios. Pero rápidamente concluyeron que todo lo
que se hacía en el Caribe estaba muy mal... y había que corregirlo.
No pasó por sus mentes que las diferencias culturales fueran simples
diferencias. En los documentos de la época queda claro que ningún
español pensó en esa posibilidad.
Si los indios les rezaban a otros dioses, era evidente para todos
los españoles que le rezaban al diablo y que el deber de los
conquistadores era exterminar esas religiones diabólicas a la buena
o a la mala. Al descubrir que las indias se pasaban todo el día con
los senos al aire, fue obvio para los europeos que éstas eran
rameras adoradoras del demonio y que también tenían el deber moral
de cubrirlas con gruesa lana castellana.
Los españoles acabaron con las costumbres de los indios y los
obligaron a vivir a la manera europea. Los aborígenes tenían la
costumbre de bañarse diariamente en los ríos porque el Caribe es un
lugar caluroso en que abunda el agua. Pero los españoles vieron a
las indias frotándose el cuerpo en el río y concluyeron,
escandalizados, que estas hijas de Lucifer en realidad se estaban
masturbando. Como resultado, les prohibieron que se bañaran.
Poco a poco, un escándalo “moral” tras otro, los españoles
finalmente impusieron su voluntad de “sacar a los indios de sus
errores abominables”. Los salvaron de sus costumbres diabólicas y en
el proceso los mataron a todos. Los indios padecieron un holocausto
mucho mayor que el sufrido por los negros y los judíos. En menos de
200 años todos habían muerto en el Caribe.
Europa fue autora y testigo de este genocidio. Pero tal parece que
la humanidad tarda mucho en aprender... o que no aprende nunca.
Ahora los países occidentales quieren “liberar” a los musulmanes.
Han concluido que esa civilización está muy loca, que lo hace todo
de manera errónea, que le reza a un dios demasiado violento... y que
el deber moral de Occidente consiste en enseñarles a vivir
“correctamente”.
Un caso obvio es el fanatismo conque Occidente quiere imponerles a
los musulmanes un sistema político “democrático”. Opinan que esa es
la única forma de gobierno posible y que los musulmanes deben
adoptarlo, de la misma manera que los fanáticos españoles creían que
el catolicismo era la única religión posible.
Un caso menos obvio es la lástima que muchas mujeres occidentales
sienten por las musulmanas. Concluyen que tienen que “liberarlas”
porque viven oprimidas, de la misma manera que los fanáticos (y las
fanáticas) de España “liberaron” a las indias de las costumbres
satánicas de destaparse los senos o bañarse en los ríos.
Y las musulmanas piensan lo mismo de las occidentales. Sienten pena
por ellas porque opinan que la civilización occidental las ha
convertido en objetos sexuales que sólo valen si son jóvenes y
bellas. Les entristece que las occidentales tengan que lucirse por
las calles como mercancía, con las piernas al descubierto, grandes
escotes y las caras pintadas. Sienten gran lástima por estas
mujeres. Y si tuvieran el poder vendrían a Occidente a “liberarlas”.
Ya ves, querida Eudocia. Las culturas se observan las unas a las
otras y sienten lástima o desprecio. A veces deciden “liberar” a la
otra de sus males. Y así, liberándose las unas a las otras, las
culturas se torturan, se destrozan, se matan, se aniquilan.
Te besa tu hermano,
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